Jamás hubo semejante unanimidad ni la red y los cimientos emocionales de la música mundial se tambalearon tanto como el ya fatídico lunes negro en el que despertamos con la desaparición de David Bowie. Es por ello que no podíamos pasar la oportunidad de dar voz a los músicos, de todas las generaciones, para intentar comprender mejor la envergadura de una figura vital como la del duque de las estrellas:

Ainoa Cabanes (Flaco Favor):

Tardé muchos años en descubrir quién era David Bowie. Tarde años en descubrir que el tipo raro de la película “Dentro del laberinto” era David Bowie y, a la par, también tarde años en saber que era la misma persona que cantaba Heroes. Había escuchado un millón de veces esa canción en la radio durante aquellas mañanas de sábado en las que mi mayor preocupación era ninguna. Cuando lo descubrí, todo tenía sentido. Sólo podía ser él.

Bruno G. Roth (King Korea):

La muerte de David Bowie supone la muerte de uno de los últimos gigantes que quedan, una institución. Me han fascinado desde pequeño las voces personales, valientes, arriesgadas y Bowie era un balance de todo ello. Para mí ha supuesto un referente y un ejemplo a seguir. La melodía y la originalidad hecha persona. Todo aquello que uno desea perseguir en la música.

Carlos Ortigosa (Music Rooms Studio):

Musicalmente creo que es uno de los personajes que más me han influido, tuve la suerte de escuchar Ziggy Stardust de adolescente y se convirtió en uno de mis discos en “bucle”.

Tuvo épocas gloriosas y otras “menos” gloriosas… Pero era un derroche de actitud y creatividad, que nos deja en su legado. Todo un caballero que nos deja, con su último vídeo escalofriante y una de las campañas de marketing más bestiales que se han realizado, acabando con su propia muerte. Brutal!!!

Fran Calabuig (jefe de foto de RA):

Bowie. La copa, lo más alto del árbol genealógico de mi música. Ha sido actor principal en muchos momentos de mi vida, desde los 12 años. Caminos al insti, cassettes en el coche, noches eternas y mañanas de sofá. Arquitectura genética perfecta, su esencia, pese o gracias a los cambios, siempre era su esencia.

Mi canción… Sin duda “Starman”, por ser el principio de todo. Por ser la primera. Cambió mi percepción de la música, mi vida. Fue el feliz y estelar vínculo para abandonar la niñez y entrar en la adolescencia.

Jimena Quejigo (Gatomidi):

Mi primer recuerdo de David Bowie, como seguramente mucha gente de mi generación, es en “Dentro del Laberinto”. Evidentemente tomé consciencia de su envergadura años más tarde, pero el personaje que ofrecía en esa película ya me fascinó, creo que fue entonces cuando me convertí en fan.

Podría hablar de su talento, de su gran legado, del gran carácter que lo convirtió en icono pero de lo que más me gusta de mi devoción a Bowie es haber sido capaz de apreciarlo mientras vivía, porque muchos se me han escapado y los he apreciado fuera de tiempo. Tal vez sea muy pretencioso decirlo pero para mí hay muchos y grandes genios de música pop y luego esta David Bowie. Ojala lo hubiese podido ver en directo, será un sueño que se quedará por cumplir.

Soy incapaz de elegir únicamente una canción. Estoy segura que al momento me arrepentiría y querría poner otra, pero sin duda me quedaría con esta versión: “The man who sold the world” interpretada por Nirvana.

Josu Ximun (Belako):

La música de Bowie es sin duda de lo mejor que han recibido nuestros oídos durante la historia de la música. A mi parecer era el mejor diseñador de melodías del siglo XX. No era nada conformista ni se basaba en ninguna fórmula a la hora de componer. Siempre buscaba la vuelta de todo. Siempre buscaba investigar diferentes mundos y diferentes figuras. En cada fase de su carrera parecía ser otra persona completamente distinta a la anterior, pero siempre era él.

