Grupo: FIB 2009_Domingo 19 de Julio_4º Día
Sala: Benicassim

Pues ya está. Otro FIB que se va. Joder qué resaca, si no llega a ser por el parón obligado del viernes igual ahora no estoy escribiendo esto; más aún cuando particularmente y por los reajustes del cartel, el domingo se convertía quizás en la cita más atractiva y debíamos desdoblarnos para poder abarcar lo máximo posible. Por eso veréis que Quique Medina se inmiscuirá en algunos párrafos de mi crónica.

A los nacionales L.A y Klaus Kinski nos los perdimos por tempraneros (ellos, no nostros). Nos han hablado, sobre todo en el caso de L.A. de dos buenas actuaciones. Una pena.

Con el sol calentando arriba, lo primero fue ir a ver a Calexico, ya que los gallegos CatPeople os los contaremos, más tranquilamente en el Contmpopránea (nuestro destino el fin de semana que viene). Los americanos repitieron en el FIB y volvieron a dar un concierto cargado de emociones e increíble mezcla de estilos e intensidades. Únicos en entrecruzar corridos, música cubana y pop norteamericano, la actuación fue una detonación de alegría y color. Pedro Zabala (líder de la banda madrileña Depedro) formó parte de una combo (hizo coros y hasta cantó) que se nutrió de certeros músicos de ambos lados de La Frontera. “Minas de cobre” o la versión de Love “Alone again or” pruebas palpables de los que es disfrutar y hacer lo propio en directo. Un diez. (Quique Medina)

Luego fue hora de acercarse a ver a los chicos de White Lies, ya que el hype levantado una vez más en UK a las primeras de cambio sí venía esta vez respaldado por un más que notable álbum y no solo por algún single interesante para las pajas mentales del NME y sus secuaces.

Hijos predilectos de los sintetizadores ochenteros pero con la electricidad y el reverb de los noventa a tope, los de Ealing se confirmaron como la perfecta mezcla de la épica de bandas como Tears For Fears o Duran Duran mezclados con la frescura del mito Joy Division e incluso de los primeros The Killers, cuando estos se preocupaban de hacer buenas canciones y no de rellenar el aceite de su freiduría de hits de tres al cuarto. Pese a lo sequitos que se mostraron durante toda la actuación, lo cierto es que tienen pose y muy buenas maneras, aparte de unos temazos como la copa de un pino. “A Place to Hide” “Farewell to the Fairground” “Death” y la que da nombre a su primer y único álbum hasta la fecha “To Lose My Life” son tan oscuras como elevadoras, y funcionaron a la perfección en el renqueante sonido del Escenario Verde.
Una vez más, deberemos esperar a la manida prueba de fuego llamada segundo trabajo para despertar del espejismo o comenzar a hablar de una de las bandas de mayor éxito en los próximos años.

Mientras Nando veía a White Lies yo no lo dudé y, vaya, me alegro. Derechito a TV On the Radio y menuda fiesta. Tunde Adebimpe fue un huracán; un verdadero crooner poseso, contagioso y prodigioso del baile. La formación, mitad negra mitad blanca, consigue recrear en directo una suerte de indie-electro-rock donde el jazz, el blues y el rythm blues se retuercen en espasmódicas y alocadas composiciones. El barbudo Jaleel Bunton también destaca por la precisión de su guitarra y su voz a lo Barry White, en una banda donde no desentona nadie. Ora unos loops, ora un impresionante solo de saxo para conformar una actuación que sin duda se encuentra en el top-five de este FIB. (Quique Medina)

Acto seguido cambio de ubicación para otros de nuestros predilectos de este año, Friendly Fires. Si anteriormente, con White Lies, hablábamos de hype justificado, en este caso se repite totalmente el patrón. El disco homónimo de los también ingleses es un manual del buen gusto a la hora de mezclar en dosis perfectas electrónica y funk, con líneas de bajo honestamente fusiladas al «Off The Wall» del desaparecido Michael Jackson (“Hospital” “Lovesick”) y con la sensualidad y ese rollito -oh baby quítate la ropa- de Prince (“On Board” “Skeleton Boy”).
Y si antes mencionábamos la sobriedad de los muchachos de negro, el espasmódico Ed Macfarlane lo dio todo de principio a fin, y brilló en su faceta de bailarín de bola de espejos mucho más que en la de voz cantante, la cual quedó ensombrecida por muchos momentos bajo las luces de neón. Si “Jump in the Pool” y “Paris” hubieran sonado un par de horas más tarde, se habrían convertido en uno de los puntos álgidos de las cuatro noches. Un aprobado alto, pero sin llegar a las expectativas creadas. También es verdad que el Fiber FIB, donde actuaron, se quedó pequeño para las hordas de guiris que lo reventaron dando al traste con cualquier posibilidad de ver el concierto desde una buena posición.

A continuación, y después de la cancelación del viernes, llegó el turno de Los Planetas. El FiberFib lleno de españoles a los que nos la sudaba perdernos el principio de The Killers y algún británico desorientado. Seremos breves porque así lo fue el set: unos más que escuetos cuarenta y cinco minutos. Sinceramente me costó discernir algún sonido en “Segundo Premio” que fue coreada de memoria, pero más por la inercia de lo que supone el himno que por la emoción del directo. “Soy un Pobre Granaíno” pasó como un fantasma por el escenario y “Un Buen Día” no tuvo precisamente su mejor día; gambones concatenados hasta casi parar el tema. “Ya No Me Asomo a La Reja” es quizá uno de los mejores temas que hayan hecho en muchos años, pero se hizo extraño frente a la descarga melancólica que ha transmitido en tantos otros directos. En fin, probablemente el peor concierto con diferencia que les recuerde (un mal concierto de Planetas es mejor que los mejores de muchos), aunque bien es cierto que cuando se entonaron y comenzaron a hacer honor a su calidad, ya hacia el final, en “Santos que yo te pinte“ (en la que J no llegaba), “Si Me Diste La Espalda”, “Alegrías del Incendio” y “Pesadilla en el parque de atracciones“, llegó el momento de irse. Como detalle relevante y para orgullo nuestro (de alguna forma padres musicales de la criatura) Banin lució una camiseta de los valencianos Polock.

Y ya para finalizar, The Killers. Situados lo más atrás posible, el sonido era a veces imperceptible y dio la sensación de que no estábamos allí con el resto de humanos (are we human, or are we dancers?). Brandon Flowers y compañía ofrecieron un directo serio y visualmente bastante sobrio teniendo en cuenta de que se trataba de “el concierto” de esta edición; apoyado en sus cuatro o cinco pilares madre, la mayoría pertenecientes a su primer Hot Fuss, lo cual es por otra parte bastante preocupante. Aún así, “When You Were Young” y “Bones” lucieron junto a las clásicas “Mr. Brightside” “Smile Like You Mean It” “All The Things That I Have Done” “Jenny Was a Friend of Mine” y “Somebody Told Me”. Los temas del Day & Age (incluyendo “Human”) sinceramente me parecieron un coñazo.

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