Entrevistamos a: The New Raemon
Redactor: Carmen Sánchez Adán
Género: Indie Pop Rock
País: España

Ramón me saluda y tomamos asiento. Pienso que de repente hay mucho silencio pero no importa. Enseguida lanzo la primera pregunta y presto atención a su caída. Entonces Ramón empieza a hablar sobre sus canciones, la forma de interpretar las letras y la importancia de respetar tu método, tu narrativa.

Quema la Memoria, tu nuevo disco, lanzado en doble vinilo, doble CD y digital,  recopila canciones de estos diez años como The New Raemon, ¿Qué criterio has utilizado para elegir los temas de tu trabajo?

Hice muchas selecciones, lo que pasa es que me había condicionado a lo que es la duración de la cara de cada vinilo y tuve que hacer muchos sacrificios.

Por un lado tenía el primer disco, que era como muy laborioso porque era como las canciones más importantes o con diferentes registros, que representaran un poco lo que más o menos sabes hacer y, el disco dos, pues eso, recopilar muchos descartes.

Estuve un año intentando seleccionar lo que se había quedado fuera y preparar canciones que estaban inacabadas como Bienvenido al Ocaso que era instrumental y tuve que hacer una letra y una melodía.

Sobre todo lo que dio más trabajo es el segundo disco, por incluir esas canciones para ese fan, muy fan y pensar que lo tiene todo en los vinilos. La labor ha sido esa, contentar a todo el mundo, tanto a la gente que no te conoce y te descubre con ese recopilatorio y la gente que, si te sigue, tuviera motivo de peso para conseguir el disco. Eso ha sido lo que más ha sometido al minutaje del contenido.

Paula Bonet hizo el diseño porque también hizo el del libro y está todo muy cuidado, el CD tiene el texto de Ricky Lavado que no está en el libro, es decir, ha sido pensado en la gente que se comprara el libro y vinilo. Qué premio le das por obtener los dos objetos.

¿Qué tal está resultando la gira?

Un poco cansado porque llevamos cinco semanas seguidas fuera de casa. Yo no tengo tour manager, soy yo. Conduzco las horas, llego, pruebo y hago el bolo. El primer día más o menos aguantas pero llevas dos o tres y ya te quieres morir un poco. Por suerte todos tienen carnet y me echan un cable, sobre todo el último día, cuando hay que volver, cuando acabas el bolo y hay que aparcar la furgoneta. El bolo no se termina hasta que no has dejado la furgoneta a buen resguardo y puedes relajarte.

Tus canciones, por lo general, hablan de recuerdos y circunstancias difíciles, ¿Componer puede ser un ejercicio de descarga?

Yo hago la música antes. La letra y la melodía es lo último que hago. Desde Libre Asociación para aquí no hago eso. Es una forma de no saber qué vas a cantar ni cómo lo vas a cantar, te adaptas tú a la canción ya hecha y pasan otras cosas distintas. Siempre vas a hablar mejor de lo que conoces y en eso baso yo mi lírica, cosas que te han pasado o le han pasado a alguien que de alguna forma también te afectan. Lo filtras por ahí y haces un texto.

A veces haces una canción porque estás agobiado, es un trabajo muy laborioso, también es que yo soy un poco puñetero y exigente y no quiero hablar de lo mismo. Intentas hablar de lo mismo pero desde otro lugar para que no sea lo mismo, tengo un dogma para hacer las canciones, hay cosas que me prohíbo antes de escribir, hay cosas que están prohibidas.

Al final, no tiene más secreto lo que yo cuento que lo que cuenta otro, lo que pasa es que yo tengo que contarlo como lo cuento yo. Para eso tienes que encontrar tu método, tu narrativa.

Cantar canciones que hablan de situaciones complicadas, ¿Puede llegar a se contraproducente?

