‘Hereditary’: maldita maternidadCésar Pereyra Venegas 22 junio, 2018 Una madre cuida de sus dos hijos en una gigantesca casona mientras espera que su marido regrese de una guerra que parece no tener fin. Una madre asesina a los monitores de un campamento de verano, al descubrir que fueron responsables de que su pequeño hijo muera ahogado en un lago. Una madre convive con el miedo de su hijo hacia una inquietante figura de un libro de cuentos. Una madre intenta sobrellevar los nervios de su primer embarazo mientras soporta la incesante y, por momentos, sobrecogedora atención de sus ancianos y misteriosos vecinos. Una madre sostiene a su hijo en brazos, protegiéndolo del acoso de miles de fanáticos de su marido, un conocido escritor. Una madre… Haciendo eco de todas aquellas cintas que basan sus principales conflictos en una condición tan natural y socialmente impositiva como la maternidad, ‘Hereditary’ plantea un leve giro al arquetípico rol femenino en el núcleo familiar. Si para las protagonistas de Amenábar, Cunningham, Kent, Polanski y Aronofsky, sus hijos son lo más importante y por lo que serían capaces de todo, para Annie representan la opresión de un pasado familiar dominado por la enigmática figura de Ellen, su anciana madre. Con una riquísima y milimétrica puesta en escena, ‘Hereditary’ plantea dos escenarios que se van enriqueciendo mutuamente conforme pasan los minutos. El primero de ellos pertenece a Annie, una artista cuyas impresionantes maquetas miniaturistas, además de ser el objeto de una próxima e importante exhibición, suelen reflejar episodios de su vida personal, muchos de ellos traumáticos y sobre los cuales intenta recuperar el más mínimo, aunque tardío, control. Es a través de este lúdico y teatral artilugio como seremos testigos de su recuerdo más retorcido: la obsesión de su madre por dar de lactar a Charlie, su menor hija. Episodios como este motivan que en el funeral de su madre, frente a familiares y sospechosos desconocidos, el discurso de Annie exprese más cordura que lamento, tal vez consciente de la tremenda carga emocional de la que se ha liberado. “‘Hereditary’ refleja la perseverancia de su director por engancharnos con el aspecto más humano de su historia, esto es, el miedo a la pérdida y de lo que somos capaces por renegar de su dolorosa naturaleza.” El segundo nos presenta a Charlie, una adolescente introvertida y solitaria. Amante del chocolate y alérgica a las nueces, la muerte de su abuela desencadenará en ella una serie de comportamientos y visiones que enfrentarán a su familia con un oscuro e inminente legado. ‘Hereditary’ refleja la perseverancia de su director por engancharnos con el aspecto más humano de su historia, esto es, el miedo a la pérdida y todo de lo que somos capaces por renegar de su dolorosa naturaleza. Es así como, aunado a su reivindicativo matiz feminista, Aster parte del convencional retrato de una familia clasemediera estadounidense (padres, hijos…y un perro) para ir desintegrándolo poco a poco a través de escenas tan sorpresivas como maravillosamente realizadas. Una de ellas, desgarradora hasta el infinito, nos presenta un largo silencio siendo interrumpido por el llanto de quien no puede más con la vida que le ha tocado vivir en vez de disfrutar. Todo esto, seguido por un corte a la imagen que define perfectamente lo incómoda brutalidad de los últimos 40 minutos de metraje. Muy aplaudida en el último Festival de Sundance, si hay un consenso por parte de la crítica y los espectadores con respecto a las virtudes de ‘Hereditary’, este recae en el extraordinario retrato de Annie por parte de la australiana Toni Collette, a quien el mundo conoció gracias a la risueña “La boda de Muriel” (1994), y cuya carrera encontró justo reconocimiento en la nominación al Premio Oscar como Mejor Actriz de Reparto por “El sexto sentido” (1999). Su expresiva y rabiosa personificación de la tragedia, aunada al atino de su director en aprovechar sus gestos y miradas en unos primeros planos de antología, están alimentando más que nunca los rumores de una posible nominación a los próximos Premios de la Academia. A pesar de cierto exceso en la exposición, la angustia que acompañan los minutos finales de ‘Hereditary’ son suficientes para recomendarla a quien busque una experiencia verdaderamente incómoda y enriquecedora. Aquí no hay sustos gratuitos o efectos de sonido que nos hagan saltar de la silla. Aquí hay una terrorífica y humana reflexión sobre lo inevitable. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