Presumiendo de bandaQuique Medina 14 noviembre, 2009 Pocos músicos en Valencia pueden presumir de ostentar una banda como la que se ha echado Manolo Tarancón para llevar al directo las canciones de Imperfectos, su nuevo álbum. A los polivalentes y habituales Txema Mendizábal (bajo, slide guitar y armónica) y Ricardo Gener (Gibson eléctrica), se unieron, sobre las tablas de Wah Wah, Alejandro Jordá (batería), Jordi Sapena (teclados) y Mauri Mora (guitarra) formando así un conjunto que impartió una clase maestrea de casi dos horas de country-rock. Observándose en el mágico espejo que cristalizan bandas como Wilco, Jayhawks o el propio Neil Young, la que formaron Manolo Tarancón y su superbanda fue toda una declaración de que se puede utilizar el idioma propio para retratar, sin complejos y a la perfección, el sonido de las guitarras y los bosques de la Norteamérica más original, californiana y folklórica (Senior i El Cor Brutal dan fe de los mismo pero desde la lengua valenciana). Si bien es cierto que el aforo de la sala se quedó en un quiero y no puedo, los allí presentes sucumbieron prendados de un Manolo Tarancón que canta, siente y padece, como pocos, las cosas que cuenta al micro con los ojos casi cerrados; verdaderas historias de letras y sentimientos elaborados que son literatura en sí mismas y que se cargan de emoción al abrigo de los instrumentos. Tarancón reivindicó, una vez más, la figura del songwriter al estilo Nick Cave, Devendra Banhart o Lou Reed, que poco tiene que ver con la idea que nos hemos creado alrededor de su equivalente española, cantautor. Como un frágil Nacho Vegas o un rejuvenecido Dylan, Tarancón dio cuenta de ese nuevo sonido más salvaje, visceral y aguerrido con el que ha dado un giro, sin duda acertado, en el nuevo álbum; un Imperfectos que prácticamente desmenuzó de pe a pá y del que destacaron los eléctricos momentos de “Música fácil”, “Dos días de tregua”, “Momento perfecto” o una “Después del amor” que afrontó solo para ir adheriendo músicos a lo largo de la canción en lo que fue uno de los puntos álgidos del bolo. El trovador valenciano supo, además, llevarse al terreno de su nuevo hábitat sonoro canciones de su disco anterior, Más allá de uno mismo, como “Super 8”, “Vendaval”, “Sin saber donde voy” o “Ahora”, con la que finiquitó, ahora sí, un concierto que le sitúa en una división superior que esperemos no tarde en reconocerse por el grueso del respetable y que le impulse a salir de ese profundo saco del underground donde pernoctan tantos y tantos buenos artistas. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