La maldita resaca nos impidió acercarnos al plan matinal en la Plaza del Trigo, centro neurálgico de Aranda de Duero, pero, por lo escrutado, nos enteramos de que Extraperlo y sobretodo Los Coronas pusieron el listón muy alto en una jornada de Viernes; un día que, en mi opinión, presentaba el cartel más flojo del festival.

Apurar nuestras últimas copas en el camping más tarde de lo debido tuvo como consecuencia no disfrutar del excitante y original directo (los vimos hace unos meses en Valencia) de Elastic Band, programado, por desgracia, demasiado temprano. Tenía recientes los conciertos de Unfinished Sympathy y Annie B Sweet en Benicassim y Alburquerque, así que fuimos directos a uno de los platos fuertes de la jornada: Nacho Vegas.

El asturiano salía a las tablas mientras los allí presentes tomábamos posiciones para no perdernos ni un detalle. La gente tenía ganas de Vegas y eso se notó durante todo el concierto. Debo reconocer que mis sensaciones eran contradictorias: de las veces que he podido asistir a sus directos, casi la mitad he salido un tanto decepcionado, esto es, una de cal y otra de arena. En Aranda tocó la de cal, con un set-list acertado y en el que todos acabamos coreando el Shalalalalala de “El hombre que conoció a Michi Panero”; espléndido final que antes había tenido sus puntos álgidos en “Dry Martini S.A” y “Detener el tiempo” de su reciente “El Manifiesto desastre”, o en clásicos como “Perdimos el control” o “Nuevos planes idénticas estrategias”. Bien por el señor Vegas y cambio de escenario que empezaba Lagartija Nick.

Capitaneados por Antonio Arias ejecutaron lo que mejor saben hacer, a pesar de un sonido no muy bueno y una audiencia un tanto sosa. Con un Eric Jiménez enloquecido, como de costumbre, a las baquetas, dieron un paseo bastante completo a su discografía, incluyendo muchos de los temas, más rápidos, más simples, de su último disco, Las marcas de mi larga duración.

Tras emocionarme (como siempre) con “Carmen celesta” y de camino a la barra me detuve para ver, por curiosidad más que nada, a esa broma que este año nos ha gastado la organización llamada Amy Mc Donald. Ya me explicarán que pintaba allí esta señorita cuyo repertorio se parece al single del politono insultantemente. Pasados 20 segundos noté como los párpados se cerraban y decidí seguir mi rumbo en busca de carburante.

Mendetz han madurado desde su primer disco, y eso se nota para bien y para mal. Sus directos son más profesionales y meticulosos pero quizás menos espontáneos y frescos que antes. Eso sí, imposible no saltar hasta la saciedad con una tuneada “Future Sex”. Su último álbum, Souvenir, se mueve como pez en el agua entre el funk y el house y allí no hay dios que se negara a bailar.

Los que estéis hartos de los elogios hacia Vetusta Morla y sus directos no sigáis leyendo. No seré yo quien hable mal de los madrileños, y menos después del conciertazo del Viernes. Que ofrecen el mismo show calcado cada vez que los ves, sí; que en algunas canciones recuerdan a no se qué grupo, puede ser; que son la banda nacional con Mejor directo en este momento (con permiso de Lori Meyers y La Habitación Roja), sin ninguna duda. Poco más que decir de un grupo que lo da todo en cada actuación y que convierte la palabra concierto en sinónimo de fiesta.

Nunca he sido gran fan de Dorian y su actuación en Aranda no me hizo cambiar de opinión. A pesar de ser un concierto bastante animado les falta algo de punch y originalidad; eso sí, estos chicos nunca se quitarán la losa de haber escrito una de las mejores canciones pop en castellano de la última decada. “A cualquier otra parte” hizo que detractores y supporters bailáramos al unísono. Y eso, supongo, no es tan fácil.

Fin de fiesta y todos a ver a Chimo Bayo a esa cueva con sonido enlatado llamada Carpa Future Stars. Escenario pobre y de mala calidad, lejos de estar a la altura del resto de instalaciones del Sonorama. El Dj valenciano, se sobrepuso a las adversidades físicas y se metió a la gente en el bolsillo soltando «Jujás» a diestro y siniestro, intercalados incluso en el “Hey boy, hey girl” de los Chemical Brothers.

* A la mañana siguiente, pudimos ver bajo un sol de justicia a Josh Rouse acompañado de Alondra Bentley, Caio Bellveser y Txema Fuertes que, con su bajada al público y ese “Winter in the Hamptons”, conquistó los corazones de todos los que allí nos asábamos como pollos.

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