La gira “Tour Salvaje” hizo parada en Roig Arena, un nuevo espacio para la ciudad que quedó inaugurado el pasado 6 de septiembre con el gran homenaje a Nino Bravo, a la altura del legado del artista con granadas y diversas colaboraciones con artistas de la talla de Víctor Manuel, David Bisbal, Pablo López o Vanesa Martín, y con la emotiva participación de su hija, Eva, además de artistas valencianos como Jorge Martí (La Habitación Roja), Soledad Giménez o Sandra Valero. Se trataba del tercer concierto (salvo las pruebas que se realizaron este verano con Seguridad Social y Sandra Valero), y el primero de un artista nacional.

Esta nueva gira se ha ideado con una mayor ambición, creando un escenario enmarcado en un semicírculo, y una escenografía inspirada en la naturaleza y unos visuales espectaculares, además de un vestuario y atuendos tribales que acompaña a la ambientación. Un Roig Arena casi al completo, con un público de amplio espectro, desde niños a gente mayor, familias, amigas, parejas, con unas ganas de disfrutar la emoción de su espectáculo. El brillo en los ojos, la sonrisa de felicidad, las emociones con o sin contención que se llevan por dentro, y una vibración inmensa de los asistentes que estuvo álgida durante las más de dos horas de concierto “Oye, y que si queréis nos quedamos aquí hasta mañana, y nos tomamos unos churros”, nos decía Manuel riendo hacia el final del concierto.

Este nuevo tour que presenta su disco “Pueblo Salvaje II”, un trabajo dónde el artista ha puesto toda su alma y corazón en las nuevas canciones que lo forman, del cual está cosechando un gran éxito, a pesar de ser ya uno de los más agrandes artistas de nuestro País, tras sus dos décadas encima de los escenarios. No faltaron las muestras de cariño a València: “Como no voy a querer a València, si aquí hice mi primer casting de OT”, nos confesaba Manuel con la complicidad de la gente sencilla, y con la exaltación que siempre le acompaña. Ya los anunciaba una de sus pantallas: “Sois el pueblo más salvaje”, y es que, a parte de la música, en un show como el de Manuel Carrasco, hay muchos guiños, recovecos, efectos (el fuego a todo momento, y el calor abrasando…), y, sobre todo, una maestría y un talento inconmensurables, tanto de su parte, como de la banda que le acompaña, y no nos olvidemos, de otra pata importante, la de su equipo técnico.

A parte de un gran artista hay que ensalzar su humanidad, y recordó a València, y a las víctimas de la Dana, y a sus responsables: “Las manos manchadas de barro, las manos que se quedaron sin nada, las manos de la esperanza, las manos que barren, las manos que piden justicia, las manos que están manchadas de sangre; el pueblo salvando al pueblo, la gente arremangá y los de siempre sin hacerlo”. Y con un inesperado y contundente final: «Los que estos no arreglaron, y siguen sin arreglar, que presenten su dimisión». Después el gran aplauso y las lágrimas cayendo por sus bonitos ojos. Manuel parece que estuvo encantado de la magnitud y la acústica del Roig Arena, y también lo quiso expresar, todo ello gana enteros con uno de los juegos de luces más maravillosos que jamás hemos visto. Sonaron temas de siempre como “No dejes de soñar”, “Mujer de las mil batallas”, está a  piano del que colgaban elementos naturales, “Que nadie”, con un coro góspel, “Yo quiero vivir” con un padre y una niña cuándo bajó al público con una cámara selfie en mano, además de canciones de su último trabajo como “Pueblo Salvaje” o “El grito del niño”, con la cámara salvaje a lo Coldplay, y bromeando con que nadie hubiera sido pillado, o “Tengo el poder”, lanzando un mensaje de ánimo, fuerza y perseverancia para todos los valencianos.

Era la primera vez que asistíamos a un concierto de Manuel Carrasco y nos quedamos impresionadas; más de dos horas con una energía en lo más alto, una sinergia mágica con sus músicos, su potente voz, y un sin parar de saltar, bailar, y girar sobre si mismo, en una actuación que queda en la memoria de los valencianos para siempre. Al final tuvo su recompensa, una paella de un grande de la gastronomía como Miguel Martí, y es que Roig Arena, que no ha hecho más que empezar su andadura ya destacada por la calidad y el buen trato de sus profesionales, tanto por lo que hemos escuchado al público asistente y como lo hemos vivido nosotras en cuánto al trato con sus responsables de prensa. ¡Larga vida!

Crónica y fotos por María Carbonell.

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