Entrevistamos a: Lander Zalakain (Belako)
Redactor: Irene Roselló
Género: Rock
País: A place in the World

Hemos tenido el placer de hacerle una entrevista atómica a Lander Zalakain, batería de Belako, sobre el trasfondo del grupo y también su nuevo CD, “Render Me Numb, Trivial Violence”, que sonará el próximo 29 de noviembre en la Sala Moon.

Para comenzar con el disco, “Render Me Numb, Trivial Violence”, ¿cuántas alegrías os ha dado este tercer disco y cómo lo ha recibido el público?

Alegrías la verdad es que bastantes al ser un disco con el que por fin hemos podido salir al extranjero como Dios manda. De hecho la gira de este disco empezó antes de sacar el CD, que es cuando empezamos por Corea del Sur, Japón, Rusia, Europa, Mexico, Estados Unidos… Salió esa gira por el buen recibimiento que tuvieron los primeros singles y porque antes de sacar el disco, lo compartimos con los promotores y gustó, creo que eso nos abrió puertas.

En cuanto al contenido en sí, nos llena muchísimo a los cuatro, un poco por el proceso que fue grabarlo, ya que el 90% del disco está grabado en cinta, de una forma totalmente analógica. Eso para empezar, para nosotros fue una experiencia muy intensa porque no lo habíamos hecho hasta entonces, siempre lo habíamos grabado en digital; esto nos permitió conseguir otras texturas, otros sonidos. Creo que está claro que el disco suena como muy sucio, como muy orgánico, que es lo que queríamos, y bueno, pues como contraposición, tienes ahí temas que también están grabados con el móvil. Es mezclar lo clásico con lo moderno, demasiado moderno o diferente, para jugar con las texturas.

La verdad es que es un disco que nos llena muchísimo. Creo que el que más de los tres que tenemos, y también por las canciones, que nos flipan. De todas formas, la vida de “Render Me Numb, Trivial Violence” va a ser muy corta, porque cuando acabemos el fin de gira que tenemos en Valencia, Madrid y Barcelona, dejaremos de tocar y volveremos al estudio para preparar cosas nuevas. La vida de “Render Me Numb, Trivial Violence” ha sido intensa, pero a la vez corta porque empezó en octubre del año pasado y va a durar hasta diciembre de este año.

Para ir terminando el capítulo de la grabación de “Render Me Numb, Trivial Violence”, ¿cuál es la principal diferencia práctica a la hora de grabar de la forma digital, como se conoce hoy en día, a grabar en cinta, como era la forma clásica del siglo pasado?

Básicamente, hablando ya de cosas técnicas, se puede decir que la grabación en cinta es un tipo de grabación donde no hay trampa, es decir, no hay corrección posible. En cinta, a cada grabación que se hace con ella, la calidad va empeorando, entonces se recomienda que la toma buena sea cuanto antes mejor, porque si no va a llegar un punto que habría que tirar la cinta y cada una vale una pasta.

Ese tipo de grabación estuvo muy bien porque realmente llevamos siete años como banda pero en una grabación como estas aprendes un montón, más que en una digital. Al final en las digitales estás una toma, o dos tomas, a piñón, luego te corriges o te corrigen incluso las voces con auto-tune… La grabación en cinta para el músico es un reto, en especial si no se ha hecho antes, justamente porque todas las canciones y todo tienen que estar mucho más adentro de cada uno, porque va a ser como un examen (risas), aunque luego el resultado es un sonido mucho más orgánico como comentábamos, mucho más fiel a nuestro estilo y a nuestros instrumentos porque la exigencia es mucho mayor.

Respecto a las texturas que comentabas antes, ¿por qué esos cambios? es decir, por ejemplo, hay un par de canciones que resaltan frente al resto en el disco, una es Stumble II, con diferencias en cuanto a producción; y la otra es Render Arp, que tiene un formato musical distinto, no hay letra, es mucho más relajada… ¿Por qué esa diferencia?

