Entrevistamos a: Za!
Redactor: Paula del Arroyo (Foto: RISO800)
Género: Rock/Psicodelia/Jazz/Improvisación
País: España

Su último álbum, Megaflow, aún se encuentra indigerible en alguna parte de nuestra mente. También en el cerebro quedará para siempre el impactante fogonazo de su directo. Si todavía no lo has presenciado, no te lo pierdas.

Za! son dos personas tocando varios instrumentos: batería, guitarra, trompeta, teclados, clarinete, mandolina y voz. ¿Qué sale de todo eso? Definamos lo indefinible como rock experimental, free-jazz, noise, psicodelia y unas dosis de improvisación. Entre cerveza y cerveza, Edu y Pau nos hablado de psicología, política… y, por supuesto, música.

¿De dónde sale Za!?
Pau: ¿Quieres la historia real o la historia que mola?

Bueno, dame la que mola para ver su nivel de marcianidad.
Pau: Hace muchos años, mi padre trabajaba para un moro que era de los primeros que empezaban a importar desde Marruecos. La madre de Edu era holandesa. En su familia eran viajeros. Entonces tanto mi padre como mi madre se conocieron un verano cuando tenían siete años en Marruecos. Coincidieron una tarde. Después de esto no se volvieron a ver más. Y de esto nos dimos cuenta un día nosotros hablando en la universidad, donde nos conocimos a raíz de una camiseta que llevaba él de un grupo de un amigo mío. Y dijimos, qué coincidencia. Hay que hacer un grupo. Que se llame Za!. Su madre se llamaba Zahara y mi padre se llama Ambrosio. Entonces zeta-a. Y llevamos seis años tocando, dos discos y un EP, y desde entonces no hemos parado.

Vaya, una historia así no me la esperaba.
Pau: Sí, pero es una historia bonita, ¿no?

Algo que choca al veros después de escuchar vuestra música es ver que sólo sois dos. ¿De dónde sacáis tanta energía?
Edu: Está guay porque compartes local con otra gente, entonces hay muchos instrumentos, y siempre vamos trayendo cosas, y vas probando. Tenemos también un pedal que es el loop station que lo usamos para grabar cosas. Entonces si te falta gente has de tirar de aparatos y trastos. Lo que tengas. Entonces el Pau graba una cosa en directo, una guitarra, se pone a tocar la trompeta. Últimamente en alguna canción toca la trompeta y la guitarra, yo me he puesto el teclado a la izquierda, entonces lo toco a la vez que la batería. Y los dos cantamos.

Además de tocar muchos instrumentos, cada uno encajáis en varios estilos. ¿No teméis que esto acabe causando una crisis de personalidad?
Pau: Yo creo que la crisis la llevamos de hace tiempo. Y fíjate que yo creo que coincidimos los dos en que nos gusta tocar mucho y de todo, entonces hay también un ansia, una agonía de querer tocarlo todo y no poder. Porque no sé, no se puede. Pero desde ese ansia nos lo montamos guay.
Edu: Y las ganas cuando descubres una música nueva y dices: Hay que tocar esto. Por ejemplo. La primera canción del “Macumba o Muerte” son unas voces gritando. La intención era intentar pillar el rollo de una cosa que se llama el canto del mono, que se ve en la peli Baraka. Centenares de personas haciendo unos poliritmos sólo con las voces. Qué guapo esto. Pero claro, no somos centenares de personas, entonces vas grabando una encima de otra. Y al final sale una cosa que tiene que ver poco con eso pero es lo que sabemos hacer.

A la hora de componer las canciones, ¿vais haciéndolo sobre la marcha?
Pau: Yo creo que le has dado. Sobre la marcha. Porque tampoco, nos cuesta hacer canciones iguales, o más bien nos gusta hacer canciones que sean muy diferentes para no repetirnos, y ese rollo. Cada canción tiene que tener algo particular.
Edu: Tienes una idea, la vas tocando en el local, la vas tocando en conciertos, y al cabo de un tiempo, con los directos, piensas: Esto venía de aquella idea que ya ni está en la canción. Ir tocando. En el local y los conciertos.

¿Sois partidarios entonces de que en los conciertos las canciones también muten?
Edu: Sí. Si no que aburrimiento. Tocar siempre todo igual. Los momentos más guays de tocar en directo es cuando el Pau me rompe. Hostia, que cabrón, qué ha hecho ahora. Qué tengo que hacer. Un reto. Y para mí cuando me lo paso bien con esto, cuando hay un punto de sorpresa. De hecho ahora tenemos muchas ganas y muchas ideas nuevas.

¿Cuál es la lógica o el sentido de este “lenguaje no-lenguaje” que os habéis inventado en vuestra música?
Pau: Yo no sé cuál es el sentido pero lo que sí que sé es que nos reímos bastante.
Edu: Yo diría el humor, pasarlo bien, y la vagancia de que nunca nos hemos puesto a hacer letras.
Pau: Imagínate ponerte a hacer una letra.
Edu: (risas, cantando) Mi abueeelaaa me dijooo que nooo sée quée. Pero de hecho algún día nos da por ahí y hacemos una. De hecho deberíamos hacer una para seguir la primicia de no repetirnos. Un hip hop, estaría bien. Pero sale del cachondeo. Por ejemplo, una canción que se llama “Casamance del Megaflow”. Pues estaba el Pau e hizo unos acordes con la guitarra que tenían un rollo senegalés, y se pone a imitar a un tío del Senegal.
Pau: Sí, con mi francés de Terrassa.
Edu: Tengo un amigo que vive en la región de Casamance del Senegal. Pues ya se queda así la letra. Pa' que.

Quizás en los conciertos en el extranjero, precisamente esto de no tener idioma os ayuda a romper fronteras. ¿Qué tal os habéis visto cuando en el extranjero, por ejemplo en EE.UU.?
Edu: Nos lo hemos pasado de puta madre. Hemos conocido grupos súper buenos, que no tenía ni idea de que existían. Y hemos conseguido atraer también a algunos a Barcelona, que también hace ilusión. Hemos conocido a gente que hemos dado conciertos majísima. Y muy buen rollo.
Pau: Yo creo que es como si no hubiese… Lo que voy a decir es muy pachamadre, pero es como si no hubiese fronteras.

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