Grupo: Pony Bravo
Sala: El Loco

Llevaba Valencia tiempo esperando escuchar el galope de los sevillanos Pony Bravo, que por unas o por otras no habían podido venir a presentar en su día Si bajo de espalda no me da miedo (y otras historias). Casi lleno en la sala El Loco, felizmente reabierta, para la propia sorpresa de los andaluces.

No había motivos para estar tan sorprendido. Con su segundo trabajo Un Gramo de Fe, a pesar de ser más irregular que su debut, se han consagrado ya como una de esas bandas que no dejan lugar al término medio: O los amas o los odias.

Poco hueco hubo para el sufrido acompañante de “vente a este bolo que así no voy solo y creo que te van a molar”…algunos salieron con un sombrero cowboy, espiral hipnótica en las pupilas. Otros nos consta que huyeron de la sala no alcanzada la mitad del concierto, cuando “La voz del hacha” “Lo más difícil del mundo” y “Super-Broker”, entre otras, habían abierto la noche y de paso nuestros cráneos.

Cráneos, los suyos, rebosantes de un mejunje imposible pero certero: Morrison, relicario de mesita de noche, dub machacón, chipirones en su tinta, Talking Heads, rock fronterizo, el organillo de la cabra, Triana…y altas dosis de humor. Ojo, no confundamos humor por cachondeo, pues las letras de Daniel Alonso rezuman cinismo e ironía, la del que se ríe de sí mismo primero y después de todos los demás por no llorar.

En algo más de una hora demostraron que se puede tener multitud de influencias y sin embargo no sonar especialmente a ninguna de ellas. Lejos del virtuosismo, el cuarteto sevillano se mostró de lo más resultón en un directo que gana enteros a cada fecha. Darío del Moral aporreó las pastillas del bajo a modo de percusión en “Salmos 52:8” pero también se defendió con la guitarra, Pablo Peña se defendió con la guitarra pero también aporreó los parches de la batería, propiedad ésta de Javier Rivera aunque se la dejara a ratos a Pablo Peña para defenderse con las cuerdas de éste. Mejunje, y del bueno.

Entre todo esto “Noche de setas”, “El piloto automático”, “La rave de Dios”, “Ninja de fuego” y por supuesto “Trinchera” y “El guarda forestal” ejemplos perfectos de como una raíz es simplemente eso, la base desde la que derivar en un movimiento caleidoscópico hacia brotes insospechados.

Pony Bravo consiguieron que los junta-letras nos rebanáramos las sienes intentando etiquetar, esa droga dura nuestra, entre tanta hipnosis feliz. Aún lo estamos intentando.

Con “China da miedo” se marchó trotando el pony, raro de cojones, pero precioso como él solo.

(Foto portada Kathleen Hanna. El resto de fotos David Aguilera)

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