17 años distan desde el primer concierto que la banda belga dio en Madrid. Entonces fue en una Vía Láctea casi vacía, sobre la mesa de billar que sigue estando al fondo del bar. Este pasado 24 de octubre fue en la preciosa Joy Eslava y el 26 en la Razzmataz. Mucho ha ocurrido en estos 17 años. Sus 5 álbumes así lo demuestran y su directo ha mejorado a base de rodar por Europa.

En estos 17 años también han ido perdiendo esa creatividad rompe-ritmos propia del Worts Case Scenario acercándose a canciones melódicas (cualquiera de su último Vantage Point exceptuando a lo mejor “Oh your god”). También han ido dejando músicos por el camino que acabaron haciendo su propia banda -véase Dammy Mommens de Vive La Fête o Tin Vanhamel de Millionarie-.

Pero lo que está claro es que Deus es una gran banda, el orgullo de cualquier belga (como son poquitos cuando uno de ellos triunfa el resto se alegra mucho), prueba de ello fueron los conciertos que hicieron en Madrid y Barcelona.

En el primero tenían las entradas agotadas desde hacía dos semanas, y aunque Almodóvar (asiduo de la Joy Eslava) no vino en esta ocasión, el público se los comía a gritos. Ellos serios, concentrados y un poco decepcionados con los problemas técnicos iniciales, pasaron de sus canciones nuevas tipo “Favorite Game” y “Is a robot” a temazos de toda la vida como “Suds and Soda” donde la explosión de sonido les hacía bailar y olvidar si estaban en Madrid o en Indochina…no hay nada como verlos fuera de sí en canciones como “Theme from Turnpike”, hasta las luces parecían “estar nerviosas” según palabras del propio Barman.

Mauro siempre serio, manteniendo le tipo mientras Tom bailaba y chapurreaba el castellano originario de su estancia en Ronda. Porque estos belgas tienen algo con España, aunque dicen que nunca acabaron de triunfar en este país (¿?), están ligados a ella de una forma muy especial. Su Mejor disco hasta la fecha “In a bar under the sea” fue grabado en Ronda, Málaga, entre chapuzones, ligues con andaluzas y mucho vino tinto…así salieron temas bizarros como “Fell of the floor man” o pequeñas preciosidades como “Little arithmetics” o “Serpentine”, canciones que a pesar de los años siguen tocando.

Cosa que no ocurre (y que se hecha de menos) con “Ideal Crash”. Y como buenos belgas-melancólicos-depresivos por esa lluvia constante de su país, los de Amberes volvieron a hacer lo que llevan haciendo desde hace años, tocar “Nothing really ends” seguida de “Bad timing”, posiblemente las canciones más tristes de su repertorio… ¿una casualidad que la última nota de “Nothing really ends” sea la primera de “Bad Timing”?

En Barcelona el repertorio fue el mismo pero con más desparrame (prueba de ello fue cómo Klaas rompió el arco de su violín eléctrico), público más casero con belgas por doquier (supongo que por aquello de que Barcelona es la ciudad más europea de nuestra España cañí), los problemas técnicos fueron nulos y sus amigos andaluces de viejas parrandas les hacían palmas mientras le cantaban cumpleaños feliz a Séphane, el batería y el miembro más joven del grupo con sus 32 añitos.

Dos grandes conciertos de una banda que a pesar de los cambios va a seguir para rato y esperemos podamos seguir cantándoles feliz cumpleaños o como dirían ellos, gelukkige verjaardag!

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