Qué grandes son Maga. Son cojonudos, de verdad. La primera vez que los vi en directo hasta se me saltaron las lágrimas, volvía de tierras inglesas después de algunos años y me emocioné por el efecto sorpresa y sobre todo por mi desconocimiento respecto al sonido de los sevillanos, o al menos eso pensaba yo.

Durante los días, semanas y meses que sucedieron (y hasta la fecha) se han convertido en una de las bandas de cabecera de este que escribe, lo cual no es baladí.

Casi cuatro años después nos encontramos con Miguel Rivera y Javi Vega en plena calle, empujando el ampli entre sonrisas y nos saludamos. Y ese doble filo que supone muchas veces el establecer relación directa con un artista admirado se queda en un ataque de espada láser de juguete, en una batalla de almohadas. Y joder, pues eso mola mucho.

Han venido a presentarnos un buen puñado de las canciones que compondrán su nuevo trabajo que, según nos chivan ellos mismos, comenzarán a grabar a primeros de Agosto.
No hay setlist, básicamente porque en la mayoría de los casos ni siquiera hay un título definido y es su intención mostrar la desnudez del parto musical.

El centenar de personas que allí concurrimos permanece en un silencio casi total incluso entre canción y canción, algunos arrinconándose detrás del hoy dúo, y una vez más, ocurre.

Los temas van cayendo uno tras otro, con una temática en general algo más terrenal que los oníricos textos de los primeros tiempos. Quizá los trazos sean más definidos y como ya ocurriera en buena parte de su anterior trabajo (el rojo) su poesía se convierte cada vez en algo más fotográfico que imaginario.

Pese a su primigenio estado, bajo y guitarra acústica, los loops que Miguel Rivera crea marcando el ritmo en la caja en algunos cortes ayudan a intuir lo próximo del trío sevillano, en el cual cantan a las ciudades tristes, gatos que todo lo saben y a mares sin nombre y sin orillas.

Aún así, queda tiempo para intercalar Un lugar encendido, Una piel de astracán, Celesta, Intentos de color o La otra mitad.

Todo ha pasado demasiado rápido. Por suerte, el próximo febrero tendremos de nuevo la oportunidad de vernos y comprobar el resultado final. Y es que, según parece, lo mejor está por llegar.

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