Bueno, con el paso del tiempo es un poco lo que explico en el prólogo del libro. La memoria es un poco puñetera, no es lo mismo lo que retienes tú, que lo vives en primera persona, que otra gente. Cuando tú cuentas una historia la cuentas como la has recibido tú, pero eso no significa que sea verdad. Entonces, con el tiempo y  los años, también la vas viendo distinta, porque la memoria tiene eso.

Con las canciones pasa lo mismo, yo lo que hago es tomármelas como un mero intérprete, son historias que te han pasado a ti pero claro, ha pasado tanto tiempo, la has tocado tantas veces, con tanta gente…Ves cómo la recibe la gente, cómo se emociona la gente o lo que te explican ellos sobre la canción. Cuando pasa cierto tiempo llegas a ese punto. Es distinto cuando acabas de sacar el disco, estás más vinculado a esa lírica o historia, a lo mejor sí que puedes revivir alguna imagen o emoción cuando estás tocando, pero con los años y el tiempo se transforma en otra cosa que también se agradece porque si no sería un bucle eterno e infernal.

¿Cambiarías algo de estos diez años?

No, porque no hay que cambiar nunca nada. Los seres humanos somos torpes y te equivocas y tomas decisiones y estás sometido a las decisiones que tomas cada día, por absurdas que sean. Vas a ese bar, por ejemplo, a tomarte tal cosa y pasa lo que sea, estás sometido un poco al azar. Al final si cambiara eso a lo mejor no sería el yo que soy ahora. Todo forma parte de una experiencia total y el error es importante. Está como mal visto el error, en la filosofía occidental del éxito esta, en la que todo tiene que ir guay y si no, eres un fracasado y piensas que eso es un error, valga la redundancia. El error es muy importante para que tú aprendas, eso ya desde pequeño. Yo, que tengo un niño pequeño, lo ves de una forma clara. Yo me tomo la vida un poco así, si no has hecho las cosas con maldad, claro, si no eres un hijo de puta, hablando en plata (risas).

¿Has disfrutado de estos diez años o todo ha pasado rápido?

Bueno, sí ha pasado rápido lo que pasa es que ha habido de todo. Desde épocas que todo ha ido muy bien, épocas más difíciles…Porque claro, llega un momento en que no sé, si tú empiezas y tal y tienes la suerte que tuve yo, que haces un disco y cae un poco en gracia y haces dos discos que de golpe viene a verte gente y todo va rodado pues esta muy buen. Lo que pasa es que ya cuando plantee el tercer disco, intenté huir del éxito continuista, no quería hacer otro disco igual.

Yo entiendo lo que yo hago como una inversión en la obra, es la obra la que quiero que hable por sí misma, es un camino distinto y complicado, tienes que estar dispuesto a que un disco no guste pero es la apuesta que has hecho. Al final la obra te pone en el sitio que te corresponde, yo le tengo mucho respeto a eso. Los artistas en los que me baso siguen esta máxima. De hacer lo que más o menos sientan que tienen que hacer sin tener que estar pensando si va a gustar o no y siendo totalmente consciente de que eso puede también dificultar las cosas en algún momento.

Si algún día llega el día en que no puedo seguir haciendo esto, echaré un vistazo para ver que lo hice lo mejor que pude, sin bajarme demasiado los pantalones. También tiene que ver mucho con la forma de ser de uno, hacer concesiones pues bueno, alguna he hecho, pero meditada y sopesando los pros y contras. El camino fácil no me interesa porque la música que me interesa no está hecha así y también es verdad que un disco cae en gracia por los motivos que sea, pero tú no puedes sacar un disco para que sea la hostia, eso es imposible, porque a lo mejor lo haces y al final es la obra en sí misma, tal y como yo entiendo el oficio de hacer canciones, la que pone en su sitio al autor.

Por lo general, ¿Qué opinas sobre las bandas nacionales? ¿Tienden a las fórmulas sencillas o a las complicadas?

