Entrevistamos a: Tarik y La Fábrica de Colores
Redactor: Quique Medina
Género: Pop independiente
País: España

Polos Ben Sherman y Fred Perry, trajes a medida y corbatas estrechas, media melena estudiadamente despeinada…Si no fuera porque sabemos que es de Córdoba, aseguraríamos que estamos frente a un perfecto mod británico. Álvaro “Tarik” es un english man de gustos y adopción que no reniega de sus raíces: igual canta por David Bowie como te cocina un delicioso salmorejo.

En la estela de su anterior y excelente trabajo Secuentialee (Mushroom Pillow) acaba de publicar nuevo Lp, El hueso y la carne, y dice estar ante su mejor trabajo. La búsqueda de un sonido más sincero que no destile Protools le ha llevado a un espectro sonoro más denso, más sucio. Para ello se ha ido al Refugio Antiaereo de Los Planetas y allí ha grabado con todos los músicos tocando a la vez dentro del estudio.

Tarik y La Fábrica de Colores ya está urdiendo la gira que tendrá lugar en 2008…Pop más roquero para el directo…A ver qué dice él…

Hola Álvaro. Nuevo disco bajo el brazo, ¿Cómo se perfila este entrante 2008?
Hemos hecho el disco que queríamos: orgánico, desgarrado y espontáneo. La idea básica sigue siendo la de hacer canciones pop imperecederas y que emocionen al oyente, pero el repertorio ha ganado ahora bastante con vistas al directo, por lo que estamos impacientes por empezar la gira. Entraremos en el 2008 con muchas ganas de recorrer otra vez el país y encontrarnos con aquellos que acudan a nuestros conciertos.

Ya llevas mucho tiempo en la escena independiente patria ¿Te sientes en tu momento máximo de reconocimiento?
Es alentador que se reconozca nuestro trabajo, que haya gente y medios de comunicación que incluyan nuestros discos entre sus favoritos del año y cosas así. Pero más lo es llegar a una ciudad y encontrarte con que tienes la sala llena de gente que va a verte en directo. No siempre ocurre así, obviamente, pero cuando sucede, hay una mezcla de emociones difícil de describir. También eso supone una gran responsabilidad, claro.

¿Hay mucha presión por cada nuevo trabajo?
Presión, no. Pero no me meto en el estudio hasta estar completamente seguro de que se dan todas las condiciones para hacer un trabajo excelso. Me llaman raro y caprichoso por eso, pero ni yo ni mis compañeros podríamos permitirnos hacer un disco del que pudiéramos arrepentirnos más tarde, por lo que antes de dar el paso definitivo hay muchas cosas que pensar y discutir entre nosotros y también con la compañía discográfica.

La mejor carne, la más tierna, es la que está cerca del hueso ¿Es este el Mejor disco de Tarik y la Fábrica de Colores?
Por supuesto. Tiene más chicha (risas). Además, queríamos mostrar la belleza de lo orgánico y, consiguientemente, de lo imperfecto. Ahora que todos los discos suenan a Pro Tools, había que volver a un sonido honesto, crudo y sencillo, basado puramente en lo que recogen los micros cuando están sonando unos instrumentos en una habitación. Si la batería ya suena bien con un micro en el centro de la sala, eso es buena señal: significa que el batería es bueno, que el instrumento está bien templado y que hay una acústica excelente. Quisimos también asumir el reto de grabar tocando todos a la vez.

Tras tus inicios, ahora hace ya más de 15 años, has conseguido empalmar prácticamente dos discos seguidos ¿Has encontrado por fin la tranquilidad y el equilibrio que necesitabas?
Supongo que estoy en un buen momento creativo, pero también se daban las condiciones contractuales necesarias y la voluntad de artista y compañía de hacer algo de buen grado.

Al escuchar las canciones de “El hueso y la carne” no podemos evitar pensar que es un disco continuista de Sequentialee ¿Pensamiento correcto?
Obviamente. También lo he escrito yo con estas manitas. Como dije antes, estoy en la misma disposición que hace un par de años: hacer singles. Esa es la historia del pop. Otra cosa es el sabor que les das a tus caramelos y el papel con que los envuelves.

