El domingo finalizó una edición más del Festival Internacional de Benicàssim, y una de las más especiales, la vigésima. Sin embargo, la condición de “especial” no ha permitido en absoluto que disfrutáramos de uno de los carteles más completos de la historia del festival que tiene lugar cada año desde 1995 en la ciudad castellonense, si bien se podía esperar algo más por parte de la organización. Cada año más, el festival al completo está dedicado al público británico que se desplaza en masa desde las Islas para disfrutar del sol, la playa y la música, y este hecho tiene sus consecuencias en el cartel: este año han abundado nombres que vuelven locos a los jóvenes ingleses, pero que ante un público español quizá más exigente no dan ni mucho menos la talla. En este artículo detallamos las que han sido, para el que escribe estas letras, las sorpresas del FIB 2014 (para bien o para mal).

El festival comenzaba el jueves 17, y no se antojaba nada apetecible teniendo en cuenta tanto la cantidad como la calidad de los nombres del cartel para este día. Después de que los veteranos ingleses disfrutaran de James, llegaba la hora del desfase juvenil. Quedaban por delante actuaciones de Klaxons, Ellie Goulding, Tinie Tempah y Chase & Status. Los primeros, cuyo éxito ya llegó y cuyo bajón se atisba más que cercano, por lo menos lograron entretener al público con su música encasillada a menudo en el nu-rave. Fueron solventes. Pero lo de Ellie Goulding fue inaguantable. Habitual en actuaciones de mayor envergadura teniendo en cuenta su éxito entre la juventud (no solo británica), esperaba una actuación que volviese loco al público y que por lo menos hiciera del Maravillas una fiesta. Nada más lejos de la realidad. La de Herefordshire no supo mantener el ritmo del concierto y su bolo llegó a ser soporífero (más aún cuando sacó su guitarra acústica y comenzó a tocar cuerda a cuerda la que parecía ser una melodía). Sin duda, el FIB le vino muy grande. No tanto a Tinie Tempah, que sin crear una música que me apasione consiguieron que el concierto no se me hiciera pesado. Sí, no había banda y toda la música que sonaba era pregrabada, pero por esa misma razón y por el hecho de que hubiera únicamente dos voces y el sonido terminara siendo tan correcto, el rapero londinense consiguió ganarse al público y pasar con aprobado su prueba fibera.

El viernes era el día más fuerte del festival. Mi primera sorpresa, y no precisamente agradable, fue Albert Hammond Jr. El guitarrista de los Strokes se presentó en Benicàssim con una banda a priori aceptable y conforme avanzó la actuación pudimos darnos cuenta de que, sin ir más lejos, el batería estaba bastante perdido. Por no mencionar el sonido. El Trident Senses ahuyentó a los fibers que se habían acercado a ver el concierto debido a la excesiva potencia sonora. Eso y algunos fallos garrafales por parte del técnico hicieron de la actuación de Hammond algo similar a un desastre. Para más inri, las canciones de Albert Hammond Jr. no alcanzan el nivel de las de los Strokes, y esto es algo que siempre persigue a los artistas que deciden iniciar una carrera en solitario, paralela o posterior a su trayectoria en un grupo de éxito. Sí que me pareció algo mejor de lo que esperaba la actuación de Of Montreal. De entrada, que la breve pero intensa tormenta que obligó a suspender el concierto de Automatics pero no el de Of Montreal no impidiera que la gente siguiera disfrutando del concierto de los estadounidenses es algo de mucho mérito. Además, estos consiguieron mantener un ritmo del concierto extraordinario y, si no hubiera sido el día más cargado del festival, probablemente hubieran trascendido más.

