Grupo: Badlands
Sello: Autoproducido
Año: 2019

Stravinski dijo “No basta con oír la música, además hay que verla”. Si hay un grupo que ha materializado esa premisa a toda costa desde que irrumpieron en la escena hace ya cinco años, es Badlands. Y con Tornado, su segundo LP, eso se eleva al máximo exponente. Cada canción es una postal, un viaje. Tornado es desierto, es carretera y es mar. Es un puñetazo y una caricia. Un incesante balanceo entre la calidez y la melancolía.  Es el crepitar del fuego y también las gotas que, furiosas, acarician el aire cuando una ola erosiona en un acantilado. Es, como su canción homónima grita, la furia de un Tornado devastándolo todo sin previo aviso.

Comenzando por la exaltación de Middle of the Road o The Great Unknown, para después precipitarte al vacío y, como si de un ejercicio del método Stanislavski se tratase, evocar los recuerdos más nostálgicos con Fortune Teller o Tornado, y terminar al más puro estilo The Lumineers con una esperanzadora In the End.

Si había algo que se podía inferir de los adelantos publicados antes de verano (Call Me Fire, See Me Around, Weak Men Cherish (Oh, Lord!) , era una necesidad imperiosa de trascender. Tornado tenía que ser, y es, un punto de inflexión, un golpe en la mesa. La publicación de su primer single en castellano, canción que da nombre al disco, fue  una declaración de intenciones explícita. Todas las etiquetas que el grupo valenciano había soportado hasta la fecha se tornaron en superfluas. Ya no se les podía definir como “un grupo de country-bluegrass”. Eran mucho más.

Con Tornado Badlands ya no es una suma de sus influencias con una brillante ejecución, sino que Badlands es Badlands, con un sonido propio y un rumbo definido de manera consciente y genuina. A todo esto hay que sumarle que en este segundo LP el grupo valenciano se atreve por primera vez con su idioma natal. Arriesgado y efectivo. La voz de May Ibáñez en castellano es más valiente, más sincera y más directa, convirtiendo así y de manera inmediata Tornado y Jaulas Vacías en dos himnos de la formación valenciana.

Habiendo superado las altas expectativas, solo falta trasladar todo esto a las tablas. El escenario elegido es la sala Palau Alameda el próximo 6 de diciembre, con el grupo bilbaíno Dead Bronco como invitados y repitiendo el diseño de escenografía con Jessica Bataille.

Prepárense para viajar porque Tornado es un disco que se escucha y se ve, y lo que se ve es extraordinario.

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