Nosotros lo que planteamos fue que “Render Me Numb, Trivial Violence” iba a ser como un viaje. Hasta ahora, si se compara con nuestros últimos discos o EP’s, era más como “hacemos una canción y la intentamos hacer redonda, con una intro y un final”; pero con este disco queríamos otra cosa, pretendíamos tener un poco esa experiencia del viaje, eso de que haya una transición o viajes que te lleven a otra canción. También hay saltos brutos de canción a canción, pero bueno, por ejemplo, Stumble II o Render Arp funcionan más que como temas independientes, como elementos o piezas clave para unir las canciones y que ese viaje tenga continuidad o sentido. Además, en el caso de las dos, Stumble II por ejemplo, no está grabada en cinta, sino en móvil; está grabada de forma digital y pasada a móvil, de manera que tiene una comprensión muy diferente a lo que tiene la cinta. Esta canción está grabada así, junto con Strangers In A Box, que está hecha del mismo modo, de ahí vienen las texturas.

Luego, Render Arp, obviamente funciona como entradilla, también grabada digitalmente, para lo que viene a ser luego “Render Me Numb”, el tema, que creo que es la canción de la que estamos más orgullosos, sin duda por el sonido, porque es lo que queríamos conseguir con esa canción, obviamente no era lo que queríamos conseguir para todo el disco, pero es como la razón de haberlo grabado en cinta. La canción “Render Me Numb” fue una experiencia de grabación porque pusimos un micro en todos los lados del estudio, incluso en el piso de arriba, en la escalera, en la calle… Hicimos todo tipo de virguerías, y al final pues ya os digo, el sonido viene a ser más fiel, es el tema que habla del disco, también es el que da nombre al CD, así que todo tiene sentido.

En “The Fiend Thinker” aparecen unas influencias más del rollo “funky”. ¿Esas influencias de dónde vienen?

Este es un tema que ha ido cambiando muchísimo. Empezó siendo una cosa, luego pasó a ser otra, luego otra y ha terminado siendo otra totalmente distinta. Lo que queríamos hacer era un tema más “bailongo”, pero lo que pasa es que al final lo frenamos un poco, le bajamos la velocidad y le dimos mucho más protagonismo al bajo, que de hecho tiene una línea conductora en los estribillos, y de alguna manera es como que lo tranquilizamos e hicimos un tema más “popero/bailongo” pero con un sonido que igual no pega demasiado para este estilo, y de esa forma ha sido. Nos gustó especialmente, más que por cómo quedó el tema, la manera en que casaba con el resto del disco.

A pesar de tener unas bases bastante rápidas y con mucho ritmo en la mayoría de las canciones del disco; conseguís darle un toque así oscuro y melancólico a vuestras canciones. ¿Eso cómo lo hacéis?

Eso al final tiene que ver más cosas que la velocidad. Nosotros en Belako decimos que lo más importante siempre es la batería y el bajo, entonces, una vez que tiene velocidad, pero haces que la base rítmica sea lo más potente, jugando con las melodías de la voz de Cris, es lo que hace ese contraste. Luego las letras, creo que tienen mucho que ver que en este disco, por primera vez decidimos que teníamos que hablar de cosas importantes o al menos sociales, como críticas a diferentes problemas que veíamos o que todavía están. Creo que todo ello hace que el disco tenga un halo así rápido, que haya canciones movidas, pero que aguantan o bajan un poco, igual por el bajo tan gordo o recurrente, por las melodías de voz y las letras, obviamente.

“Por primera vez decidimos que teníamos que hablar de cosas importantes o al menos sociales, como críticas a diferentes problemas que veíamos o que todavía están”

En cuanto a esas críticas que has comentado, ¿qué es lo que más queríais destacar?

Básicamente, la crítica con la que nos hemos quedado y a la que hacemos referencia en todos los conciertos, tiene que ver con la canción “Over The Edge”, que es una canción protesta muy clara hacia las agresiones sexuales y sí, porque realmente vemos que es un problema muy gordo actualmente en España al menos, yo creo que en todo el mundo, pero en España es un problema que destaca bastante.