El pop de corte clásico británico sigue inundando las composiciones ¿Hasta qué punto hay un antes y un después de tu estancia en Londres?
Soy devoto de la música británica, con la que empecé mi andadura musical. Con mi primer grupo, Los Yacentes, hacíamos la música que escuchábamos entonces, en los ochenta. Es decir, Joy División, The Cure, Siouxie and The Banshees, Echo & The Bunnymen, The Teardrop Explodes, Spacemen 3, etc. Pero yo no me había iniciado exclusivamente con aquello, sino que también escuchaba sin prejuicios a Neil Young, Patti Smith, Tom Verlaine, The Stooges y toda la música pre-punk americana de los setenta. Y también Northern Soul, The Beatles, The Kinks, The Action… Además, me encantaba seguir deleitándome con los singles de solistas italianos de mi madre (Celentano, Modugno, di Bari…), música con la que crecí. Si a eso añadimos mi pasión por el Barroco, no es de extrañar que acabara harto de los corsés del modernismo de los ochenta y formara Tarik y la Fábrica de Colores. Los noventa fueron los años en los que residí y estudié en Londres, pero aquel fue un periodo musicalmente decepcionante. La industria británica no paraba de parir grupos, a cual peor, para levantar cabeza y, en mi opinión, todavía no la ha levantado. De aquella época me quedo con Blur, Super Furry Animals, Teenage Fun Club y poco más. Tanto las compañías discográficas como los medios británicos están todavía demasiado obsesionados por revolucionar su música y parece que lo único que se les ocurre es producir desesperadamente clones del fenómeno Strokes. Muy pronto nadie se acordará de The Libertines o de The Artic Monkeys.

¿Qué fue antes tu admiración por la música hecha desde las islas británicas y después el viaje o tuviste que viajar hasta U.K. para descubrir sus sonido?
Por las razones que he explicado, los noventa fueron una decepción musical para mí en Inglaterra. Una noche fui a visitar el callejón donde Bowie se hizo la foto para la portada de Ziggy Stardust, muy cerca de Regent Street. Aquel rincón había cambiado muy poco desde entonces, ya sabes cómo son los británicos de conservadores para esas cosas. Desde una ventana llegaba a mis oídos If You Wanna Be My Lover, de Spice Girls, y casi lloré de pena, o de risa, no sé. Se me ocurrió preguntarme qué había sido de aquel desparpajo y perspicacia que antes les llevaban a hacer su música sin complejos, compitiendo a gran nivel con lo que llegaba de USA. Una pena.

¿Dónde se vive mejor en España o en Inglaterra?
Se vive mejor en España, toda vez que has vivido en Inglaterra unos cuantos años y has observado y aprehendido lo bueno de allí (lo que, por cierto, también te permite estar al tanto de lo malo de aquí, y viceversa). Eso sí, la oferta de conciertos, cine, teatro, cómic, publicaciones, tiendas de libros, bibliotecas, etcétera es mucho más abundante y atractiva en Londres que en Madrid. Son maestros del entertainment, y en eso nos queda un largo camino por recorrer. Por otra parte, allí la cultura es, al menos, tan importante como la salud y la alimentación. Ahora vivo en un pueblo a veinte minutos de Madrid. La población aquí se ha multiplicado por cuatro en los últimos cinco ó seis años y se prevé que en muy poco tiempo llegue a los 60.000 habitantes. Gran parte de los nuevos residentes gozan de un estatus económico que supera con creces la media española, a juzgar por el precio de la vivienda y la gama de coches que se ven pululando por estos lares. Pues bien, aquí las rotondas con fuentes nacen como las setas: donde un día no hay nada, al día siguiente aparece una rotonda con la fuente más grotesca y hortera del mundo. ¿Y qué más hace el ayuntamiento con las ingentes cantidades de Dinero que se están recaudando (sin hablar del que procede de los maletines de los constructores)? ¿Dónde están las bibliotecas, los auditorios, los museos? Lo malo es que a nadie parece importarle un pimiento.

¿Hay buenas bandas de pop dentro de nuestras fronteras? Cítanos las últimas que te hayan cautivado…
Me gustan Underwater Tea Party. Tienen buenas canciones y son una gente majísima. La Buena Vida tienen también buenas canciones y hay una en especial (Ayer Te Vi) que me parece sublime. También Los Invisibles, el grupo de Banin, teclista de Los Planetas, tienen grandes temas, aunque no han publicado todavía. Luego están mis paisanos Limousine, a quienes vi en directo en el Nasti hace un par de semanas. Tienen un repertorio impresionante y son capaces de sonar bien donde todo el mundo suena fatal. Antes del concierto regalaron platos de salmorejo a los asistentes, pero no les sale tan bien como el mío.

