Vuestro segundo álbum, “Nuevas Emociones”, acaba de salir. ¿Qué habéis querido transmitir con este disco y en qué se diferencia de vuestro primer trabajo, “Un día más”?

Este disco refleja los últimos tres años de nuestras vidas, una etapa de cambios intensos: el paso a la vida adulta, el fin y el inicio de relaciones, cambios de trabajo… Siempre escribimos sobre lo que vivimos y nos emociona, y este álbum es un fiel reflejo de ese proceso.

A diferencia de «Un día más», en este disco hemos trabajado de manera distinta. Antes componíamos directamente en el local, tocando juntos, pero esta vez hemos desarrollado las canciones a partir de maquetas. Esto nos ha permitido experimentar más, jugar con capas de guitarras, introducir efectos electrónicos y explorar nuevas texturas. Creemos que se nota una evolución clara tanto en el sonido como en la madurez compositiva.

Las letras parecen muy personales, casi confesionales. ¿Hasta qué punto este álbum refleja vuestras experiencias personales y vuestro paso a la edad adulta?

Totalmente. Usamos la música como vía de desahogo, y eso se refleja en este álbum. Nuestras letras siempre son personales porque solo sabemos escribir sobre lo que vivimos y sentimos. Aunque somos personas bastante alegres, nos sale más componer cuando estamos jodidos. Aun así, intentamos mantener un equilibrio entre la melancolía y la esperanza. 2023 fue un año complicado para nosotros y, de alguna manera, este disco es testigo de todo ello.

Musicalmente, se percibe una energía más cruda y contundente. ¿Era una dirección que teníais clara desde el principio o surgió de forma natural en el estudio?

Desde el principio teníamos claro que queríamos un sonido más potente, directo, con una base rítmica que te pegase fuerte en el pecho, pero sin perder de vista la voz, porque al final seguimos considerándonos una banda de pop.

Para conseguirlo, trabajamos mucho la preproducción, currándonos a muerte cada maqueta. También tuvimos claro que queríamos volver a grabar con Santi García en Ultramarinos, porque sabíamos que iba a entender perfectamente lo que buscábamos. Y así fue: sacó justo el sonido que queríamos y no podemos estar más contentos con el resultado.

¿Cómo definiríais hoy vuestra identidad sonora?

Es complicado porque bebemos de muchas influencias, incluso de géneros que quizás no se perciban directamente en nuestra música. La base sigue siendo el rock de power trío, con referencias como Green Day o Biffy Clyro, pero también nos influencian el emo, el rap y muchos otros estilos.

A pesar de todo, creemos que nuestra esencia sigue siendo pop. Las melodías y la forma de componer tienen esa estructura y ese carácter accesible. Al final, que cada uno nos etiquete como quiera.

Si tuvierais que elegir una sola canción de “Nuevas Emociones” para representar el disco, ¿cuál sería y por qué?

Es difícil elegir solo una porque el disco es muy variado, pero si tuviéramos que mojarnos, diríamos «Ya ni te echo de menos». Creemos que resume bien la esencia de Biela y de este álbum: un sonido potente, letras simbólicas y representativas de la banda. Además, es una de nuestras favoritas y sentimos que es un buen reflejo de lo que somos ahora.

Habéis trabajado con Santi García en la producción, y también con Pablo Qvilava y Néstor Sarabia en algunos temas. ¿Qué han aportado ellos al proyecto?

Nos han aportado muchísimo. Con Néstor Sarabia trabajamos en «No me hago a la idea» porque queríamos llevar la canción a un terreno más electrónico y salirnos de la típica balada acústica. Nos encanta su trabajo y cuando le propusimos colaborar, le flipó la idea. Nos fuimos a su estudio y dio con la tecla exacta: esos teclados y ambientes electrónicos que nosotros, al venir más del mundo de las guitarras, no habríamos sabido plasmar bien.

Pablo Qvilava, por su parte, nos ayudó en «Si dejamos de hablar». Queríamos una intro con un toque ambiental, inspirada en The 1975, y él supo darle justo la atmósfera que necesitaba. También hemos trabajado con él la intro con la que arrancamos los conciertos, así que tendréis que venir a los directos para poder escucharla.

Y Santi García, como siempre, ha sido clave en el sonido global del disco. Ya trabajamos con él en «Un día más», pero esta vez tuvimos más tiempo en el estudio para poder mimar cada detalle. Santi ha grabado gran parte de los discos más influyentes de rock en este país y su forma de mezclar y producir nos parece increíble. Creemos que este es uno de sus mejores trabajos en ese aspecto.

¿Qué importancia le dais a la estética a la hora de contar una historia musical?

Para nosotros, la estética es crucial. Es una parte fundamental de la identidad de una banda y de cómo se transmite un mensaje.

En este disco hemos tenido la suerte de contar con un equipo increíble formado por Pablo Alzaga y Lucas Criado en la dirección creativa. Nos han ayudado a plasmar nuestras ideas visualmente y a encontrar la mejor manera de representar y conceptualizar el disco. El resultado nos encanta, y trabajar con ellos ha sido una experiencia brutal.

Actualmente estáis en plena gira por España. ¿Cómo estáis viviendo esta serie de conciertos y qué acogida está teniendo el álbum en directo hasta ahora?

La gira está siendo una pasada. Llevamos ya cinco conciertos y la acogida ha sido brutal en todas las ciudades. La gente está súper entregada, dejándose la voz en cada tema, y los nuevos temas están funcionando increíblemente bien en directo.

También estamos sintiendo una conexión muy especial con el público. Nos encanta poder conocerles y charlar un poco al terminar el bolo. Está siendo una experiencia increíble, y esperamos poder ampliar la gira a más ciudades y seguir disfrutando de esta energía tan especial.

Y para terminar, una pregunta más personal: ¿qué representa para vosotros este segundo álbum, a nivel humano y artístico? ¿Es una especie de nuevo comienzo o más bien un nuevo capítulo de lo que empezasteis a vivir con Biela en 2020?

Es un capítulo nuevo, pero también una continuación del proyecto con una perspectiva más amplia y ambiciosa.

A nivel personal, este álbum nos ha servido para superar problemas, expresarnos y avanzar hacia esas nuevas emociones. Para cualquier artista, lanzar un disco es algo muy especial: es casi como un hijo, al que dedicas tiempo, esfuerzo y muchísimo cariño (nunca tuve uno, pero debe sentirse parecido jaja).

Al final este trabajo quedará para siempre como una muestra de quiénes somos en este momento. Seguramente, dentro de unos años, miraremos atrás y diremos: “hostia, cuánto hemos cambiado”, pero ahora mismo sentimos que nos representa al 100% y estamos muy orgullosos de él.

Entrevista: Margaux Gicquel

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