Aparte de esto, el disco habla de muchas cosas, hablamos de inmigración,  de aceptaciones sociales o no… Pero bueno, ya os digo, “Over The Edge” es un tema que suele caer en muchos conciertos, es como una ocasión que siempre aprovechamos para hablar de ello y para hacer una protesta.

Tampoco sabemos si nos corresponde a nosotros hablar de esto, pero nos sentimos un poco obligadas. A nosotras nos dan el micro, tenemos como unos seguidores y gente que nos sigue un poco, así que nos sentimos con la responsabilidad de hablar de estas cosas, es un pequeño discurso, sin aportar tampoco nuestra opinión, simplemente aportamos datos, es como una buena forma de protestar y de alarmar a la gente, ya que puede que muchas personas no estén al tanto. Si esa gente viene a un concierto muestro, aparte de pasárselo bien, que obviamente lo hará, también hay probabilidades de que haya un momento un poco amargo, porque el dato que se va a dar es un poco horrible.

Cambiando de tercio, pero es una de las curiosidades. A medida que pasa el tiempo, vosotros vais sacando discos, canciones.. Sois de los que en cada concierto, cinco o diez minutos antes de salir al escenario, hacéis el set list, ahí a boli y mano? ¿O lo tenéis claro antes de salir de gira?

Aquí estás tocando fibras sensibles de Belako (risas). Realmente nos hace mucha gracia cuando se habla de nosotros en diferentes contextos como banda, que ha llegado a un punto que está bien, como una especie de profesionalización, pero lo cierto es que si les preguntáis a los técnicos de sonido y de luces yo creo que van a discrepar bastante. En muchas cosas seguimos siendo los “pringaos” que éramos hace siete años y que sólo tocábamos para echarnos unas cervezas y para pasar una buena noche, eso sigue bastante presente, pero bueno, a lo que iba. En cuanto al tema de hacer el repertorio, al principio siempre era cinco minutos antes, pero incluso en el mismo repertorio había veces que cambiábamos cosas sobre la marcha acorde a cómo nos íbamos sintiendo, las reacciones del público… Hay gente que tiene el repertorio desde que sacó el disco, o desde que empezó la gira, pero lo veo como que hay conciertos y conciertos, y no es sólo cómo responda el público, sino también depende de los componentes de cada banda.

Nosotros partimos de una premisa, que es “no damos dos bolos iguales”, jamás, porque a veces salimos tres, cuatro o incluso cinco días seguidos a tocar en zonas muy próximas y hay gente que viene a dos conciertos de tres, o a los tres, y eso es brutal, entonces lo mínimo que podemos hacer es ofrecer cosas diferentes. No sólo por la gente que repite, que sí, pero también por nosotras, porque hacer conciertos iguales al final cansa y aburre, por eso nos ponemos retos, de repente recuperamos una canción viejísima para un concierto que damos en Córdoba por ejemplo, y eso nos da mucha cosita porque realmente, aparte de lo que es recuperar un tema viejo, tiene ese rollo de que es un reto, porque no lo tocamos desde hace mucho y entonces lo tocamos una vez o incluso media en la prueba de sonido y decimos  “venga”. Como iba diciendo antes, nuestros técnicos de sonido están contentísimos porque no son capaces de preparar un set de luces o de sonido para cada concierto debido a que siempre les llega el repertorio 15 minutos antes.

En cuanto a los directos, vosotras que habéis tenido la capacidad de viajar por los cinco continentes prácticamente, a qué grupos habéis tenido la posibilidad de ver y habéis dicho “hostia, a mi este nombre no se me olvida en la vida”.

Creo que nuestra primera experiencia de este tipo fue cuando hicimos una gira con “Crystal Fighters”, con quienes nos hicimos super amigas a un nivel que no hemos conocido todavía, porque por ejemplo, esta semana mismo, que ha habido un montón de movidas en Bilbao, hemos coincidido con ellos y ha sido como “joder que guay, ha pasado como cinco años y todavía mantenemos una relación súper buena”. La gira que hicimos con ellos nos unió bastante porque a pesar de que musicalmente no tengan nada que ver con nosotras, conectamos de alguna manera y hubo mucho feeling. Hace unos años también coincidimos con Elvis Costello, que es el padre de la música hoy en día, una bestia, y bueno, tuvimos ocasión de intercambiar algunas palabras, pero poca cosa.