No me interesa, más que nada por estar limpio, porque se que si me fijara en eso, como cualquier cosa que lees o que escuchas o que ves, te puede llegar a influenciar, aunque no te guste y sea de forma subconsciente. Entonces, como no me interesa ese ejercicio tengo mi foco de atención en lo que sí me interesa y tengo a artistas aquí que sí me interesan y escucho sus discos y tal. También tengo una edad y también soy consciente de que yo no soy ninguna novedad. Yo hago mis discos y ya está, no tengo que demostrarle nada a nadie, sería absurdo que yo todavía pensara que con este disco lo voy a petar. Yo ya llevo muchos años, eres como, no sé, como un viejo lobo que está ahora haciendo sus cosas. Sí conozco a muchos grupos, pero tampoco me fijo por lo que te digo, tener mi mente despejada y abierta a las cosas que sí me interesan.

¿En que se diferencia el Ramón año uno al Ramón año diez?

No sé, tampoco me lo he planteado. Yo no tengo ningún problema en envejecer, es algo que me parece guay, entonces como ya me lo tomo así tampoco hago muchos ejercicios de cómo era y tal…A lo mejor sería más capullo de lo que soy, no sé (risas).

Está relacionado con lo que te decía al principio, seguro que me he equivoqué tomando algunas decisiones o depende de qué actitudes o lo que sea, pero bueno, también hay que vivirlas para saber en plan “Bueno, aquí se te está yendo un poco la mano o aquí eres más arrogante o no sabías explicar el discurso, qué es lo que pasaba en tu cabeza”. Con la edad aprendes un poco a ordenar las ideas, estás un poco más tranquilo y te tomas más tiempo para articular todo esto.

Pronto lanzas un nuevo disco, ¿Qué puedes contarnos sobre él?

Estamos acabando de mezclar ahora, creo que estará terminado dentro de un mes. Ya está todo grabado, ahora es la mezcla, el tomar decisiones y ver de qué prescindimos. También me gusta que pasen cosas en las canciones, que las estrofas no sean iguales,  que los estribillos tampoco sean iguales aunque el patrón sea el mismo y bueno, básicamente es eso. La portada está hecha, el título es el más largo que he escrito y es una frase que aparece en la primera canción del disco y esto me parece guay y el disco será el más largo de minutaje.

Estoy muy contento con el disco pero porque he intentado hacer algo distinto sobre todo con las letras, la voz, la forma de cantar que eso es en lo que más me he fijado, al menos esta vez.

Con Oh, Rompehielos quedó muy guay, es un disco que me gusta mucho como quedó, había pocos elementos, entonces me dije “Tengo que hacer un disco que me parezca tan bueno como aquel pero no quiero hacerlo igual”, la máxima que usé para este disco era eso, intentar que esté escrito desde otro prisma, desde el mismo sitio pero desde otro prisma. Las letras verás que son un poco distintas, puedes reconocer que es mi línea de pensamiento, lo que pasa que es donde hay más imágenes del entorno, no es tanto un disco de interior si no un interior pero visto desde el exterior, desde todo lo que te rodea, una montaña, mar…Un poco influenciado por Ricardo Lezón en ese sentido, que es lo que he aprendido de él, entonces he intentado hacer eso sin copiar a Ricardo, de la forma en que yo lo entiendo.

Con la voz lo mismo, voy a cantar las canciones pero voy a meter las sílabas en otro sitio, hay entradas que están sincopadas que son distintas, la forma de cantar es distinta, también es una forma de pasártelo bien, como un reto.

Después de estos diez años, ¿Queda algo pendiente?

Mientras pueda hacer discos y sienta que puedo hacerlos, de la forma en que yo los hago, pues seguiré haciendo discos. Supongo que si veo que en algún momento ya no puede hacerse nada más, de la forma en que tú concibes una canción, pues a lo mejor pararé, no sé. Espero seguir haciéndolos mientras pueda.

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