Si hay un fenómeno musical por el que será recordado el 2024 es por la irrupción de Alcalá Norte. Con su primer disco (homónimo) lanzado el 17 de abril del 2024, la banda emergente de Madrid Este posó de ser un comentario en cuanto ha una posibilidad a materializarse en una realidad de peso dentro de la escena musical estatal. 

Sobre la escena, los pasos a seguir y las muchas cosas que les han ocurrido a estos seis jóvenes hablamos con Álvaro Rivas, vocalista, frontman e ideólogo de Alcalá Norte. 

Sergio: antes que nada, ¿qué tal estáis? 

Álvaro: bien. Con mucho ánimo. Después de un parón de dos meses hemos vuelto al máximo. Echábamos de menos las sensaciones guays que se tienen girando y haciendo canciones. Incluso en cosas como hablar con vosotros (la prensa) también uno se lo pasa bien y lo agradece. 

Sergio: cuando surgen imprevistos por cuestiones de salud, como el que has tenido en los últimos meses, ¿eso hace que saboreéis mejor estos pequeños momentos que da la industria musical? 

Álvaro: no habíamos tenido tiempo a acostumbrarnos de que te pueden pasar cosas buenas, por eso seguíamos un poco bajo el embrujo de “Dios, que guapo está esto”. Que de pronto cese bruscamente y te den un par de meses para echarlo de menos hace que ahora lo disfrutemos con más ganas. 

Sergio: retomáis ahora la gira más o menos por donde la dejasteis. En unos días tenéis por ejemplo la fecha en València, en la 16 Toneladas, que estaba prevista para antes de Navidad. ¿Lo esperáis aún con más ganas? 

Álvaro: Sí. Ahora se mezclan conciertos que estaban programados con otros que hemos tenido que reubicar. Todos (los conciertos) hacen mucha ilusión, pero especialmente los que habían sido cancelados. 

Cuando tienes la sensación de haberte recuperado y haber vencido el imprevisto mola y hermana con la peña que se guardó dos tardes de su vida para ti y al final solo apareciste en una. Es de agradecer ese detalle. 

«Tratamos de aprovechar el apetito de palabra que tenemos para vender nuestro disco en el siglo XXI«

Sergio: en los reñideros de la industria musical se comenta la posibilidad de que actualmente seáis el único grupo que está recibiendo ofertas muy superiores a las que habíais cerrado anteriormente, pero estáis manteniendo los acuerdos apalabrados y llevando a cabo los conciertos que aceptasteis con anterioridad, cuando podríais estar teniendo un beneficio mucho mayor. ¿Es esto cierto? 

Álvaro: (risas) es verdad. Salvo en los que hemos tenido que cancelar por enfermedad y coincidían con otros compromisos de por medio que impedían montar un sarao de nuevo hemos respetado todas las fechas. Es lo que hay. Creo que es lo más honesto para todo el mundo.
El caché que tenemos ahora también es un caché proyectado a futuro y todavía nos lo tenemos que ganar. Los cachés que estamos ganando ahora en los bolos actuales era lo que se proyectaba a futuro hace unos meses y es natural que sean más bajos que los que ahora se ven para el futuro. 

Sergio: pero es muy difícil que lleguen a desarrollar esa teoría la mayoría de seres humanos, ya no solo músicos. 

Álvaro: a mí me parece honesto con nuestra trayectoria, aprendizaje y crecimiento. También con la manera que queremos presentarnos en este mercado. 

Sergio: entrando en materia plenamente musical. Aunque la mayoría de listas de “lo mejor del año” no sirvan de mucho, más que tal vez para cierto incremento de egos, ¿ponéis en valor la forma en la que habéis producido vuestro disco? ¿O sí que piensas que hay detalles, ciertas cosas de la producción de algunas canciones, que te gustaría cambiar? 

Álvaro: este disco lo hicimos con un presupuesto limitado y con tiempo limitado. Por las circunstancias que rodearon a la grabación hubo veces en los que una canción se tenía que grabar tal día y yo no podía estar, entonces de lo que ahí saliera eso iba a ser la canción. Alguna de esas todavía me jode. Digo, “debería haber estado ahí”. Pero en general estoy igual de orgulloso ahora que el día que nos entregaron el master. 

