Grupo: Varios artistas
Sala: 16 Toneladas

El sábado 20 de Abril se estrenaba la primera edición de un nuevo one-day o en este caso one-night, festival en la tierra de las flores, de la luz ¿y por qué no?, del amor primaveral, el bautizado Wild Fest. Tres bandas nacionales, Kids from the Bowl, Blancos Privilegiados y Wild Ripple, a las que se suma Go!zilla, el componente internacional del cartel. Partiendo desde diferentes perspectivas y corrientes todas ellas venían dispuestas a desparramar sobre el escenario toda la psicodelia y el punk que llevan dentro.

El desenfreno y el colaboracionismo en pos de la buena música se convertían en el principal leitmotiv de esta gran fiesta en la que, siguiendo la estela de una extraña inercia, los asistentes se sentían más que familiarizados dentro de ese caos magistralmente orquestado. Además de las bandas anunciadas el arte gráfico también tuvo cabida en el evento, donde pudimos ver los trabajos de Carlos Santoja, ilustrador del cartel y autor de las animaciones que protagonizan el videoclip del tema Tengo tu mente de Wild Ripple.

Blancos Privilegiados, a quienes podéis seguir la pista en redes bajo el nombre de Blancxs Privilegiadxs, autodefinen su joven proyecto como ‘punk satírico’ aunque la realidad es que sus intenciones van algo más allá. Títulos como Dios es negro y ateo, Manolo, el poli gay, El feminismo mata (y ya era hora) o Extra! Extra! El comunismo ha muerto, con la que cerraron el concierto, reflejan explícitamente los valores antifascistas y enfáticamente reivindicativos que irradian. Ellos fueron los encargados de descorchar el festival con un directo potente en el que prácticamente hicieron falta un par de lianas para rematar el rocambolesco espectáculo.

Al dúo que conforman Kids from The Bowl los conocemos de otros escenarios teñidos de subversión, como La Peligro, Magazine Club o CSA La Residencia. Si en estas ocasiones ya hemos podido avistar el potencial que albergaba su skate punk gamberro, éste se vio reforzado por los medios formales de la excelsa 16 Toneladas. Un setlist y una actitud muy similar a la que hemos disfrutado con anterioridad y que se adecuó al milímetro a la continuación de este festival salvaje.

La madrugada estuvo impregnada por un fuerte sentimiento de hermandad, ya no sólo por la presencia de amigos y fieles que acompañaron a Wild Ripple, principales organizadores de esta iniciativa, sino por una de las causas que se escondía detrás de ella. Como muchxs sabréis, el segundo LP de los valencianos se encuentra muy próximo a su publicación, pero mientras esperamos al definitivo pistoletazo de salida, el Wild Fest se convertía en la máxima expresión de apoyo para este proyecto.

De manera previa a su actuación subieron a modo de showcase los chicos de PazSS, un prometedor proyecto paralelo de Manolete Blanco, cantante de Wild Ripple, en el que también figuran otros nombres conocidos como Carmona (La Plata, Podium) u Oliver Val (Kids from the Bowl). Wild Ripple es otra magnífica expresión del arte germinado en la terreta. En escasos cuatro años el éxito de la formación ha logrado crecer como la espuma. Tras una ilusionante gira por tierras francesas volvieron a casa con muchísimas ganas, donde nos permitieron deleitarnos con la actuación de Mandíbula, el primer adelanto del inminente disco, y a modo de adelanto alguna que otra pequeña joya más.

Finalmente, previo paso al turno de los dj’s de la sala, subió al escenario el reclamo internacional de la noche, Go!zilla. Lo cierto es que, quizá por el prolongado retraso con el que se inició el festival o por otros motivos que desconocemos, el volumen de asistentes descendió notablemente de manera previa a su actuación. Gracias al impulso inspirador de los Black Lips o Night Beats allá por 2012 podemos contar hoy en día con una de las bandas más electrizantes dentro del psych rock. Los de Florencia planearon su aterrizaje en nuestra ciudad en el marco de una frenética gira de tan sólo dos semanas por España y Portugal, convirtiendo su directo en una oportunidad inexcusable. Pese a no existir un excesivo entusiasmo entre el público, demostraron ser expertos en la creación de atmósferas casi selváticas, por lo que resultaba difícil imaginar un contexto más adecuado para la acción.

El amanecer dejó un reguero de exhaustos y satisfechos amantes de lo punkodélico. Aparentemente inertes, pero aún con el destello de haber vivido una auténtica bacanal de acid, fuzz, garage y punk en una jungla urbana de la que esperemos hayan sobrevivido algunos cimientos.

Crónica y fotos: Cynthia Cruz.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.