Grupo: Christina Rosenvinge
Sello: WM Spain
Año: 2011

El reciente disco de Christina Rosenvinge además de ser su nuevo y esperado trabajo de estudio, era la prueba de fuego que la cantautora madrileña debía atravesar. Tras el éxito obtenido con su anterior trabajo, Tu labio superior, uno de los discos más alabados por crítica y público dentro del panorama musical nacional en los últimos años, se encontraba en la difícil situación de darle continuidad. Mencionar que éste es el disco más recientemente editado que aparece reseñado en el último libro publicado por Jesús Ordovás, uno de los locutores más conocidos de Radio 3, titulado “Los discos esenciales del pop español”

Aquel verano fatal, disco de colaboración entre Christina y Nacho Vegas, resultó una gran terapia para ella, a pesar de no encontrar en él más que escasos momentos de lucidez. Tras éste surgió el magnífico Tu labio superior, una fantástica resurrección de una artista que había perdido la noción de lo creativo y deambulaba con cierta ambigüedad buscando su lugar.

La joven Dolores cumple con creces las expectativas puestas en ella tras su anterior disco. Supone la segunda parte de éste, una continuación casi natural y necesaria. Un brillante ejercicio intimista que Christina ha logrado integrar en cada una de las canciones que conforman este disco, compuestas desde la tranquilidad inspiradora que le ha proporcionado su estancia en Formentera. Al llegar allí las historias que fue escuchando sobre un antiguo barco que como ella misma dice al hablar sobre él en una entrevista “llevaba a la gente con buena o mala mar, habían nacido niños en la travesía, historias de amor que empezaron y acabaron en él” le emocionaron. Este barco se llamaba “La joven Dolores” y da título además a este disco, ocurrencia que define a la perfección cuál es la intención de Christina en éste, su último disco de estudio.

Rosenvinge vuelve a centrar sus obsesiones en el amor. Encuentra en él la belleza de la vehemente pasión de estar enamorado, pero también la amargura del desamor, el triste recuerdo de vivencias pasadas como dice la letra de “Weekend”: “Acaricias algo que no existe, y yo me hago trizas al verte siempre triste, amor”. Con ternura y sencillez va narrando diversos pasajes e historias.

Las letras son piezas clave imprescindibles en la construcción final. Encontramos enunciados tan inspirados como “Si el monstruo te da miedo, ¿porqué le das de comer?”, incluido en la letra de “La noche del incendio”, canción más prosaica de un disco escrito principalmente en verso.

El disco se alimenta de personajes de la mitología grecorromana o de la biblia. Las ninfas, Narciso, la mujer de Lot u otros indirectamente aludidos como Adán dan vida a las historias que con un esplendido espíritu lírico Christina incluye en las letras de estas canciones.

Se influye nuevamente de numerosas figuras de la escena musical internacional que terminan de definir el sonido que la cantautora madrileña ha hecho propio. Podemos encontrar en “La canción del eco” o en “Tu sombra” a un joven Leonard Cohen, el espíritu romántico que tiñe todos los temas, tanto en lo musical como en lo lírico de Serge Gainsbourg, la voz dulce y tierna de Carla Bruni, sin olvidar a Nacho Vegas, muy presente en todo lo que recientemente ha ido publicando Christina.

Hablar de este disco es hablar de “Mi vida bajo el agua”, tema en el que alcanza la cuasi-perfección, cima musical en la carrera de la artista y primer tema del disco escogido para transformarse en videoclip. Unos preciosos coros adornan los estribillos con especial delicadeza, junto a sutiles detalles como el punzante acompañamiento de piano o los arreglos de guitarra

Christina redefine en La joven Dolores el arquetipo del hombre fatal. “Tu sombra se alarga sin fin, me matara si vuelvo a tí” dice en “Tu sombra”. Pero no se queda en éste, Christina también sabe hacer sufrir adquiriendo así ambos roles, el de sufridora y el de cruel verdugo. “Soy la culpable, soy la que es infiel” dice en “desierto”, penúltimo tema del disco.

La autora de Tu labio superior tiene muchas amistades, y así lo demuestra en sus colaboraciones. Junto a las que ya aparecían en su anterior disco (Charlie Bautista, de Russian Red o Tulsa, Steve Shelley de Sonic Youth, Chris Brokaw, antiguo miembro de Come, Jeremy Wilms de TV On The Radio o Patty LaBelle) se unen en en esta nueva travesía la voz de Georgia Hubley de Yo La Tengo en la “Canción del eco” o el chelo de Aurora Aroca, componente de Boat Team. “La idiota en mí” es una preciosa colaboración entre Christina y el músico francés Benjamin Biolay con el que ya había colaborado hace un año en el día de la música que organiza Heineken.

Encuentro en este disco un impulso más contenido que el plasmado en su anterior trabajo. La joven Dolores ilumina cada una de las notas que componen el album a través de un estilo más pausado y solemne, pero sin perder la magia y belleza que encontramos en Tu labio superior. Transmite la gracia de lo infantil desde la madurez de la edad. Éste es un disco muy onírico, con interminables alusiones literarias que configuran un mundo propio, que es oscuro y brillante a la vez. Christina siempre será esa niña pequeña que busca “alguien que cuide de ella”, nunca ha dejado de ser esa “ratita presumida”. Como dice en la canción incluida en este disco “Nuestra casa”, “volveremos a soñar”.

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