Grupo: Maria Arnal i Marcel Bagés
Sala: Teatro Nuevo Apolo (Madrid)

Con sold out desde hacía algunos meses, Maria Arnal i Marcel Bagés aterrizaron en el teatro Nuevo Apolo de Madrid para dar uno de los últimos conciertos de su gira. Haciéndonos recordar aquello de que “lo bueno se hace esperar”, la pareja de artistas comenzaron el evento con casi una hora de retraso, pero a uno se le pasa cualquier tipo de rencor cuando se le ofrece un espectáculo de la magnitud que ellos ofrecieron. Y es que Arnal i Bagés irrumpieron en el escenario con una fuerza que dejó encandilado desde el minuto uno a un público totalmente entregado a la contemplación desmedida y desinteresada. Así es como comenzaron con 45 cerebros y un corazón, para terminar con Tú que vienes a rondarme (aunque saltaron después en sus bises a temas como Miris on miris, de su anterior trabajo Verbena -2016-), ofrecieron en este recorrido por las canciones tanto de su último disco como del previo EP ya citado, una retaíla de talento y gracia que aunaba esteticismo, tradición y la crudeza del hombre.

Maria Arnal, que dejaba tras de sí una estela y un no se qué que se desprenden de su gesto y de su euritmia, dejaba que su torrente de voz fuera acompañado por la guitarra y los sonidos sintéticos de su compañero de viaje, Marcel Bagés. Dos figuras que eran envueltas en todo momento por un juego de luces, en el que predominaban diferentes tonalidades de rojo, que eran lanzadas sobre un decorado escueto y esencialmente minimalista que dejaba emanar de todo esto una especie de aureola hipnótica y magnética. La artista de Badalona, que entre canción y canción se dirigía al público para transmitir y criticar desde el discurso prosaico las miserias de la historia y los peligros del mundo, dio una vuelta de tuerca a su puesta en escena para ofrecernos con La gent, a oscuras ahora, un delirio vocal y una lluvia de sonidos electrónicos (que eran construidos ahora por David Soler -productor del disco- junto a Marcel Bagés), experimentación radicalizada por los juegos vocales de un Niño de Elche que allí aparecía para colaborar y agradecer desde la sombra y la humildad.

«Estos dos artistas son parte de la riqueza de un presente que necesita, como en tantos otros tiempos, que el arte vaya acompañado de la memoria y de la inteligencia«

Un auténtico espectáculo, este que nos ofrecieron María Arnal i Marcel Bagés, que vuelve ya evidente que estos dos artistas son parte de la riqueza de un presente que necesita, como en tantos otros tiempos, que el arte vaya acompañado de la memoria y de la inteligencia. Un golpe sobre la mesa, en definitiva, que manifiesta la importancia de la música como dispositivo liberador de tensiones pero también como arma frente al conformismo, la quietud y el olvido, de lo fundamental del movimiento hacia algún lado. La simple atención a lo que estos jóvenes pueden dar de sí pone los pelos de punta.

Crónica: Pablo Castellano

Foto: Adrian YR

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