Una vez ya han pasado las semanas desde el final del Arenal Sound 2013 ya puedo hacer una recapitulación con la mente bien fría. Por partes.

Ya son cuatro ediciones del festival de música que ha situado a Burriana a nivel internacional y sin darme cuenta son tres consecutivas las que llevo acudiendo para cubrir la actualidad del festival y los conciertos de las bandas que pasan por el paseo marítimo del Arenal.

En estos años el Arenal ha crecido de forma exponencial como ni sus propios promotores podían imaginar. De ser una miscelánea entre lo más destacado del indie nacional, Djs en auge y fiestas ibicencas a situarse internacionalmente como uno de los mejores carteles de música indie y con el pelotazo de Steve Aoki para abrir la jornada inaugural del jueves 1 de agosto se alcanzó el sold out meses antes de que abrieran las puertas, algo inusual en la mayoría de festivales de la península pero como todo éxito siempre hay unos matices detrás de él.

Antes comentaba lo variado de la oferta en sus inicios, algo que en parte se sigue manteniendo en el cartel pero que mantiene su vínculo con el público que acude al festival, el 90% veinteañeros con gustos bastante dispares que tienen como común denominador que no van a Burriana a ver a Editors, White Lies o The Maccabees, sino para disfrutar únicamente de los Djs que comienzan a pinchar a partir de las 3 de la madrugada.

No me malinterpreten ya que no afirmo que los conciertos de los grupos de rock internacionales o de las bandas nacionales estén vacíos, pero sí que los llenos que consiguieron Ivan Ferreiro o Dorian son muy difíciles de experimentar en el Arenal. Por contra algunos Djs que son bastante célebres en la noche valenciana consiguen auténticos llenazos con más de 50.000 personas, como ocurrió con las sesiones de Space Elephants, Ley Dj o Elyella Djs.

De esta forma para un servidor el éxito alcanzado por el Arenal Sound de un tiempo a esta parte es muy loable pero a su vez juega la peligrosa baza de la diversificación de público dentro de un mismo festival, factor con el que los organizadores deben tener mucho cuidado ya que una mala planificación puede causar un gran vacío en alguno de los conciertos.

Es innegable que festivales de música que han nacido a la sombra de los grandes en los últimos años como el Low Cost o Arenal Sound han marcado el nuevo camino del producto musical veraniego que busca el espectador de hoy en día. En lugar de la calidad de grupos y servicios a cualquier precio como en su día lo fue Summercase o todavía hoy el FIB, BBK Live y el Primavera Sound se impone un producto de bajo coste con una amplísima oferta, sin tener en cuenta la calidad de los servicios básicos, por eso hay que estar muy al tanto con el servicio que queremos ofrecer en un futuro para todos aquellos melómanos extranjeros que pasan todos los veranos a disfrutar de la música en nuestras playas y montes ya que son ellos y no otros los que están sosteniendo la economía de este país.

Que se de bien y disfruten de la música.

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