Parecía que no iba a ser, que la primera noche del Mimed 2009 no iba a deparar gratas sorpresas, que la lata de sardinas iba a matar el sonido y que Los Planetas iban a pinchar. Pero no. Hubo alineamiento en el firmamento o vete a saber qué, y Los Planetas dieron un gran concierto. Vaya por delante. Y demostraron con creces el sitio de privilegio que ocupan en esto del indi.

La noche había empezado pronto y con poca gente con el buen hacer ochentero de los locales Primeros Auxilios. Continúo, en un cambio improvisado del horario, con Josele Santiago. El motivo, que el artista tenía que contraer matrimonio al día siguiente. ¿Por la iglesia? «Una polla como una olla». En vísperas de tan importante trance se subió al escenario en solitario, sólo con la acústica, y dio un recital de nivel. Cuestión de poder. Josele está más que consagrado y tiene cuerda para rato. Algo así se escribió por aquí no hace mucho. Chapó con ·Ole papa· y, para enemigos íntimos, «Desde el jergón». Casi ná.

Luego vino la prueba de fuego para el pabellón El Quint de Mislata con Napoleón Solo. Banda que, salida de Granada, promete buenas sensaciones. Pero los matices se perdieron y el concierto sonó fatal. Es un grupo de jovenzuelos con carácter y pose acompañados por una institución a las baquetas como Eric Jiménez, que tal vez deberá amainar un poco su fuerza. Y es que no todos los grupos necesitan la misma batería que Los Planetas. Pero la cosa promete. Napoleón Solo darán que hablár y temas como «Tiene que acabar» merecen más oportunidades. Sí que sí.

Fue concluir el concierto y la organización, para combatir el botellón, decidió que si alguien salía del pabellón deportivo, ya no volvería a entrar. Y claro, a ver quién era el que optaba por perderse a Los Planetas, hasta las pasadas las dos y media de allí no salió nadie más. Pero faltaba el concierto de Maderita. Una incongruencia más por el cambio de orden en los horarios anunciados. Aunque mejor. Maderita, con Julio Bustamante y los ciudadanos Jorge Pérez, Xema Fuertes y Caio Bellveser, bajó el diapasón y ofreció el regusto de sus canciones, folk mediterráneo en estado puro parido de esta confluencia de generaciones, necesaria se puede decir ahora, a través de 'Atención encandilada' o 'Trabajo de verano'. Y lo que parecía complicado, fue: Maderita acabó captando las atenciones de quienes se colocaban para lo que venía después.

Y después, lo que venía era el concierto de Los Planetas y la gran incógnita de cómo iba a sonar. Los Planetas sostienen el peso de ser el mayor referente del indi. Como José Tomás en el toreo, los de Granada son capaces de solventar un festival por el simple hecho de la afición que arrastrán. Por eso son grandes. Aunque en descargó de todo esto habría que decir que ni José Tomás son el toreo ni Los Planetas el indi, que hay mucho más allá y ahí está lo divertido, evidentemente. Pero que el peso de la púrpura pues eso, que debe pesar.

Y con esas salieron Los Planetas con todos frente al escenario, sin atisbo de botellón en el exterior, y de repente el milagro: el pabellón de El Quint no jugó ninguna mala pasada y la banda de J y compañía sonó como en las grandes noches.

Con la sobriedad que les caracteriza desgranaron temas del repertorio sin encorsetar el concierto en dos mitades. El principio fue con 'Si estaba loco por tí' y 'San Juan de la Cruz' apareció a las primeras de cambio, la intensidad de 'Ya no me asomo a la reja' volvió a plantar en la imaginación de quien firma a Rafael de Paula haciendo el toreo a la verónica, 'Corriente circulares', sonó 'Un buen día', que con las equivocaciones de J, hizo marcar a Mendieta no uno sino dos goles realmente increíbles y demoró el momento de los seis millones de rayas más de la cuenta con el público expectante a más no poder. Será porque la perfección no existe. El concierto no bajó en intensidad. Recuperaron del baúl de los recuerdos una de sus cumbres, 'David y Claudia' y fueron entregando himno tras himno para sorpresa de un respetable calado hasta las trancas de fiebre planetaria y con un J que ya por entonces se había quitado esa extraña americana para quedarse en mangas de camisa.

Algo tendrá el agua cuando la bendicen, vaya. Apunten algunos ejemplos: 'Alegrías del incendio', 'Devuélveme la pasta', la siempre tremenda 'Santos que yo te pinte', 'De viaje' o 'Segundo Premio'. Por dos veces se despidieron, y la pregunta era ¿y qué más? Pues por ejemplo, 'Pesadilla en el parque de atracciones' y así que pudieran seguir. Evidentemente, razones les sobran a estos Planetas para ocupar el sitio que ocupan. En Mislata con motivo del Mimed, y aunque parecía complicado, lo volvieron a demostrar con creces.

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