Presentación de lujoTomi Hervás 13 agosto, 2009 Un año después de mi primera incursión al festival burgalés, volvía a Aranda con las mismas ganas que 365 días antes habían recorrido mi cuerpo; ganas de Sonorama. El Jueves por la tarde llegábamos a uno de los mejores campings festivaleros que recuerdo: sombras por doquier, duchas y baños más que aceptables e incluso una caseta donde abastecerse de hielos, vasos y toda una variedad de encurtidos para preparar el botellón o llevar mejor la resaca del día anterior; hasta ardillas había. Introducciones a parte, pasemos a lo que de verdad importa aquí, la música: la primera jornada, pese a ser gratuita, presentaba un cartel que ya hubieran querido para sí muchos festivales patrios: Manos de Topo, con nuevo disco bajo el brazo, volvieron a hacer alarde de su ironía y gracia especial. En vivo ganan y canciones como “La estatua de la libertad “y, sobre todo, “Es feo” agradaron a un público más que poblado para las horas que eran. Escuchamos de lejos a LePunk pero nos pareció que poco tenían que ofrecer así que emigramos al escenario donde Christina Rosenvinge, con su maravilloso aspecto vampírico, ofreció un directo más pausado de lo que se esperaba. Su voz sonó bien, la banda, (con Charly Bautista en las filas), más que correcta, pero quizás el público hubiera agradecido un poco más de intensidad. Aun así “Tu boca”, “La distancia adecuada” o “Pulgas en el corazón”, esta última de su etapa con los Subterráneos, nos dejaron satisfechos. Poco pudimos ver del concierto de Nudozurdo, menos de lo que nos hubiera gustado, pero ya nos convencieron en el FIB de que lo que ofrecen es algo original, potente y muy interesante. Nos encandilaron, de todos modos, con “Ha sido divertido” o “Yo soy el hijo de Dios” por mencionar algunas y recomendamos, ya que estamos, a nuestros lectores que no se pierdan su próxima actuación en tierras levantinas valencianas (19 de septiembre en Wah Wah9. No se arrepentirán. No fue el mejor concierto de Antonio Luque y compañía; el público estaba todavía un poco frío (no era nuestro caso) y el repertorio tampoco ayudó. En mi opinión a Sr. Chinarro hay que disfrutarlo más de cerca, en otro ambiente. Eso si, fue sonar “El Rayo Verde” y la sonrisas cómplices brotaron en las caras de los presentes, como Quechuas en el camping. Tuvimos que sacrificar el concierto de Depedro para ir a cenar. Ya se sabe lo que pasa en los festivales, es imposible verlo todo. Prometemos estar atentos la próxima vez para poder contároslo… por lo escuchado en su álbum erramos, lo sabemos. Y para acabar Kiko Veneno, que te puede gustar o no, pero podría animar hasta un entierro. Su Echate un cantecito sonó de pé a pá y lo pasamos en grande bailando “Echo de menos”, “Lobo López” o “Joselito”. Muy grande si señor. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