Para Belako, ha sido muy influyente. No sé si la gente lo verá. Al igual que Bowie,  nuestra música, nuestra personalidad, nuestras metas, etc. son como un río donde el agua está en constante cambio. Sin una definición exacta, sin una forma concreta. Con la mirada girada hacia el futuro, a pesar de ser un futuro completamente abierto e incierto, pero manteniendo nuestra esencia.

Todo eso se lo debemos a Bowie.

Juanma Pastor (Johnny B Zero):

David Bowie para mi representó lo que los ingleses llaman “out of the box”; gustaba a elitistas pero hacía canciones de mucha popularidad, gustaba a la gente corriente pero experimentaba, incluso cuando perteneció a un movimiento o tendencia, su personalidad lo desmarcaba… Era un genio. Y sentimentalmente hablando era uno de mis dos o tres músicos preferidos e influencias más importantes.

En Redacción Atómica me han pedido que elija una canción de David Bowie y creo que es muy difícil decidirse, pero me decanto por una de las canciones que probablemente más haya escuchado desde que tengo unos 13 años, “Queen Bitch”.

Luis Nácher (Deluxe Pop Club):

Mis primeros recuerdos de David Bowie son a través de mi hermano Nacho, con el cual comencé a conocerlo. Recuerdo esas mañanas en el instituto, que nos íbamos a la parte de atrás y nos poníamos a tocar la guitarra, y yo era el pesado que siempre tocaba Ziggy Stardust.

Fue impresionante el concierto que se montó en su 50 cumpleaños, reuniendo a un buen grupo de amigos: Frank Black, Lou Reed, Placebo, Foo Fighters, Sonic Youth, Billy Corgan y Robert Smith.

El pasado viernes, celebrábamos en el dELUXE su 69 cumpleaños, con el Bowie me de Samuel Reina. Un grande que supo reinventarse una y otra vez, y a pesar de eso, siempre fue reconocible su sello. Larga vida al Duque Blanco!

Marta Domingo (Meridian Response – Odd Cherry Pie):

Mi primer contacto con la figura de Bowie fue, como para muchos otros, esa película que hacían algunos domingos por la tarde en Canal 9: “Labyrinth”, entonces no sabía muy bien quién era ese extraño personaje que me perturbaba y fascinaba. Hasta que conocí al músico, ya en la adolescencia. Entré en su universo mediante los discos “Space Oddity” y ” The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” y no hubo vuelta atrás. Cada canción era una aventura y sus melodías me provocaban un cosquilleo en la tripa. Desde entonces ha sido una de mis referencias, incluso en sus últimos trabajos no ha dejado de sorprenderme pues es una de esas personas que es arte en sí misma, hasta el final.

Elijo sin duda Life on Mars, que aunque es de las más conocidas no puedo dejar jamás de emocionarme al escucharla.

Micky Stoner (Erich Zann):

Descubrí a Bowie cuando mi profesora de filosofía del instituto me regaló el álbum “Heroes”. Como una puerta hacia lo desconocido, el más berlinés de los álbumes de Bowie abrió ante mí un nuevo universo musical que traspasaba los límites del artista en sí. De la mano de Bowie fueron llegando nuevos amigos como el Lou Reed más crudo, el Dr. Frankenfurter, el tiranosaurio Bolan, los Carmen de Fandangos in Space, Hedwig y su pulgada…

Esta pasada noche ese universo vela el vacío que deja una de sus estrellas más brillantes al apagarse, aquella con la que tantos músicos se orientaron cuando estaban perdidos. Apago por fin la luz… y en mi cabeza escucho una voz lejana que repite: ¡Podemos ser héroes!

Nestor Mir:

Estoy en en el Revólver, reputado local de conciertos del Carmen. Allí han tocado muchos grupos locales que sigo y esta vez nos toca a nosotros. Formo parte de una banda que se llama Rocaviva, hacemos sobre todo versiones porque aún no sabemos hacer nuestras propias canciones, es 1992, queremos emular a nuestros ídolos, creemos en ellos, creemos en su música, creemos que podemos ser héroes por un día.

