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                                                                                               Miércoles, 18 de noviembre de 2015

Querido diario:

Hoy me he levantado y tengo, inexplicablemente, un fuerte dolor de cabeza. Junto a la cama, una botella de Jäger vacía y una nota.

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                                                                                               Miércoles, 18 de noviembre de 2015

Querido diario:

Hoy me he levantado y tengo, inexplicablemente, un fuerte dolor de cabeza. Junto a la cama, una botella de Jäger vacía y una nota. La nota dice “lo de anoche fue tremendo” y unas iniciales.

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                                                                                               Miércoles, 18 de noviembre de 2015

Querido diario:

Hoy me he levantado y tengo, inexplicablemente, un fuerte dolor de cabeza. Junto a la cama, una botella de Jäger vacía y una nota. La nota dice “lo de anoche fue tremendo” y unas iniciales. Ante mi confusión, he decidido leer mi propio diario para saber qué puede haberme pasado. Según mis notas, la máquina de mi tío está fallando y no hay manera de arreglar el colisionador de hadrones; podría estar viajando al presente en bucle, lo que probaría mi conocimiento de este mundo valenciano tan de cerca.

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                                                                                               Miércoles, 18 de noviembre de 2015

Querido diario:

Hoy me he levantado y tengo, inexplicablemente, un fuerte dolor de cabeza. Junto a la cama, una botella de Jäger vacía y una nota. La nota dice “lo de anoche fue tremendo” y unas iniciales. Ante mi confusión, he decidido leer mi propio diario para saber qué puede haberme pasado. Según mis notas, la máquina de mi tío está fallando y no hay manera de arreglar el colisionador de hadrones; podría estar viajando al presente en bucle, lo que probaría mi conocimiento de este mundo valenciano tan de cerca.

También anunciaba en el diario que iba a hablar de los disc jockeys, esos seres tan bien pagados, incluso más que los músicos, por poner piezas de otros unas horas y que habitualmente llegan con un simple ordenador para pinchar sus mp3. ¿Imaginarme a Francesco de Layolle fundido con Marchetto Cara en loop,  tras un scratch?

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                                                                                               Miércoles, 18 de noviembre de 2015

Querido diario:

Hoy me he levantado y tenía, inexplicablemente, un fuerte dolor de cabeza. Junto a la cama, una botella de Jäger vacía y una nota. La nota decía “lo de anoche fue tremendo” y unas iniciales. Ante mi confusión, he decidido leer mi propio diario para saber qué puede haberme pasado. Según mis notas, la máquina de mi tío está fallando y no hay manera de arreglar el colisionador de hadrones; podría estar viajando al presente en bucle, lo que probaría mi conocimiento de este mundo valenciano tan de cerca.

También anunciaba en el diario que iba a hablar de los disc jockeys, esos seres que son  tan bien pagados, incluso más que los músicos, por poner piezas de otros unas horas y que habitualmente llegan con un simple ordenador para pinchar sus mp3. ¿Imaginarme a Francesco de Layolle fundido con Marchetto Cara en loop,  tras un scratch? Mmmm.

Buscando entre mis ropas (parece ser que no llevaba mi vestido de damasco sino unos pantaloncitos vaqueros por la ingle -¡horrror! – y una camisa estampada con oscuras golondrinas abotonada hasta el cuello), como decía, entre mis ropas encuentro una polaroid en la que un hombre con barba y tupé me rodea la cintura. En la camiseta del tipet se leen las mismas iniciales que en la nota manuscrita junto a la cama y la botella de ese licor del mal:

DJ D.

 

Hasta dentro de quince días.

Francesca, la dama del Renacimiento que viajó por error al s. XXI

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