Grupo: Máximo Estrella
Sala: Moby Dick Club

Sé que he ido a un buen directo cuando al salir del local tengo incrustada alguna canción en el limbo cerebral. Con Máximo Estrella salí tarareando tres. Dieron su primer concierto como banda aunque pareció que llevasen varios años tocando. Sus temas de rock progresivo, como Cráneo Privilegiado, cayeron como martillos del cielo, llenando la sala con largas y cuidadas composiciones melódicas. En su setlist también incluyeron canciones de otros grupos, como I am the walrus, una perla de The Beatles, que presentaron con una ejecución de nota, guitarreos electrizantes y coros conectaron con un público que vitoreó todos sus estribillos.

Llueva tuvo secciones experimentales de duración exacta, tomaron lo mejor del género sin desperdiciar una nota, los ritmos fueron cambiando mientras entonaban una letra elaborada que encierra multitud de interpretaciones. Billie Jean también sonó, el rey del pop versionado aterrizó transformando la sala en una pista de baile. La mosca en tu pared de Vetusta Morla, cantada con desdén y provocación, mostró que Máximo Estrella va sobrado de actitud.

Tras otros temas El último ballet fue el último, valga la redundancia, vuelta a la experimentación, arriesgaron y se dejaron llevar aún conservando la técnica, los solos se sumaron hasta terminar como si un petardo hubiese explotado. Sus instrumentos fueron como espejos cóncavos, transformaron las normas clásicas, entonces entendí la relación del nombre de la banda con Luces de Bohemia. Ahora tocaría decir que aún deben curtirse, que la práctica es la mejor lección para perfeccionarse, pero también toca añadir que tienen ese “algo” que les diferencia del resto y eso que fue su primer concierto.

¡Viva y bravo!

@mrscarmin

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.