En festivales también coincides con un montón de grupos grandes, lo que pasa es que no da tiempo, porque hay cincuenta mil millones de grupos en cada festival y es difícil. Pero bueno, por ejemplo, también estuvimos en Finsbury Park, en Inglaterra tocando tres noches seguidas y conocimos a Miles Kane, le dimos un disco, súper majo; nos cruzamos también con Josh Homme, de Queens of the Stone Age, estuvimos con él un rato.

¿Y en América Latina? 

En Mexico hicimos una gira con un grupo que se llama División Minúscula, a quienes realmente nosotros no conocíamos, pero allí son como una especie de entes superiores, como una especie de dioses, y tuvimos la ocasión de tocar unos conciertos con ellos, además, increíbles; el cantante del grupo luchó para que en nuestro concierto tocásemos más de lo que se nos permitía, siendo la gira del 20 aniversario del grupo, el concierto más importante, y el tío luchando para que tocásemos 40/45 minutos en vez de 20/25 que nos dejaban tocar.

A ver, aquí te estoy contando las cosas buenas, pero también hay gente borde y flipada, por que es un mundo de mucho ego y puede estar en todas partes, el ego no es algo que vaya ligado a la calidad o fama, sino que hay en todos lados; nos hemos encontrado con grupos que tenían mucho ego aun siendo grupos muy muy pequeños, eso da mucha pena. Da un poco de palo encontrarte con gente tan flipada, pero bueno, luego encuentras a alguien que es más grande o es un poco ídolo; por ejemplo, Cat Power es majísima, también conocimos a Steve Shelley y a Lee Ranaldo, de Sonic Youth y oye, más majos que las pesetas. Todo eso te anima a que también hay gente normal, grandísimos artistas, y nada, es como un toque de humildad.

Lo de tocar allí tres noches seguidas es brutal, imagino que sería un ejemplo de objetivo para vosotros ¿no?

No sé como deciros, pero bueno, ya llevamos siete años con Belako y nuestro objetivo era tocar primeramente fuera del País Vasco, ir a Madrid o Barcelona a tocar, entonces obviamente, ir a tocar a un país como Inglaterra, que es cuna de tanta y tanta música que escuchamos, pues siempre era un sueño. Ahora echas la vista atrás y ya hemos tocado como seis o siete veces en Londres, y lo de Finsbury Park fue como ya lo máximo (risas).

Volviendo un poco al disco, ¿qué es lo que habéis aportado cada uno a “Render Me Numb, Trivial Violence”? Me refiero, ¿qué influencias adquiere el disco de vosotros?

Se puede decir que los cuatro miembros de Belako coincidimos muchísimo musicalmente hablando, aunque luego cada uno tiene sus vertientes. Una de las premisas de Belako también es digamos la autogestión en su máxima expresión, porque con el tiempo hemos aprendido y hemos ido designando ciertas áreas, pero bueno, sí se puede decir que cada una de nosotras tiene un poco más o menos bien asimilado cuál es su función en el grupo, no sólo para cada disco, sino también en general en la trayectoria del grupo. Para esto voy a hacer dos ramas: una, la musical, y otra que va a ser la “no tan musical”.

Para la musical, el tema de la producción y todo lo que tenga que ver con el arte del grupo, el contenido en sí. Por ejemplo, Josu, que es el productor de “Render Me Numb”, las canciones las hacemos entre los cuatro, aunque Josu es el que lleva el primer boceto, luego el resto aportamos la composición entera; aquí también se divide en dos partes, porque Josu, Lore y yo nos encargamos de la estructura de la canción, de dónde nos va a llevar cada pasaje y Cris encarga más de la letra. Lo que sí que hacemos es, una vez que cada una de nosotras decide algo, cualquier cosa, lo ponemos todo en común entre los cuatro y vemos a ver qué nos gusta y qué no, tocamos algo a ver cómo suena… Es un proceso muy largo en el que participamos las cuatro porque realmente cuatro cabezas aportan más que una y sobre todo si se está creando un disco, a veces una sola persona es como que se estanca; aunque tampoco demasiada gente, a veces hemos intentado que familia o amigos se metan un poco en el proceso y opinen, pero es lo peor, porque ya es como que te vas a otros sitios, se te empieza a ir la olla (risas). Las cuatro hemos encontrado el equilibrio perfecto para apoyarnos entre nosotras y para ver dónde nos puede llevar cada cosa, eso un poco en el aspecto musical.

