Joan As Police Woman: Negra intensidadNando (Fotos: Maxime Dodinet) 10 marzo, 2011 Después de haber congregado a un millar de personas en Barcelona, Joan Wasser, Joan As Police Woman, hizo ayer su parada en El Loco para demostrar por qué antes de haberse decidido a centrarse en su propio proyecto se había codeado con artistas de extraordinario y singular pelaje como Lou Reed, Elton John, Antony and The Johnsons o Rufus Wainwright, entre otros. Con tales precedentes, algo decepcionante el escaso medio aforo de la sala ante uno de esos eventos que no suelen prodigarse demasiado por estas tierras, en contraposición a otros bien conocidos por todos… será que al final tenemos lo que nos merecemos. El caso es que Joan, vistiendo riguroso mono de cuero negro, convenció y de qué manera en todos los registros que barajó a su antojo; bien desde los teclados (piano y wurlitzer), bien desde la guitarra, perfectamente entrelazados con la sofisticada batería de Parker Kindred y especialmente con el virtuosismo de Tyler Wood, todo un Manzarek moderno que estuvo magistral en el más que complicado arte de combinar el bajo moog (con melodías no precisamente simples) con el teclado y coros. Se despachó rápido, quizá demasiado, de los temas más vigorosos de su reciente trabajo The Deep Field, a todas luces una entrega más vitalista y que a pesar de carecer de un hilo conductor claro a través de su recorrido por el groove negro de los setenta, tiene en éste su mayor referencia, ampliamente superada ayer por un rango vocal arrebatador. “The action man” “The magic” y “Chemmie” fueron los primeros sometidos a los cuatro micros con diferentes frecuencias que exprimieron al máximo la voz rota, cruda y terriblemente sexy en los registros graves para subir alguna octava hasta falsetes punzantes en décimas de segundo. Decidió entonces la americana que era hora de intercalar los tempos, aunque con idéntica intensidad, para afrontar los temas más atmosféricos y espirituales de su repertorio. No tuvo prisa en atravesar con la guitarra ese desierto carnal que es “Flash”, un deambular hipnótico de reverberaciones hacia un trágico final llamado “Run for Love”. “Eternal flame” nos despertó del sueño al que nos volvió a mecer la preciosa “Anyone” y desgarrada “Forever and a year” (me había propuesto no mentarlo, pero es imposible obviar referencias a Buckley). “Nervous” y “I was everyone”, principio y final del álbum, estuvieron más cerca que nunca ante un público que asistió más atónito que entregado a un despliegue sensacional de uno de esos artistas que no nos merecemos, y sin embargo, siguen viniendo. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