Director: John Carroll Lynch

Harry Dean Stanton es uno de esos rostros que debería aparecer en la definición de ‘cine’ en las enciclopedias. Antes de abandonar este mundo a la de edad de los 91 años el pasado 15 de septiembre el actor dejó para la posteridad una pequeña joya del séptimo arte, “Lucky” (John Carroll Lynch, 2017). La sencilla historia de un anciano y su rutina en mitad de uno de esos pueblos perdidos en esa América de vaqueros. Una América cinéfila construida en parte gracias a la aportación de un David Lynch que abandona su asiento de director para sentarse junto a Dean Stanton en una barra de un bar para ofrecernos las lecciones más vitales de nuestra reciente existencia.

Pero “Lucky” es mucho más, es la sonrisa eterna, las convenciones inconvenientes, las miradas cotidianas y las visiones extraordinarias que calan. Todo filmado y narrado al ritmo con el que se vive la vida pasados los noventa, como si de un galápago a la fuga se tratara. Esto y mucho más filmado con una breve calada de surrealismo en honor al maestro del café. Lucky camina al ritmo de los gigantes, pero sonríe como sólo lo hacen los eternos.

Pantallazos es la sección de críticas breves dentro del espacio de Cine & TV. Críticas de películas en menos de 200 palabras.

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