En la otra rama, la autogestión. Nosotros tenemos Belako Records, que es nuestro propio sitio y la fórmula que hemos encontrado para que los discos salgan como queremos. Para una distribución o para una promo nosotras no éramos capaces de distribuir un disco como se merece, o como se merece Belako a estas alturas, entonces, para ello, cogimos el disco con otra gente para que sea posible. Con esta fórmula hacemos que los derechos de las canciones sean nuestros y nadie puede decir en qué se va a usar la música y en qué no, sin nuestro permiso o consentimiento. Cada una de nosotras tiene diferentes funciones, por ejemplo: Josu se encarga de la parte de producción del disco, Cris y yo llevamos diferentes temas de Belako Records como las redes, Lore se encarga también un poco del tema monetario… Así hacemos que esto sea viral, tanto Belako, como Belako Records, como también la unión de las dos cosas, que se traduce en los discos y unos EP’s que sacamos. Obviamente, trabajando con otra gente, porque, como os digo, no seríamos capaces de distribuir nuestro disco por Inglaterra o Mexico, pero bueno, al final hemos encontrado la fórmula para hacerlo, en vez de irnos con una discográfica grande o con una multinacional, hemos hecho un acuerdo así a varias bandas y creemos que es la fórmula perfecta, porque nadie nos exige nada a nivel artístico, sólo nosotras mismas, y ya con eso, la exigencia está bastante alta.

Si definieseis Belako en una palabra, ¿cuál sería?

Es difícil, no sé si sabéis, Belako significa etimológicamente zona de muchos cuervos. Realmente es el barrio de Mungia, que está como apartado, tiene praderas, casitas, caseríos… pero en su expansión llegaron las fábricas y se lo cargaron un poco. Hay una casita que era un taller de metalurgia del abuelo de Josu, que estuvo activo en los años 50/60 y allí ensayamos, ahí salió nuestro sonido, como muy grande, porque el bajo y la batería era lo que destacaba; es donde estábamos cómodos tocando. Bueno, sin más, quería comentar que Belako significa zona de muchos cuervos, y los cuervos son algo con lo que nos sentimos un poco identificados por ese misterio y esa oscuridad que desprende.

Entonces, me decís que describa Belako en una palabra, ¿pueden ser dos? ¿tiene que ser una? Va pues si sólo es una voy a decir “grito” y si pueden ser dos, voy a decir “grito contenido” (risas). Esto es porque igual la gente que viene a nuestros conciertos se ve a cuatro chavales berreando, pero realmente también hay momentos para otras cosas, entonces “Render Me Numb, Trivial Violence” sería grito contenido o también “grito maduro” (risas).

Pero desde vuestro disco anterior, “Hamen”, el icono o animal indentificativo de Belako ya es el jabalí, ¿no?

También puede ser una palabra que nos defina, nosotros le llamamos “basule”. “Basule” en euskera significa jabalí y “ulea” es el pelo, entonces, jabalí con mucho pelo es el “basule”. Sí que se puede decir que se ha convertido un poco en la mascota de Belako o el icono. De hecho, lo que más se vende de merchan es el “basule” en camisetas, bueno, también como el mismo “Hamen”, que se vende bastante. Es un disco con el que estamos súper orgullosas, lo que pasa es que representa como un momento de Belako y me parece que es como un disco más de los hits, con las canciones más redondas y no cuenta como el pasaje de una historia como puede ser “Render Me Numb”.

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