¿Y el último directo que te emocionó?
Aunque queda algo lejano, fue el que dieron Super Furry Animals en Arena, en Madrid. Acababan de sacar Rings Around The World. Hacía tiempo que no me subía tanto la adrenalina.

Guitarras luminosas y estribillos coloristas ¿Es Álvaro como persona igual de luminoso y positivo que sus canciones?
No me conozco bien todavía, por lo que necesito seguir escribiendo canciones en las que verme reflejado. Normalmente, mis canciones no hablan de mí pero dicen sobre mí, esto es, no suelo contar historias personales pero, inevitablemente, entre líneas se descubrirá ese tipo impredecible, caprichoso y cambiante que dicen que soy.

¿Qué te inspira más el amor o una noche de fiesta?
Depende. Dicen que las noches de fiesta españolas son, por lo general, bastante inspiradoras. ¿O debería decirse “aspiradoras”? Bromas aparte, cualquier situación u observación –por insignificante que parezca– que te revuelva las emociones o te pida recrearte en ella puede empujarte a escribir. Personalmente, creo que cantarle al amor no es lo mío. Me parece una desfachatez tomar a la ligera un tema tan grande, tan abstracto y tan trascendental como el amor y ponerse a hacer canciones que vomiten gratuitamente el mensaje “te amo”, como ocurre con esos cantantes latinos mediocres. Es tan ridículo como una orquesta de verbena cantándole a la conciencia existencial del yo o a las siete profecías mayas. Prefiero, en todo caso, centrarme en la ambigua presencia de la belleza, en la versión meramente física del amor y en cosas que se basan más en la percepción primitiva e inmediata. En Sequentialee, por otro lado, había bastante desamor y al desdén, sentimientos comparables al hecho de que el Comité Olímpico te quite las medallas que ganaste cuando descubre que te dopabas.

Eliges un lugar como El Refugio Antiaéreo de Los Planetas para la grabación de “El Hueso y la carne” ¿Satisfecho con el resultado?
Sí. Era el estudio ideal para grabar de la forma en que lo hicimos, dentro del presupuesto del que disponíamos. En Granada, además, viven Eric y Miguel. Paco vive en Sevilla, por lo que no está demasiado lejos, y yo allí me siento como en casa. En Granada tenemos nuestro cuartel general.

¿Han aportado algo los propios Planetas al disco?
Bueno, sólo la colaboración de Eric como miembro fijo de la banda y los arreglos de Banin en un par de canciones. No ha sido, ni mucho menos, un disco apadrinado por Los Planetas ni nada de eso, como cree alguna gente. J podría haber colaborado también, pero yo no quería que se establecieran demasiados vínculos con ellos en este disco, como haya podido ocurrir con otros grupos que han pasado por El Refugio, así que sólo apareció por allí para recogerme e ir juntos a un concierto de Los Ángeles. Nos emborrachamos y no nos volvimos a ver hasta que el disco estuvo terminado. Entonces quedamos para oírlo y nos volvimos a emborrachar.

Parece que ya no es preciso salir de Andalucía, sino todo lo contrario, para codearse con la cúpula indie y grabar buenos discos….
Hombre, es que Andalucía siempre ha sido tierra de grandes artistas, ¿no?

Ahora sólo queda ver como rueda ese disco en directo ¿Hay ganas? ¿Para cuándo?
Hemos hecho ya un par de conciertos aislados, pero la gira empieza en serio en Enero, de lo que se está encargando la agencia. Queremos que cada concierto sea un acontecimiento importante y que los que se decidan a acudir guarden por mucho tiempo un recuerdo extraordinario de cada uno de ellos.

¿La banda va a ser la misma que en la anterior gira con Paco Lamato y Eric Jiménez de media puntas?
Sí, aunque ahora hemos prescindido de teclados, por lo que el sonido es más guitarrero, lo que creemos que añade intensidad a los directos. La banda somos Paco Lamato, Eric Jiménez, Miguel Martín y yo.

Un deseo para 2008…
Que los que sólo ven vísceras detrás de El Hueso y la Carne se lo pasen tan bien con el disco como los que ven alma y espíritu. Amén.

www.tarikylafabricadecolores.com
www.myspace.com/httpwwwmyspacecomtarikylafabricadecolores
www.mushroompillow.com

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