Rafa Murcia hace sonar en su guitarra el acorde de Sol, después el de Re con ese peculiar arreglo que hace tan característica esa canción, oouhh yeah, y entro a cantar: Ziggy played guitar jamming good with Weird and Gilly, the spiders from mars…

Por allí anda David Barberá que oye por primera vez esa canción y que, como yo, se da cuenta de que le salvará más de una vez a lo largo de su convulsa adolescencia.

Pablo Naharro (Doctor Lobo):

Como muchos conocí a Bowie cuando era pequeño, viendo  “Dentro del Laberinto”, aunque mi interés por su música ocurrió en la adolescencia, tras escuchar la versión que hicieron Nirvana de “The man who sold the world”.

La metamorfosis continua fue sello de referencia de este titán de la música y por lo que siempre consiguió que le prestase atención.

Es inevitable no sentirnos de alguna manera influenciados musicalmente por él y su legado. Hasta siempre Bowie.

Pilar Bada (Villa Lisas):

Estaba releyendo El Principito esta mañana y no he podido evitar soltar una lágrima al pensar que David Bowie ha sido y será siempre lo más parecido a un extraterrestre que hemos conocido. Nos ha enseñado que puedes romper la idiosincrasia del mundo artístico siendo tú mismo, bizarro, extraño e hipnótico. Inspirando generación tras generación, y genuino hasta el último aliento. No lloréis, porque al igual que El Principito,  David Bowie no ha muerto sólo nos ha dejado para regresar a la estrella de la que vino.

Rafael Vicente (Lost River Bastards):

La canción me ha venido la primera esta mañana mientras desenmarañaba en la web si era un fake o era real, mientras en mi cabeza la canción llegaba al trozo final donde se vuelve una atmósfera densa y la voz se va perdiendo en delays mientras Bowie se adentraba en la profundidad de una niebla espesa. A veces es muy curioso como una canción te puede transportar tan fielmente a un sentimiento en concreto.

Hasta la vista señor Bowie, inquieto hasta su último aliento, ahora suspiraremos y lanzaremos la mirada hacia arriba cada vez que nos vuelva a hacer la zancadilla al corazón con una de sus canciones. Gloria a ti señor Bowie.

Remi Carreres (Coleccionistas):

La mejor lección que podemos aprender de la obra de Bowie es la de perder el miedo a explorar, a reinventarnos, aún a riesgo de no acertar siempre. Su obra ya es un legado para la humanidad, una pieza fundamental para entender la evolución artística del tercio final del siglo XX en Occidente. Bowie ha pasado hoy a ser más grande que la vida.

Samuel Reina:

Qué poder decir acerca del referente de referentes. Se nos va un artista irreemplazable, el genio de las mil caras, esquivo siempre con el anquilosamiento creativo y la falta de capacidad de asombro y misterio. Cuando un artista logra que sientas su perdida como la de un ser próximo es algo profundamente estremecedor. Todo en él fue brillante. Hasta su despedida. De entre sus inabarcables obras maestras elijo “Quicksand” de su álbum Hunky Dory.

Yeray Calvo (Novembre Elèctric):

Siendo honesto no soy muy conocedor de la carrera de Bowie, aunque sí que conozco los trazos básicos. Por decir algo diferente a los temas más conocidos destacaría la última canción que ha publicado, “Blackstar”, tres días antes de morir. Veo la canción como un adiós premeditado y planeado por su parte. Bowie siempre se caracterizó por la constante reinvención, por las mutaciones musicales y físicas y por la sorpresa que provocaban sus propuestas, completamente novedosas y originales. En este caso escucho a Bowie narrando desde el más allá, con texturas tristes y voces tratadas (que parecen de un ser desconocido de otro planeta), lo que ha visto en su viaje hacia el más allá y dejando claro quién fue: “I’m a blackstar, I’m not a pop star”.

Escucho a Bowie poniendo la banda sonora de su muerte.

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