Sergio: en cuanto al concepto del disco, todo lo que explicáis en torno al urbanismo de Arturo Soria: “aquello que partió de la guitarra y el verso desenfadado de estudiantes aplicados”. ¿Es un concepto que teníais pensado, antes incluso de crear la banda? ¿O fue el cúmulo de conversaciones que surgieron en el local de ensayo? 

Álvaro: claro, para nosotros es natural (sobre todo por la fase en la que estamos como banda) que concibiéramos nuestro proyecto como una colección de canciones que van saliendo una detrás de otra. Los ejercicios de encontrar un concepto que englobe a las canciones, para poder llamarlo álbum y tal, fueron ejercicios que hicimos cuando ya estábamos con intermediarios que nos hacían reunirnos con directores de arte y cosas así. En nuestra cabeza era “somos nosotros, unos colegas que nos hemos juntado con tres frikis que nos hemos encontrado en internet y hemos hecho estas 11 canciones que hablan de temas muy diferentes, pero que a su vez están conectadas con lo que sentimos”. Estos profesionales (se llaman Diego y Kirsa y se dedican a encontrar arte en tu tontería) nos ayudaron a vestir el disco con una portada bonita y de alguna manera nosotros mismos creernos que el disco tiene cierta consistencia interior, más allá de ser una colección de 11 fogonazos creativos de nosotros con distintas personas. En la composición de este disco hubo como veintipico colegas. 

Sergio: no sois la primera banda que tiene CM, pero sí que puede que seáis el grupo con el CM más famoso. ¿Cómo veis hoy en día toda la experiencia de la labor que hay que hacer en redes si tienes un grupo de música? 

Álvaro: nosotros siempre supimos que la imagen no era lo nuestro, que no se nos dan bien las fotos, no se nos dan bien los vídeos… Pero sí que se nos da bien la palabra, tanto para hacer letras que suenan más frikis de lo normal, como para dar entrevistas para contar frikadas guapas o, en el caso de Pablo, para soltar todas su movidas en Twitter. Tratamos de aprovechar el apetito de palabra que tenemos para vender nuestro disco en el siglo XXI. Ahí nos encontramos que siendo majos con la prensa y dando el coñazo en Twitter podíamos poner el disco en boca de más peña y sobre todo de sus oídos. La verdad que nos ha salido bien, porque nuestro Instagram da pena, nuestro TikTok es lamentable, pero aún así hemos conseguido aprovechar internet a nuestro favor. 

Sergio: totalmente, porque hoy en día conlleva casi una jornada completa tener actualizadas todas las redes sociales. 

Álvaro: claro, incluso Twitter le consume mazo tiempo a este. Algunos días se los toma de vacaciones. Dice “no, hoy no voy a tuitear”. Me hacía gracia, pero ahora entiendo que el pavo desconecte y descanse. Es un agobio. 

Sergio: encima Twitter, que es el deslunado de una finca de vecinos. Por otra parte, mola ver bandas tan jóvenes como vosotros que recogéis el legado de grandes letristas de la historia del pop español como German Coppini. 

Álvaro: ¡Coppini descaradamente! No le he dado mucha cera a mucha música, pero a Coppini sí. A él desde luego. 

Sergio: estáis recogiendo bastante bien el testigo. 

Álvaro: para eso estoy en este mercado, muchas gracias. 

Sergio: para acabar, imagino que ya lo pediste, ¿pero cuál es tu deseo más loco para el 2025? 

Álvaro: tener la salud más brutal de la historia, tío. Los mejores pulmones, corazón sano, cagar to’ bien todos los días… y el coco en orden. Dormir bien también. 

Sergio: eso es muy importante. Hay que girar el colchón, de norte a sur, cada seis meses. 

Álvaro: ¿quieres decir darle la vuelta? 

Sergio: en la parte en la que apoyas la cabeza tienes que girarlo y ponerla en los pies. 

Álvaro: aaah y poner la cabeza en el culo y viceversa. Eso no lo sabía, mil gracias por el consejo. 

Entrevista realizada por Sergio F. Fernández. 

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