Mi novia se aburrió y yo, sin embargo, me lo pasé en grande. Con esta frase podría definir, a la perfección, lo que significa y transmite un concierto de más de dos horas de Teenage Fanclub. Es lo que tiene el pop de melodías monótonas y perfectas, que puede emocionar tanto como aburrir.

Eso sí, antes tocaban los madrileños Jet Lag y, claro, semejantes teloneros no es como para perdérselos. Aunque yo, y por el horario europeo al que dio comienzo la actuación, cometí la desfachatez de arribar a mitad. Entre eso y buscar sitio, pues me quedé con el pequeño buen sabor de boca de ver en acción sobre el escenario a esa banda de rock patrio y mayúsculo en la que parece está deviniendo Jet Lag, en estos sus nuevos derroteros. Instrumental y electricidad para parar un tren que se cortaron de raíz, y sin bis, a los cuarenta minutos de actuación y es que, también por algunas carencias sonoras, se sabía que esa noche ellos no eran los protas.

La caldera sónica del rock en la que se ha convertido la sala The Mill se distraía entre cervezas y mirando atentamente los movimientos del auténtico pipa que portan los Teenage, con tal de engañar inútilmente a un calor sofocante que, unido al llenazo que presentaba el auditorio, amargó, entre otras cosas, el estreno de mi nueva chupa de cuero.

No hubo que proferir muchos silbidos para hacer salir de su agujero a los componentes del grupo escocés con un sonriente Norman Blake a la cabeza. Qué simpático es este tío, ¡por dios!, su sonrisa fue perenne durante todo el concierto y, además, se parece a Michael J. Fox. Pero no es este grupo monoteísta sino una especie de santísima Trinidad donde el excepcional guitarrista Raymond McGinley y el aparentemente hierático bajo, Gerard Love, se atrevieron con el micro (y la composición) regalando diferentes texturas pop al entregado respetable.

Comenzó la cosa algo fría pero la llegada de “Star Sign” del imperecedero Bandwagonesque abrió la veda para que por allí cayeran temas fundamentales como “Mellow Doubt” o, sobre todo, “Ain't That Enough”. Eso sí, la felicidad y la paja absoluta llegaron con la traca final y cuando entrocaron, así del tirón, “What You Do To Me”, “Sparky´s Dream”, “The Concept” y “About you”.

Dicen que los escoceses son rácanos, algo así como los catalanes de UK…pues ellos deben ser la excepción: más de dos horas de actuación y casi una veintena de temas les mostraron como seres generosos y todavía con capacidad de emoción sobre el escenario…y porque los capos de la sala no les dejaron continuar, que por ellos aún siguen allí dándole al guitarrazo.

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