(Suena el despertador)

Se trataba de una Fiesta Vinilo Valencia y, queda mal que yo lo diga, pero qué demonios, fue un jodido éxito. Hasta la bandera la sala Wah Wah y es que cada vez es más gente la que sabe que la escena independiente valenciana propone y dispone interesantes grupos con sus respectivos directazos.

El culpable de todo esto fue el primer disco de Punxutawney Phil; Where is my shoulderbag se llama el objeto y todo lo que viene ahora fue para presentarlo en sociedad. Era un día muy esperado y la extensa prueba de sonido –casi dos horas y media- ya auguraba que la cosa sería irrepetible.

Punxutawney es el pueblo y Phil la marmota, en sí misma, de la película “Atrapado en el tiempo”, y atrapados por un torrente sonoro quedaron los asistentes a la actuación del grupo valenciano de cinematográfico nombre.

Decidieron empezar con la pegadiza “There”, cuyos guitarrazos pusieron de primeras, ya, el listón en las alturas. A partir de ahí, la actuación no desfalleció, ni en decibelios, ni en intensidad, y temas como “Mutant girl”, “The wind and the fire” o “You were that someone” dejaron claro el por qué de la incursión de esta casi inédita banda, por dos años consecutivos, en las semifinales del proyecto Demo del FIB.

Ora con formación de a cuatro, ora con los cinco componentes del grupo alienados sobre el tapete, la banda supo transmitir en todo momento el legado del pop más crudo de Pavement, para luego retrotraernos, en el tiempo, y evocarnos a La Velvet Underground más encarnizada, la de la mezcla apoteósica de los estilos y los instrumentos. Órgano Hammond, Saxo, acústica, eléctrica…Jazz, Rock, pop, casi punk…orgía musical.

Antes, Ctrl+Alt+Supr se reinventaron en un semiacústico –o semieléctrico, según se mire- que volvió a situar su original dark-pop en una interesante tierra de nadie, o de todos, dentro del underground levantino. Mezclando melodías de pop clásico con punteados dignos del rock más oscuro, sorprendieron a un público que se quedó con ganas de analizarlos algo más (atentos a sus próximas actuaciones). Como cuando pulsas las tres teclas, los guitarrazos pausados y la voz de Carlos lo volvieron todo oscuro, complejo. Las canciones pidieron una calma y tensión que quizá no alcanzó del todo la sala. De todos modos, ellos se mostraron felices y lo reflejaron con dos versiones, una de Gilbertástico y otra de los Cure, que el Wah Wah festejó y agradeció.

(Suena el despertador)

Se trataba de una Fiesta Vinilo Valencia y, queda mal que yo lo diga, pero qué demonios, fue un jodido éxito. Hasta la bandera la sala Wah Wah…

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