Hay una frase de Pellle Almqvist, cantante y showman a partes iguales de los Hives, que define las actuaciones de los mismos: “No silencio en concierto The Hives”. No hay pausas, no hay publicidad, no hay tiempo para ir a la barra, no hay tiempo para mirar a la chatina de al lado, o sí…

Se pasaron por Madrid ante una atestada sala La Riviera, para presentar su ultimo disco The black & white album, un ultimo trabajo donde se apartan un poco de su línea clásica para conseguir himnos más cantables y pegadizos, lo que podía llevar a pensar que en directo perderían fuerza en comparación con los antiguos temas. Pero no fue así, estos suecos llevan 15 años tocando sin parar por medio mundo y tienen mas callo que el ginecólogo de Paris Hilton. El grupo musicalmente lo mantienen los dos gordos (el bajo y el segundo guitarra); y el show viene por parte del cantante y el primer guitarra, es decir los flacos, es decir esto nos suena ya de otros grupos.

En el concierto predominaron canciones del ultimo album como entre otras “Tick tick boom”, “Try it again”, “You Got It All… Wrong”, “Well All Right!”, “Wont be long” y la mas celebrada “You dress up for Armageddon”, en la que se quedaron congelados literalmente por un par de minutos. Tambien por supuesto sonaron clasicos como “Die alright”, “Hate to say I told you so”, “Main ofender”, “Walk idiot walk”, “No pun intended”… Temas en los que hasta los riffs iniciales fueron coreados por el público. Público por cierto de lo más variopinto: una mezcla de Barbours, poperas, cuarentones atrapados en la movida de los 80 y guiris…de lo más curioso.

Y es que estos tíos atraen a tanto público ya, que saben compaginar muy bien el rock garagero sueco con el puro show, en el que merece una mención espacial su cantante Pelle. El sueco (quien lo diría) no para, ya sea subiéndose a la barra del bar, tirándose a las quinceañeras de la primera fila (sólo en un sentido de la palabra….no diré cual), perdiendo el micrófono al intentar emular al cantante de los Who, chapurreando español: “Vosotros estáis en mi mano” y antes de la ultima canción “Nosotros en 20 segundos muertos”. El show, parece, está perfectamente estudiado y perpetrado.

Los únicos peros fueron la duración del concierto (hora y quince minutos) y que no tocasen clásicos como “A.K.A. I-D-I-O-T” o “Abra Cadáver”. Aun así, asistimos a un muy buen concierto, donde el grupo lo dio absolutamente todo (cosa muy de agradecer viendo el panorama actual) pero sin descuidar el apartado musical. Por todo esto, no es de extrañar que cada año que salen de gira sean aclamados como la mejor banda en directo.

Ya solo me queda por decir: Larga vida a The Hives y por supuesto también, porqué no decirlo, a sus compatriotas suecas.

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