Miércoles, 16 de diciembre de 2015

Increíble, diario: los que se estaban peleando el otro día a la salida del Tulsa eran un crítico de arte y un artista. Yo que pensaba que estas cosas eran del Medievo profundo… Parece ser que uno había escrito una crítica mordaz sobre el otro y, además, la había publicado justamente al lado de una reseña en que sólo había flores y algodón de feria.

–Malicioso hijo de puta –le imprecó el artista.

–Tú eso me lo dices afuera –amenazó el crítico.

A favor del periodista, diré que no es su problema si los demás no saben encajar sus reseñas, que dista de ser adulto. Al final, lo que un analizador estipula como inválido otro lo puede estimar número uno de su lista. La crítica de arte es puro ejercicio verbal pues eso que a uno le gusta o le disgusta difícilmente lo puede justificar más que el paladar. A favor del artista, diré que el crítico, a su vez, puede cargar la tinta de buena o mala voluntad. ¿Qué ha sido de las opiniones para construir y aportar ideas y no para avergonzar y enlodar al destinatario? ¿Ubi fucking sunt?

En verdad la escena del tigre y el león en pelea daba bastante penita. Unos y otros suelen dedicar tanto tiempo al mundo del intelecto que, por lo normal, tienen el vigor de un difunto: donde uno daba al aire con el puño, el otro lanzaba un insulto flácido. Esa fue en verdad la pelea. Así me lo contó DJ D que lo estuvo presenciando, como me dijo luego por Whatsapp.

Por ello, he decidido hacer un DECÁLOGO PARA TIGRES Y LEONES, que contiene 10 puntos esenciales sobre las responsabilidades para relajar los dientes en la jungla del arte:

  1. Consume arte internacional; muchas veces el canon y lo que puja por ser canon vienen de fuera.
  2. Consume arte local: acude a todo lo que puedas que suceda en tu ciudad. ¿O prefieres una ciudad yerma y con folclore de castañuelas?
  3. El arte local no es mejor ni peor que el foráneo. Ser “local” es coyuntural, como ser mujer, navarro, londinense, del siglo XVI o de l siglo XXI.
  4. Conoce la tradición. Incluso las vanguardias no pudieron dejar de lado lo que arrastraban justamente al querer superarlo.
  5. Una crítica es una opinión bien estructurada y con un léxico preciso. Habla el paladar vía cerebro.
  6. Una obra de arte sale de la subjetividad y se decide con el tiempo. El tiempo, de hecho, discrimina muchas veces.
  7. Incluso lo que el tiempo ha dictado como arte produce, en ocasiones, risa y llanto (como cuando le dieron el Nobel a Echegaray).
  8. Los críticos necesitan obra para criticar; los artistas necesitan críticos para transcender.
  9. A menudo críticos han creado arte antes o lo han intentado; a menudo los artistas han criticado arte de otros o lo han intentado.
  10. El decálogo para tigres y leones es exactamente el mismo; la selva esta llenita de egos agarrados.

Por si no me hubiera explicado, esta joya del indie nacional ilustra muy bien lo que quiero decir:

Hasta dentro de quince días.
Francesca, la dama del Renacimiento que viajó por error al s. XXI

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