Entrevistamos a: Ariel Rot
Redactor: Mariano López Torregrosa
Género: Rock
País: España

Si sobrevivir en solitario a una banda mítica es un gran logro, sobrevivir a dos, Tequila y Los Rodríguez, es ya una hazaña al alcance de muy pocos elegidos. Ariel Rot lo ha logrado construyendo una interesante y coherente carrera a base sobre todo de ser fiel a sí mismo y a la música que siempre ha amado, el rock and roll.

El músico argentino, madrileño de adopción, regresa a nuestra ciudad este próximo sábado 10 de marzo para actuar en los conciertos de fallas junto a Celtas Cortos y Los Secretos.

Keith Richards decía que el secreto para aguantar tanto tiempo es aprender a convivir con uno mismo. ¿Cuál es el secreto de usted?
Siempre hay que hacerle caso a Keith Richards (risas). Me imagino que eso es fundamental para una carrera de largo recorrido. Conocerte, saber hacia dónde enfocas, cuáles son tus intenciones, no distraerte en el camino y tener cada vez más claro cuál es tu objetivo.

Mirándolo todo desde una perspectiva temporal, ¿de qué logros se siente más orgulloso, qué destacaría sobre la totalidad de su obra?
Creo que lo que más esfuerzo requirió en toda mi carrera fue dejar de ser guitarrista y pasar a ser cantante, compositor, frontman, y a tener mi carrera en solitario. Ese fue el momento en que tuve que ponerme las pilas y hacer un poco más de esfuerzo. Hasta ahí todo había transcurrido de una manera muy natural, y a partir de ahí tuve como que conseguir ese estadio que requiere mucho más trabajo y mucho más compromiso sobre todo.

Y, sea sincero ¿no hay nada de lo que se arrepienta?
No…realmente no sé de qué se puede arrepentir uno en la música. Eso si hablamos de música, claro, si hablamos de productos pop me imagino que uno puede meter la pata y muy seriamente. Pero lo peor que le puede pasar a un músico es no quedarte contento con la voz en alguna canción, con algún solo, con alguna composición, pero digamos que nunca entré yo en ningún circo mediático donde tu carrera puede verse totalmente contaminada.

En este país siempre ha existido la tendencia a considerar, musicalmente, que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sin embargo, usted en 2003, hace casi una década, ya cantaba “Al estilo lo llevaron detenido, la elegancia ahora viaja en ambulancia”. ¿Tan mal están las cosas actualmente?
Están como siempre. Tal vez ahora me da la sensación incluso que es más difícil reconocer y captar ciertas cosas que pasan, porqué te pierdes un poco en toda esta locura de la sobreexposición de información. Pero me da la sensación de que hay un montón de bandas haciendo cosas interesantes, y tal vez vaya a ser una buena lección la que vayamos a aprender de todo esto, que el objetivo principal tiene que ser la música. Ha habido mucha confusión y malos ejemplos, pero yo quiero ser optimista. Me da la sensación de que España siempre jugó con cierto retraso, y que en los últimos años nos hemos puesto más al día del nivel internacional.

Parece que ha llegado usted a ese momento soñado por todo músico en que puede hacer lo que le apetezca sin rendir cuentas a nadie…
Cualquiera lo puede hacer (risas). De hecho, un chaval de diecisiete o dieciocho años es cuando más lo puede hacer, es la edad en la que se forman muchas bandas. Hasta los veinticinco o treinta años uno tiene muchísima libertad para hacer lo que le dé la gana. Pero es un poco lo que te decía antes, que hasta hace poco las bandas estaban más interesadas en ocupar un lugar, que por estar dentro de un local haciendo buena música, y yo creo que ahí es donde está la clave.

También ha cantado sobre los pros y contras de la vida en la carretera, aunque que a estas alturas ya la vivirá de una forma mucho más tranquila que en sus inicios…
Siempre que escribí sobre la vida en la carretera fue desde el lugar más placentero, más lúdico. Es toda una liturgia de encuentro con los amigos, con los músicos, toda una ceremonia, no es solo el concierto. Es algo que no solo adoro sino que es absolutamente necesario para mi equilibrio en general, tanto cotidiano como más emocional.

Pese a haber vuelto a colaborar de forma esporádica con Andrés Calamaro desde la disolución de Los Rodríguez, y a haber realizado una gira conjunta ustedes dos en 2006, muchos fans aún sueñan con nuevo material, o como mínimo, con una nueva gira de reunión. ¿Van a tener que abandonar de una vez sus fantasías?
Eso es algo que se ha planteado varias veces, pero no resulta fácil, y bueno, hay un montón de cosas para hacer. Si una cosa no resulta fácil, mejor hacer otra. Eso no quiere decir que en algún momento no haya un encuentro. A Andrés yo lo admiro como artista, nos gusta trabajar juntos, pero cada uno tiene su agenda, personal y musical.

Usted colabora de forma habitual en el espacio radiofónico “La Ventana”, junto con Jaime Urrutia, donde cada semana van poniendo las canciones que les apetece y hablan sobre ellas. ¿Nunca le ha picado el gusanillo tener programa propio?
Es mucho trabajo un programa propio (risas). Así está muy bien, la verdad.

Hay mucho de blues en su manera de tocar, ¿nunca se ha planteado sacar un disco enteramente de ese estilo?
Para sacar un disco enteramente de blues hay que ser un gran guitarrista de blues, y eso son palabras mayores. Mi escuela ha sido el blues, si quieres tocar rock and roll no existe otra escuela. Lo puedes comprobar con todas las bandas pioneras de los años sesenta, en quien se fijaban y como aprendieron. Es la manera de acercarse al rock con una base más solida, con un buen concepto, yo por lo menos lo entiendo así. Claro que también hay bandas de rock que no han tocado blues en su vida, como por ejemplo U2 (risas). No me encuentro capacitado para hacer un disco enteramente de blues, pero en todo lo que toco el blues está presente.

Dicen que precisamente los músicos de blues iban facturando cada vez mejores discos, respecto a intensidad emocional, a medida que su edad avanzaba. ¿Cree que sus discos más profundos aún están por llegar?
Espero que sí, pero nunca se sabe. También es bonito alternar la profundidad con la frivolidad, no necesariamente tenemos que ponernos y tomarnos tan en serio, nosotros nos dedicamos al rock. Lo que sí espero es que sigan llegando buenas canciones que estén a la altura de mi último material. Cada vez que compongo nuevas canciones me vuelvo a fijar en las viejas canciones, y me doy cuenta de que el listón siempre ha estado muy arriba.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.