23 años después ese olor a espíritu juvenil sigue teniendo el mismo aroma que el primer día, pese a que el mundo haya girado muchísimo más de lo que aquellos tres veinteañeros jamás pudieran imaginar.

Smells Like Teen Spirit” es ese single que lanzó al estrellato mundial a Nirvana como no sucedía en la última década (tendríamos que remontarnos a finales de los ’70 o principios de los ’80 para encontrar semejante fenómeno popular focalizado en una sola banda). Fue tal la repercusión que el propio Kurt Cobain (1967-1994) terminó por aborrecer “SLTS” hasta el punto de descargar sus iras con este tema, como ejemplificaron al no tocarla en la grabación del “MTV Unplugged in New York” (grabado el 18 de noviembre del ’93). Pero más allá de esta antipatía personal del propio Cobain dado que representaba toda aquella fama tan ansiada pero a la que jamás supo hacer frente “SLTS” es la savia de toda una generación ¿Alguno de los presentes no se ha emborrachado, hecho el amor o simplemente disfrutado de “Smells Like Teen Spirit” con las luces apagadas?

Pese a ello hay que añadir que “SLTS” no es la mejor canción de Nirvana, ni muchísimo menos; eso sí, es la canción perfecta para abrir un disco cuasi perfecto como es “Nevermind”. El segundo disco de Nirvana es la conjunción musical ideal de las primeras tres décadas de pop-rock resumidas en 12+1 canciones y que basándose en todas las influencias que a cualquier melómano le dé la gana citar –Sex Pistols, Pixies, Ramones, David Bowie e incluso The Beatles- marcó a sangre y fuego la historia de la música, permitiendo que la música propiamente dicha volviera a resurgir como se conocía desde principios de los tiempos: guitarra, bajo y batería, una voz que te sacude hasta decir basta y una cara sublime que nunca podrás olvidar. “Nevermind” es ese prodigio que puedes pasar años sin escuchar pero que cuando lo vuelves a retomar siempre te va a estremecer como la primera vez ¿Cuántos artistas han soñado alguna vez con conseguir ese efecto en el respetable?

Se puede decir que Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl (Chad Channing en un inicio) han sido de los pocos músicos que han tenido el honor de acuñar un estilo de música –el grunge- y a su vez finiquitarlo cuando quisieron, bueno, cuando Kurt perdió las ganas de seguir viviendo. Aun así pese a la pérdida de Kobain tanto Novoselic como Grohl podían haber optado por estirar el legado como un chicle, pero en contra eligieron dar carpetazo y finalizar el movimiento más efímero y de los que más ha influido en la historia de la música. Ahí es donde reside el último gran encanto de “Smells Like Teen Spirit” como bandera del legado de Nirvana, ya que al perecer (el fenómeno musical) sin aviso previo el 5 de abril de 1994 se cristalizó cual mosquito en una gota de resina de la colección de John Hammond, permaneciendo así impoluto ante el brutal paso de los años.

Que se de bien.

@SuperSergioF

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