Confesiones de un artista de mierda, así se llama el nuevo trabajo que sale a la venta el próximo 18 de octubre y que recoge “lo mejor” de la trayectoria de Iván Ferreiro, tanto en su versión en solitario como al frente de (Los) Piratas desde un prisma diferente en forma y fondo.

Y así estuvimos, recogidos y en ambiente de salita el pasado sábado y domingo en la Sala Matisse que, por cierto, sonó nítida y tuvo el detalle de no completar todo el aforo para que el respetable pudiera disfrutar del bolo. En todo caso, se acabó el papel en las dos jornadas en las que el vigués quitó todas las vueltas de tuerca, menos una, para ultra desnudar una buena parte de las canciones que, sólo con la complicidad del piano, vienen recorriendo con él sus más de veinte años en esto de la música.

Con una trayectoria en solitario que comienza a estar al alcance de los trece años al frente de Los Piratas, Iván Ferreiro se ha ido deshaciendo del marchamo de exlíder de la banda gallega gracias a una discografía propia ya casi más extensa que la de éstos y atrapando a unas generaciones más jóvenes que se vieron algo descolocadas al escuchar en determinados momentos de la velada referencias como “Santadrenalina”, “Tío vivo” e incluso “Una décima de segundo” (Antonio Vega).

Y es que de alguna forma, composiciones como “El viaje de Chihiro”, “Turnedo” o “Me toca tirar” son significativas ya desde hace tiempo de una obra completamente independizada y por ello fueron acogidas con igual o mayor fervor que piezas más que representativas del sonido independiente nacional de los últimos años como “Promesas que no valen nada”, “M” “Inerte” o “Años 80”.

La desnudez en algunos momentos quizá fue excesiva, y a pesar de que a priori el hecho de un solo instrumento y voz pudieran dar la idea de mayor conexión con el oyente, ciertas interpretaciones quizá quedaron algo frías y distantes en comparación con su hábitat natural a pesar de que el de Nigrán no ha perdido ni un ápice del torrente roto de voz, capaz de convertir una frase en un emblema generacional.

Versionó también de “1999” de Love Of Lesbian (Santi Balmes colabora en el nuevo trabajo) y su hermano Amaro subió al escenario para interpretar con acústica los dos últimos de la noche “S.P.N.B.” y “Piensa en frío”. Todo un viaje emocional de casi dos horas donde hubo cabida para casi todo (casi hasta para “Años 90”) en el que los seguidores de Los Piratas nos quedamos con ganas de algo más, aunque ya hace mucho que se trata de Iván Ferreiro.

(Foto de Elena Cívico, cedida por la web cultural de NO actualidad nonada.es)

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