Jonny_»Jonny»Antonio Pérez Valcárcel 31 diciembre, 2011 Si me atacara una enfermedad grave y tuviera que ponerme en manos de los dos mejores especialistas en la materia, tal vez dudaría de la unanimidad del dictamen, de la posible guerra de egos que puede atacar a los más grandes, pero cuando se trata de creaciones del espíritu y hablamos de dos indiscutibles maestros en el noble arte de componer canciones pluscuamperfectas, el temor a que esa disparidad de pareceres sea contraproducente se desvanece. Euros Child y Norman Blake han liderado durante años a dos formaciones básicas para entender la música pop en estos años convulsos y redefinitorios como son Gorky’s Zygotic Mynci y Teenage Fanclub. Dos factorías indiscutibles a la hora de plastificar discos imperecederos y orientar en lo posible a una generación algo confundida. En esta ocasión se hacen acompañar de Dave McGowan (también en Teenage Fanclub) al bajo y Stuart Kidd (ex BMX Bandits), tras la batería. La primera escucha del álbum del debú homónimo de Jonny, que ve la luz va través de Merge Records, parece indicar que la impronta del galés Euros Child se refleja más que la de su compañero escocés. Su piano neo psicodélico, ese deje acid folk y su personalísima voz están muy presentes a lo largo de todo el disco pero Norman Blake, que parece asumir un papel secundario en todo esto, no quiere quedarse atrás y pone a disposición de la ambiciosa empresa todo su talento compositivo destapándose en cortes que podrían estar entre lo mejor que ha facturado en los últimos años. Jonny se abre de un modo trepidante y saltarín, “Witch is Witch” te recibe en la puerta y te empuja para dentro con maestría. Después en “Candyfloss” uno ya aprecia que esto va en serio, en un corte que supone la fusión más redonda de los marcados estilos de ambos artistas. A continuación, “Waiting round for you” sigue confirmando lo que nos temíamos y “Goldmine”, que es un tema que debería incluirse en una nueva entrega del Nuggets con su aire garagero, empieza a corroborarlo con rotundidad. El trayecto sigue su plácido devenir con Euros en estado de gracia y un Blake al servicio del todo hasta que a mitad del disco da un golpe en la mesa para decir “aquí estoy yo” y volver a hacer las delicias de los incondicionales de Teenage Fanclub con ”You was me” y “Circling the sun”, iniciando así la zona más serena del álbum, una zona que seguramente toque techo con “English lady” y esas armonías vocales tan logradas, con una también redonda “Goodnight” marcándole muy de cerca. El disco vuelve a dar un volantazo psicodélico con esa declaración de intenciones y de libertad creativa que supone “Cave dance” que empieza con todo el sabor de los primeros Beach Boys y se resuelve en más de diez minutos hipnóticos en la línea del “sargento pimienta agarrado a una botella de fluido rosa”. La terna final la componen “I want to be around”, “I’ll make her my best friend”, con querencia a esos sonidos country pop tan del agrado de Child, y “Never alone”, una nana que hace que tras haberte hecho pasar gentilmente, los chicos insistan y te ofrezcan su morada para dormir, excusa que aprovecharás para instalarte y permanecer con ellos para siempre. Ya verás cómo te cuidan. Hacer Comentario Cancelar RespuestaSu dirección de correo electrónico no será publicada.ComentarioNombre* Email* Sitio Web Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente. Δ