Tras el primer capítulo de ‘Britannia’ no quería aventurarme a hacer un juicio apresurado sobre esta nueva serie de Sky Atlantic que podemos ver gracias a HBO España, pero tras terminar la primera temporada mis temores han sido confirmados.

‘Britannia’ nos sitúa en el tercer intento romano de conquista de las tierras británicas en el año 43 a.C , invasión liderada por el futuro emperador Vespasiano y por Aulo Plaucio. En ese empeño de conquista estas tropas romanas se encontrarán con una tierra dominada por tribus y druidas.

Encontramos por tanto un defecto en su forma y en su fondo en el que el espectador puede incluso aunar los elementos místicos como parte de la historia de la conquista creando un desconcierto total

Hay varios puntos que convierten a ‘Britannia’ en una serie de saldo pese a su esfuerzo en realizar una potente producción y un ‘folk horror’. La primera, presentarla como una ficción histórica aderezada con elementos mitológicos y mágicos, no nos encontramos con una serie histórica que se toma licencias; si bien es cierto que los relatos de este periodo son escasos debido a que eran tribus celtas en las que no primaba dejar testimonios escritos, el error recae en  representar como una de las tramas principales la lucha entre las tribus que están erróneamente denominadas así como numerosos términos, la tribu  Cantii y Segni, adentrándonos en mayor profundidad en la historia y estrategias de la tribu Cantii y el empeño de su rey en entrar en conflicto con los romanos pese a la negativa de sus hijos, dando además una situación de poder a la figura de la mujer de la que dudosamente gozaría.

El tema racial es otro tema curioso en ‘Britannia’, no es un error advertir en las tropas romanas hombres de raza negra pero lo que si se debe tener en cuenta es que las tropas romanas integradas por hombres ‘extranjeros’ eran auxiliares, solamente conseguían ser legionarios los nacidos en Italia y los pertenecientes a ciertas familias.

Encontramos por tanto un defecto en su forma y en su fondo en el que el espectador puede incluso aunar los elementos místicos como parte de la historia de la conquista creando un desconcierto total.

Otro de los elementos que no consiguen captar y enganchar al espectador es su ritmo excesivamente pausado. Con una acción lenta, soporífera y varias tramas que pueden dar juego y cautivar se crean por el contrario oportunidades perdidas en un mar de interpretaciones sin gancho y poco creíbles a excepción de David Morrisey implicado en su papel de cruel y despiadado general romano que  también se deja llevar y guiar por los designios de los druidas.

Druidas que intentar producir en el espectador cierto terror y aire místico y tenebroso pero que  más bien resultan una parodia en sus escenas de conexión con el inframundo aderezadas con psicodelia de la que la serie abusa por completo.

La que era llamada a ser la sucesora de ‘Juego de Tronos’ se queda en un fallido intento de crear una ficción novedosa y frenética sobre un episodio histórico retratado con poco rigor.

 

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