“Si tan guapa te parece, ¡díselo, joder!.

Sin más.

Deja el café, acércate, se lo dices y vuelves.

Sin esperar nada.

Son las 6 de la tarde, pensará que vas de buen rollo, no que estás ligando.

Seguramente la sonrisa le dure el resto del día.”

Después de la escena lo pensé.

Primero desde la autocrítica

(que yo he llorado alto en mis canciones).

¿Por qué nos cuesta tanto?

No se si es vergüenza, timidez u orgullo.

Cada vez que recibimos un comentario positivo por nuestro disco (de Spheniscidae),

Ale (guitarrista) y yo, que somos vecinos,

 nos asomamos al patio interior de la foto, lo comentamos y brillamos.

Desde aquí, otras mil gracias más a aquellos a los que ya hemos dado las gracias.

Cuando compones un mensaje, solo sabes si ha calado cuando te vuelve.

Seguro que te has sentido así alguna vez.

¡Sienta muy bien ser la guapa del café!

Y sabiendo esto,

¿no deberíamos ser más generosos con el cariño?

Aplaude.

Si te gusta lo que ella ha dibujado, díselo.

Dale un beso a tu padre.

Les hará ilusión saber que estás orgulloso de ellos.

Contesta esa carta.

Sonríele.

¡Agh! Creo que se me viene encima una semana moñas…

Suena

Spheniscidae – Los más felices:

Foto: Busco el cielo desde mi patio interior. 

Primer Condicional Cap.1

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