De alguna manera, quería explicar más ampliamente el por qué de mi decisión de estar un tiempo alejado de los directos. Y qué mejor vía que esta (al fin y al cabo se convierte en nuestros canales de comunicación directa) para hacerlo. Tendemos a veces a expresar una falsa realidad a través de las redes sociales. De alguna manera nos exponemos a que nuestros mensajes no parezcan positivos y cercanos. La realidad, en mi caso, es otra. Tuve la suerte de contar con Comboi Records y su respaldo para publicar mis dos primeros discos, Más allá de uno mismo e Imperfectos. Y la cosa funcionó. Con una buena planificación de trabajo, se consiguió lo que al final viene siendo el objetivo de un músico: tocar, tocar y tocar.

Siempre he pensado que la publicación de un disco siempre es el primer paso hacia lo que de verdad nos gusta, que es el escenario. Ya con los siguientes trabajos largos, Reflexiones e Historias mínimas, las cosas no fueron tan bien. Y eso que pienso que a nivel de canciones son buenos discos, pero tocar en el formato que quería y difundir estos temas más allá de mi ciudad ha sido una cruzada casi imposible. Tan imposible que en muchos momentos se ha convertido en frustración. Resumiendo, no tenemos los medios necesarios para mover este proyecto en las condiciones adecuadas. Esa es la realidad. Y no pasa nada. Soy muy consciente del complicado momento que se atraviesa, no solo en este sector. Ya cuando grababa Historias mínimas, sin presión y por el mero placer de grabar no veía claro sacar el disco a la luz. Precisamente por estos motivos. Ni siquiera estaba seguro de la campaña de crowdfunding que después, gracias a vosotros, resultó ser un éxito. Fueron Juan PuchadesCristian Costa y Carlos Soler los que me convencieron para ello y me sacaron de mi propio “no es no”. Y no me arrepiento de su publicación, más allá de haberlo podido presentar en pocos sitios y en formatos muy reducidos. Veo a compañeros que empiezan, con un desparpajo y una ilusión tan sensata y sincera que me hace pensar si a mí me pasa igual. Y la respuesta es no. Por ese motivo decido darme un tiempo con lo que son mis canciones en directo. Creo que es lo más sano y honesto.

Seguiré tocando con otros compañeros en otro plano, como ahora hago con Pastore, o en su momento hice con Adrian Levi o hace muchos años, con Tórtel. Y me embarcaré en proyectos tan bonitos como en el que ahora estoy, terminando un disco-libro con un buen poeta y amigo gallego Juan Carballo, que ha tenido la idea de confiar en mí para ponerle música a sus versos. Quiero seguir produciendo discos de otros, me lo paso muy bien haciéndolo, como hasta ahora he hecho con Lauda, Juan Carlos Mota, Adrian Levi, Pastore, José Moreno o César González, entre otros. Uno es músico en su ADN, y eso no se puede dejar. Es imposible. No renuncio a componer canciones, a difundirlas. A publicar un disco en streaming si las circunstancias se dan. Porque la necesidad de crear canciones y compartirlas nada tiene que ver con los conciertos en directo ni lo que los rodea, que es precisamente a lo que estoy renunciando temporalmente. Aunque me encantaba, como antes comentaba, tocar en directo. Uno necesita aire y perspectiva.

Nos vemos muy pronto,

Manolo

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