Grupo: IV Creampop de Benissa
Sala: Placeta del Centre Social (Benissa)

Festivales pequeños como el Creampop (de ahí el calificativo de “Mini” que le ponen los propios organizadores) mantienen la magia, la cercanía y la familiaridad de la que adolecen las grandes citas veraniegas. Lo más probable -como es el caso- es que en su cartel no avistemos megaestrellas del indie, pero sin duda que hay grupos que merecen la pena. Beberse una copa y compartir bailes con los propias bandas, pasear sin aglomeraciones, cantar en la plaza del pueblo o llegar desde la primera fila de la actuación a la barra (y viceversa) en menos de 5 minutos, son acciones sólo realizables en este tipo de festivales menudos que, organizados con humildad y cariño, se convierten en plan perfecto. Largo, intenso y extenuante fin de semana el que hemos pasado en Benissa. Os cuento:

El viernes nos esperaban 3 actuaciones. A diferencia de lo que sucedería en jornada sabatina, los bolos se desarrollaron en el local que tiene la asociación para llevar a cabo sus directos. Techos bajos, calor (mucho calor) y posiblemente no las mejores condiciones sonoras: unas circunstancias que se suplieron con resignación y mucho buen rollo (además con causa solidaria de por medio; así que maravilloso).

Los conciertos fueron subiendo de nivel justo en el orden que estaban programados. Abrieron The Whiskyers y costó un rato reconocer a qué jugaban. Con un sonido enmarañado y seis músicos sobre el escenario el hard-rock psicodélico que practican no tuvo su mejor noche. De todos modos, acercamientos a The Doors, Sex Museum o a los Kinks más salvajes hace pensar que pueden dar mucho más de sí.

Radioactivos no engañan a nadie. Sus veloces y sencillas canciones conectaron de inmediato con las alrededor de cien personas que por allí danzaban. La actitud del trío valenciano nos hizo olvidar el calor y por entrega y electricidad no quedó. Lo suyo son canciones que se han concebido bajo el influjo del pop (en ocasiones recuerdan a Cooper), pero que cuando llegan al escenario se tornan en rayos indie-punk (más en la línea de los Zodiacs). Para cuando llegó “Rockstar” ya íbamos a tope; el calor no importaba.

El viernes, y ya de madrugada, lo cerraba Doctor Divago. Ocho discos entre pecho y espalda y casi veinte años en escena bien valen un doctorado en rock&roll. Repertorio y tablas había para parar un carro y si aguardaron hasta aquellas horas era para liarla y la liaron, como dijo aquella, parda. Un set list de 20 canciones con el que rozaron las dos horas de concierto fue suficiente para dejar claro que la seriedad, la pasión y la experiencia cuando van de la mano son un grado. Canciones insignia de la formación (“Tirando a dar”, “Lo que me desespera” o “Eva”) se mezclaron con buenos temas de sus últimos trabajos como “Los tontos buenos tiempos” o “La Habitación de Charo” (mi preferida) en una exhibición de cómo sonar bien donde es difícil hacerlo. Su pop con regusto a rock y a blues es una delicia que, por lo que nos contaron, ya tiene nuevos planes. Larga vida al Doctor.

Sería injusto no destacar la acertada pinchada de A2 A2 Dj´s que nos hicieron brincar a unos cuantos descerebrados que desafiamos al sábado y a la pista de patinaje en que se había convertido, cubatas derramados mediante, la pista de baile. Más de uno/a besó el suelo; no diremos nombres.

El sábado, como ya he dicho, cambio de localización. Mucho mejor. En la Placeta del Centre Social se lucía un escenario de mediano tamaño la mar de majo. Sonaba aquello tan bien que Alevosía pareció ser un buen grupo. No es que no lo hagan bien los chavales pero sin duda que su condición de locales fue el detonante para que metieran cabeza en un festival donde sus máximas influencias (Leño, Platero y Tú o Extremo Duro) eran inmensos elefantes paseando por cacharrerías.

Fiona May nos devolvió al indie: el de los pedales, la distorsión y las guitarras sonando (casi tapando) al nivel de la voz cantante. Son de la tierra de Los Planetas y como no creemos en casualidades a estos nos remitimos para dar señas de un sonido que se mostró contundente pero tal vez algo monótono. Puede que sea la escucha de su excelente primera maqueta o por la buena pinta de su primer largo “80 mundos en un día” pero esperábamos más de un grupo al que le faltó algo de garra, de color (como a sus negros atuendos)…cosas del shoegazing.

Los guapos venían dispuestos a dar un giro a la noche y ya sólo por pintas y talante lo logaron. Neófito como era de ellos enseguida me di cuenta de que lo iba a pasar bien. Conseguir que el rock atrape puede ser sencillo y ellos, sin ser los mejores instrumentistas, lo saben. La rapidez y la simple agresividad del punk al servicio de pegadizas melodías y letras pop fueron la combinación secreta para que esta banda, a medio camino entre Pereza y Juan Pardo, cayera en gracia. “El rock de Madrid (es una mierda)”, “La disco” o “1,2, 3” fueron compendios de coros, gritos y riffs que abofetearon, con gusto, a los alrededor de 300 receptores que se acercaron por la plaza.

Ya era tarde y eso bien lo sabía Stefano (guitarra y voz) que a pesar de no encontrarse en idóneas condiciones físicas (el termómetro anunciaba fiebre), era consciente de que el nombre del grupo del que forma parte, Mendetz, gozaba en el cartel de la tipografía de mayor tamaño. Su robótico tecno-rock ha virado, en su último trabajo (Souvenir), hacia parajes funk o incluso house, donde los teclados, las bases pregrabadas y el bajo arrebatan todo protagonismo a las guitarras. Aprobó el directo; y por cómo movíamos el esqueleto los que ocupábamos las primeras filas diría que con notable. “Souvenir”, “Flashback” o “Wolfdance” nos encandilaron con una hipnótica dulzura ochentena que nos embarcó un viaje temporal a través de bandas sonoras como las de Superdetective en Hollywood o El coche fantástico hasta llegar a recién paridos cual Phoenix. Algo así como si Axel Foley, Michael Knight, Tony Manero, Rick Astley y el gran Michael Jackson hubieran quedado de cena de empresa en el barrio de Gracia de Barcelona. También es cierto que tocaron lo justo (ese es el pero, que fueron algo agarrados con el tiempo) pero para el final nos dieron lo que queríamos: “Future Sex”.

Luego fueron Los Átomos Dj´s de Vinilo Valencia (pero eso que lo cuente otro). Agradecer el trato recibido y hacer saber que el año que viene volveremos. Frente a macrofestivales, festivales con encanto.

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