En los días de lluvia nos suele apetecer leer un buen libro, mirar abstraídos como las gotas de agua golpean las ventanas, quedarnos en la cama soñando horas y horas, escuchar melancólicas canciones que nos sirvan de cobijo y abrigo.

Barzin es, seguramente, la banda sonora ideal para uno de estos días en los que necesitas que una voz te arrope, te tranquilice, te apacigüe. Y es que su voz consigue desarmarte con unas letras desgarradoras y una presencia casi onírica.

Así que una lluviosa tarde de abril parecía el día propicio para ver en directo a este artista canadiense. El lugar elegido Centro Cultural Octubre era el escenario perfecto; sentado, en silencio es como se disfruta, y se siente verdaderamente su música.

Hizo un repaso de su último trabajo Notes to an absent lover. Un título que aventura el fondo de cada uno de sus temas, y lo hace de una manera sencilla, clara, sin artificios. Por ello su belleza introspectiva dispara directamente al corazón, te deja helado sin más.

Para “When it falls apart” no le hizo falta nada más que su guitarra para crear sonidos elegantes, austeros pero efectivos. Gracias a esa voz entre un susurro y un respiro retardado.

En “Queen Jane” se acompañó de un acordeón que avivaba más su intensidad. En el resto de sus interpretaciones se ayudó de su banda. Teclado, vibráfono, guitarras, batería.

Un fallo: le faltó “Soft Summer girls”. “I praise all these soft summer girl they take me away from the one I used to know. By the light of the kitchen I've been reading your notes I didn't notice I had forgotten the sound of your voice. Are you still the same girl I used to know?”

Nada que añadir…

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