Odio las crónicas de conciertos en las que utilizan el adjetivo “correcto”: “Estuvieron muy correctos, un set list muy correcto…Precisamente en lo que hace referencia a los conciertos de Standstill, suele ser muy habitual encontrarse con este adjetivo. Y me había jurado no recaer en el tópico, pero es que es la sensación que te dejan tras el concierto del Viernes: muy correctos, un diez en la ejecución, temas redondos; pero sin embargo, hubo algo y no se qué es, que hace que no me llegue a emocionar como debería en su directo.

Muchos de los temas de Adelante Bonaparte son, sin lugar a duda, magistrales, pero da a sensación que en el concierto son meros pasajes para llegar a las canciones del Viva la Guerra o a las del mítico disco Standstill. De este último trabajo, precisamente, salió la mejor canción de toda la noche: “Cuando”.

La sala estaba casi hasta la bandera, el sonido increíble y ellos son músicos de alto copete así que es una obviedad decir que técnicamente los temas rodaron a la perfección. El público era tan variopinto como las actitudes que tomaron cada uno en el concierto. En las primeras filas se dejaron ver, algunos resquicios de aquel público hardcore que les siguió al principio y que aparecieron con cuenta gotas en la sala, unos para criticar, otros simplemente para recordar. El resto tomó una actitud ciertamente extraña, algo fría; parecía que no sabían si corear los temas o quedarse parados, así que hubo de todo.

En el escenario, Ricky Lavado a la batería estuvo impecable y contundente como ya nos tiene acostumbrados, y Ricky Falkner, al bajo, mostró su clase y su buen hacer; ambos forman uno de los mejores tándems del panorama nacional, proporcionando una base rítmica imprescindible ya seña del grupo barcelonés.

El buen trabajo del técnico de sonido y la acústica de la sala, nos permitió esta vez sí, apreciar el sonido y los detalles de su guitarrista Piti Elvira, acostumbrado habitualmente a quedar en un segundo plano; ayer dejó claro que también aporta algo a la banda.


Y bueno, Enric Montefusco, sobra decir que su sola presencia y actitud hipnotiza y capta la atención de cualquiera que esté delante. Es mucho mejor guitarrista de lo que a priori puede aparentar, y consigue sacar un sonido muy nítido a su acústica. La voz impecable.

En resumen, buen concierto y una oportunidad muy interesante de observar de cerca al grupo puntero en esto que llamamos indie. Eso sí, reitero que disfruto infinitamente más escuchando sus discos que sus directos.

A última hora se les pudo ver por la sala Wah Wah tomándose unas copas e intercambiando opiniones con la gente. Es lo bueno que tiene los conciertos en casa.

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