El tercer aniversario de Andsons Producciones traía debajo del brazo este fin de semana un par de noches de conciertos nada desdeñables en la Sala Wah Wah. Si el viernes Papaya y La Bière Ganchosa abrieron la celebración, el sábado le llegó el turno a Capsula. El trío vasco-argentino volvió a hacer acto de presencia en una ciudad en la que se siente como en casa, y el público respondió con una entrada más que notable y un ambiente tan loco como el cine de Terry Gilliam.

Pero, como en la edificación de una casa, se ha de comenzar por el principio, y es que la noche arrancó de la forma más ácida posible, con la actuación de los valencianos WILD. Este trío de pintarras –de esos que tanto nos gustan- con camisas estridentes y holgadas, melenas grasas y actitud frenética y marchosa, se encargó de amenizar la velada y sacudir con su látigo a los presentes. Desprendieron un ruidoso garage punk con largos bucles de hipnóticos ritmos y locura guitarrera respaldada por una batería impetuosa.

Para estar a la altura de semejantes teloneros, Capsula debían ganarse al respetado desde bien pronto, y así lo hicieron. En la segunda canción, Martín Guevara ya saltaba la valla para mezclarse, guitarra en mano, entre la gente, mientras Coni Duchess lanzaba una mirada penetrante y ejercía de exorcista con los asistentes de las primeras filas. El baterista, Iñaki Guantxe, percutía incansable su instrumento marcando un ritmo que incitaba al pogo.

Los argentinos -afincados en Bilbao- presentaron su último álbum, “Santa Rosa”, un optimista nuevo trabajo con amplia presencia de letras en castellano, con forma y contenido cercanos a la literatura del realismo mágico y, musicalmente, una nueva bofetada de rock n’ roll con distorsiones, grasa y oscuridad. Y por si este derroche de energía no fuera suficiente, la banda acudió por demanda popular al bis y ejecutó dos poderosas versiones de Iggy Pop (“I Need Somebody”) y David Bowie (“Moonage Daydream”).

Capsula, once discos después, siguen en plena forma. Su tradicionalismo rocker -de actitud- no impide el deleite de los recién iniciados y la entrega de sus miembros consigue que el directo de la banda sea uno de los más intensos de la escena actual.

Crónica: Carlos Ortigosa Arnau.

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