Manual de uso:

Esta es la última ocasión en la que os pediré que no os posicionéis.

Al menos, en cuanto a lo que estos capítulos se refiere.

Se presentan dos extremos, y entre ese blanco y negro, hay toda una paleta de configuraciones posibles.

Posicionarse tal vez sea de locos, de estúpidos, de egocéntricos.

De incultos.

O a lo mejor, es humano, y es inevitable.

Pero lo que está claro,  es que ese posicionamiento lo cambiamos a nuestro interés personal.

Por tanto ninguna vale,

Y todas valen.

Individuo X pasa por una de sus peores etapas.

De esas que se cargan de fracasos y pérdidas considerables de vivir.

Conversa con una amiga.

 

¿Que cómo creo que será?

Habrá un final.

Eso seguro.

No creo en el azar, al menos,

no en un azar tan ciego.

Mira a nuestro alrededor.

La falta de humildad es la única razón para

no ver un plan en todo esto.

 

Se qué ahí arriba hay algo más.

Llámalo ente,

llámalo deidad ,

o energía cósmica.

No creo en los elementos de esas creencias,

como los simbolismos,

ni los personajes,

ni los libros

que creamos en torno a ellas.

Pero si veo una energía reguladora,

una división

del bien y el mal.

Olvídate del Karma.

Hay algo dentro que me dice que

la justicia no la hemos inventado nosotros.

Yo quiero mi justicia, y la de ese indigente

que está sentado ahí,

ahora mismo,

en la calle, mientras ese

inglés de camisa fina come sushi,

mirándole con desdén desde el ventanal,

y no se le ocurra otra cosa que seguir comiendo

con esa sonrisa de estúpido.

De esa justicia te hablo.

Una balanza pondrá todo en su lugar.

Por eso, creo en un final.

 

Individuo X dio un giro completo a su vida. Un negocio que ascendió bien por un golpe de suerte, le ha otorgado una sonrisa altiva y camisas delicadas.

Conversa con una compañera de empresa.

Comen sushi.

¿Que cómo creo que será?

Es estúpido pensar en un final.

Eso seguro.

Es de retrógrado pensar aún que el mundo

no lo configuró el azar.

De verdad, confía en mí.

No creer que haya un plan no es falta de humildad,

De hecho, es una gran muestra de egocentrismo.

Creer que hay ahí arriba algo más,

Llámalo ente,

llámalo deidad,

 o energía cósmica, es un claro sentimiento de autoengaño.

Nos creamos simbolismos,

Fundamentos escritos,

E incluso personajes para corroborar

Nuestra propia necesidad de creer en un final justo.

Un plan que pone el caos en orden.

Egocentrismo puro.

Creer que alguien nos observa.

Supervivencia pura. Olvídate del Karma.

¿Quién observa a ese indigente ahora mismo?

¿Quién regula su hambre mientras nosotros nos

hartamos de manjares?

¿Quién nos castiga?

Que la gente siga pensando en una justicia ciega,

como si no la hubiéramos inventado nosotros…

Así seguiremos.

Sin luchar y hacernos fuertes.

Sigamos creyendo en un final.

Solo espero que algún día,

Miremos atrás, y podamos reírnos

de nuestro ego,

y seamos capaces de decir

“Solíamos rezar”

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.