La tensión de las cuerdasAndrés Verdeguer 10 marzo, 2010 La tensión de las cuerdas o las montañas de ruido o el dominio sonoro o el placer del desordenado orden o el extremo de la melodía o la capacidad de registros o una de las mejores bandas del momento o de muchos momentos. He elegido el primero para titular la crónica del concierto de Yo La Tengo, pero me podría haber decantado por cualquier otro de los recogidos arriba o por cualquiera que se me pudiera ocurrir si me esforzase un poco más. Yo La Tengo a estas alturas necesita poca presentación aunque todavía hay de aquellos y aquellas, seguro, que cuando les digas que están entre tu 'top five' te dirán «¿y hay un grupo que se llama así?». Más de veinte años, trece álbumes y toneladas de músicas amparan a los de New Jersey. Y hoy, por méritos propios y ya desde hace tiempo, Ira Kaplan, Georgia Hubley y James McNew, ostentan título de auténticos maestros en el difícil arte del alquimismo sónico. Pasaban por Valencia, por la sala Mirror, para presentar su último trabajo, Popular Songs, congregaron a buena parte de la flor y nata de la afición y a unos cuantos más, y dieron toda una lección como era de esperar ante una una audiencia expectante, respetuosa y tan agradecida que forzó dos bises que alargaron el recital a más de dos horas. La amplitud de su repertorio quedó plasmado con creces. Esas canciones que amontan la melodía hasta estallar y hacer peligrar la integridad de cualquiera de las guitarras de Kaplan, que tensa las cuerdas hasta la extenuación. Ese pop nítido y bello en el que las tres voces susurran. O esas otras canciones que desmarcan al más pintado que van de la bossa-nova, al jazz y hasta el punk más guarro. Si los brochazos eléctricos de agradable desafinación marcaron el grueso del concierto, con esos sorprendentes cambios obra de un agitadísimo Kaplan, el temple es la pincelada fina y meticulosa en las canciones más acústicas, esas en las que los coros McNew o la voz de Hubley cobran protagonismo, que son, según se pudo apreciar, donde la banda justifica y apacigua todo lo anterior. Es la pura capacidad de extraer el sonido que les venga en gana y clavar temas de pop puro desde cualquier registro y situarse en la historia en el eslabón inmediatamente siguiente al de la Velvet Underground. Entre el repertorio ofrecido Popular Song tuvo un especial protagonismo. No importó que no tenga más de una año. 'Here to fall', 'Periodically Double or Triple', 'If it's true' o 'Nothig to hide' en el directo tuvieron sabor de lo que son: auténticos clásicos repentinos. Y si eso lo consiguen con lo último, algo que no deja de ser un imposible para casi todos, cuando le tocó el turno a las inmensas 'Sugarcube', 'Stockholm Syndrome' 'Tom Courtenay', 'False Alarm' o, ya en los finales, 'Moby Octopad' del álbum I can hear the heart beating as one (1997); 'Cherry Chapstick' o 'Madeline' de And the nothing turned itself inside-out (2000) o 'The Summer', el término clásico parece que se queda corto. No siempre se ve un bajo rascado cual guitarra (o guitarra rasgada cual bajo) en medio de una maraña trenzada sólo por tres. Pese al #bendito# ruido derrochado, más que concierto, en fin, auténtico recital del trío sin par que integran esa banda llamada Yo La Tengo, a la que al parecer todavía les queda mucho por decir. ¿Será por tensar? ¡Si son auténticos alquimistas del sonido! PS: Además, cuando el primer bis estaba por llegar, una buena noticia llegaba vía SMS al móvil de Carlos y ponía la guinda. El Real Madrid había sido eliminado de la Champions por un empacho de Lyonesas. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