Grupo: David Quinzán
Sala: Superlativo Bar

Estoy en el Superlativo Bar y no tengo muy claro el tipo de ambiente que frecuenta este local. De momento somos bastante pocos y los que estamos no tenemos nada que ver los unos con los otros. Pero eso me da exactamente igual porque aquí todos venimos a escuchar Melancolía Jackson, lo nuevo de David Quinzán.

Suben al escenario los miembros de la banda y, estilísticamente hablando, los músicos me resultan divertidos. Todos van perfectamente uniformados con camisas de colores estilo vintage y eso, sumado a las lucecitas que están colgadas en la pared, da al ambiente un rollazo incuestionable.

Arranca el concierto y todo lo que suena me resulta fresco y claro. Las melodías son perfectamente bailables y, poco a poco, la sala empieza a moverse al compás de los instrumentos. Sí que es verdad que el público es algo extraño, parece que están más pendientes de pedirse una copa y hacer el idiota que en la música que suena pero esto es lo de siempre, la educación en los conciertos hay que pedirla por favor.

Pero aun con esas, la música de Quinzán suena bonita y limpia. De hecho, cuando suena Sed deja entrever que ha conseguido labrar su personalidad como músico, su voz encaja perfectamente con el compás y ojo a los solos de guitarra que se está marcando. La Huída me resulta otra de las guindas del disco y es que, en conjunto, su nuevo trabajo funciona.

El directo termina haciendo todos la conga alrededor de la sala, algo inesperado, distinto y divertido, claro. Una lástima que el ambiente no haya sido más agradecido a lo que ha sonado pero oye, si suena así de bien, qué importa lo demás.

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