Austin, Texas además de sonar a escenario peliculero de chanchullos entre chicanos y gringos, se hizo protagonista el pasado jueves a través de dos bandas hermanas en la sala Mirror de Valencia. Aunque hermanas muy lejanas, eso sí.

Explosions in the Sky.

Siempre desde esa relación amor/odio que le tenemos a las comparaciones desde la Redacción Atómica, me fue imposible no pensar en cuanto llegué a la sala Mirror que conceptos musicales como el de los tejanos habrían sido, aunque no imposibles, casi inauditos si unos islandeses (Sigur Ros) o unos escoceses (Mogwai) no hubieran abierto el camino hace unos pocos años. El caso es que la vereda ha dado para mucho y se ha ido bifurcando hacia diversos y bellos paisajes recónditos hasta la fecha.

Explosions in the Sky demostraron en su mas de una hora de actuación que se puede conectar igual o más con un público (si este tiene la suficiente paciencia) aunque no haya ni un micrófono sobre el escenario o la inter-actuación de los miembros con la audiencia sea completamente inexistente.

Creo que no vi subir la cabeza a Michael James ni por un segundo para realizar algún gesto de complicidad, pero no importa, no caen mal precisamente los chicos. Como nos tienen acostumbrados, fueron entrelazando temas sin dejar hablar al silencio ni por un segundo, y nos llevaron de la mano por sus pasajes de amor, tragedia y éxtasis mientras presentaban “All of a sudden I miss Everyone” después de cuatro años de sequía.

“Welcome Ghosts”, “A Poor Man’s Memory” o “Day 6” se fueron alternando, mejor dicho fundiendo entre otras con el paso de los minutos ante un público en su mayoría respetuoso. Escuché al cabo de un rato por detrás de mí alguien que comentaba que su música es como un continúo final de película, y es cierto, siempre hay una pequeña sensación de último aliento…

Spoon.

Podrán ser la “última” gran revelación indie de turno, aunque sin duda y mirando a su trayectoria desde luego no es florecilla de un día, pero yo desconocía casi completamente la existecia de la banda (mal Nando, mal!!). Afortunadamente me encontré primero con alguna que otra Mierda Flotante que me aseguró de haber acertado en no ir a Bloc Party y luego disfruté de todos los temas junto a Josep Bartual de Iba Andando (espero que estés mejor del catarro). Pero recapitulemos…

A Britt Daniel, cuando lo vi subir al escenario, lo confundí con uno de los “pipas” (mal Nando, mal!!!) camisa de Oxford blanca y bluyíns (palabra nueva incluida en el diccionario y que estaba deseando utilizar…). Una vez se enfundó la guitarra y fue entrando en calor con el paso de los temas, me di cuenta de que estaba delante de todo un rockstar, con una voz casi perfecta y terriblemente moldeada para pasar de berridos a falsetes como el que no quiere la cosa.

Es indudable que Britt y los suyos han tenido o tendrán aún colgados posters de The Beatles, ya que algunos temas como “My Mathematical Mind”, “The Way We Get By” o “I Summon You” me tenían convencido de que deberían haber nacido en Liverpool. Pero sin duda la cualidad de Spoon radica en que temas como “Don’t You Evah” o “I Turn (my camera on)” y unos cuantos más de un repertorio más que extenso y envidiable rompen los esquemas continuamente y demuestran que, aunque en reducidos casos, la mezcla de diferentes estilos musicales durante un concierto pueden hacer de este un espectáculo terriblemente sólido (bien Spoon, bien!!!).

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