El sábado, la noche de los Libertines, encontré dos cosas a destacar por encima del resto. Nunca había visto en directo a Triángulo de Amor Bizarro, y no sabía cómo se desenvolvían en vivo teniendo en cuenta la fuerza que transmiten en sus grabaciones. Quedé muy satisfecho. En primer lugar, por fin se pobló el Maravillas de fibers españoles; y en segundo lugar, la puesta en escena fue excelente. Isabel Cea, con su apariencia delgada y pequeña, presentó con una voz dulce a la banda e inmediatamente después comenzó la “guerra”. La potencia del baterista y el gran directo de la banda al completo hicieron que, para un servidor, esta fuera la mejor actuación española del FIB 2014. Por la noche, después de que los Manic Street Preachers dieran la nota nostálgica del día, Lilly Allen comparecía en el escenario principal a modo de “previa” de los Libertines. Igual que me ocurrió con Tinie Tempah, y no tanto con Ellie Goulding, la diva juvenil de Hammersmith se marcó una actuación prácticamente perfecta teniendo en cuenta las aspiraciones de su música e hizo bailar y disfrutar a todo el Maravillas. Por otro lado, quizá contó con uno de los sonidos con más calidad de todo el festival. En lo que a su trabajo respecta, Lilly mantuvo maravillosamente el ritmo de su actuación y logró que hasta para los más veteranos del lugar el bolo no se hiciera pesado. Mucho mérito.

Con prácticamente todo el pescado vendido, el domingo se presentaba como un día de clausura algo descafeinado, aunque personalmente es el que más sorpresas dejó. Enfoco el día al completo como la decepción general de los “grandes” artistas (sí, entre comillas) del cartel y la revelación de las “letras pequeñas”. Me explico. Los cuatro que vimos a Jessica Sweetman nos fuimos con buen sabor de boca de su actuación (y eso que era a pleno sol). Esta joven inglesa, que comenzó versionando “Glory Box” de Portishead (quizá esto sobraba), demostró tener unas cualidades destacables en la voz y sus letras, simples pero directas, amenizaron la tarde. No obstante, no debemos olvidar que el recorrido de esta artista a priori no va más allá de amenizar una tarde en un festival. Por lo demás, notable. Después, llegaba el mayor error (después de Ellie Goulding) de la organización, el hecho de que los Presidents of the United States of America y Drenge se solaparan. No era necesario. Decidimos, pues, atender al primer cuarto de hora del jovencísimo dúo británico y marcharnos a una de las actuaciones más míticas de esta edición. Y ambos conciertos fueron brillantes. De los Presidents quizá no es una sorpresa, pero sirve para recordar que este simpático y peculiar en cuanto a su puesta en escena (con su basitar y su guitbass) trío de Seattle sigue proponiendo actuaciones maravillosas. Por su parte, Drenge es un dúo formado por dos jóvenes hermanos ingleses cuyo estilo musical está encuadrado quizás en el post grunge. Su propuesta es interesante, ya que con solo dos integrantes la banda consigue un sonido más que potente. Esto lo logra Eoin Loveless, vocalista y guitarrista, conectando su guitarra a los amplificadores de guitarra y bajo al mismo tiempo. Si bien no han inventado nada nuevo en lo que a música se refiere, los considero un soplo de aire fresco, con descaro y rabia.

Descaro y rabia es lo que le falta, por decir algo, a Kodaline. Grupo muy pobre que no se entiende cómo mueve a tanta gente. Sin ser una actuación desastrosa, algunos la utilizamos para sentarnos en el Maravillas y descansar (¿para qué si no iba a servir?). Y poco después de la cena, en el FIB Club llegaron dos actuaciones consecutivas que para este redactor han sido de lo mejor de todo el festival. En primer lugar, los franceses La Femme consiguieron hacer bailar al más calmado y con su original propuesta mantuvieron un ritmo espectacular con continuos chapurreos ingeniosos en castellano y con un ambiente festivo muy agradable. Al terminar el concierto, llegó la locura cuando los integrantes de la banda se acercaron a la pequeña pero animada legión de franceses desplazada a Benicàssim para lanzar discos y botes de cerveza. Geniales. Posteriormente, coincidiendo casi totalmente con la actuación de M.I.A. en el Maravillas, comparecía una de las promesas más refrescantes de la actualidad británica, Wolf Alice. Con la encantadora Ellie Rowsell (vocalista y guitarrista) comandando la agrupación, este grupo aún sin un largo en su haber y todavía buscando un estilo en el que encuadrarse, tocaron todos sus temas en la intensa media hora de concierto. Potencia, desparpajo, voz dulce y ambientes musicales a explorar. A bandas así es obligatorio seguirles la pista. Tras disfrutar de este concierto, nos acercamos al escenario principal para escuchar las últimas dos canciones de M.I.A. (afortunadamente las mejores, “Paper Plans” y “Bad Girls”). No sé qué fue peor, si ver a la cantante inglesa de origen tamil desafinando descaradamente, el hecho de no escuchar un sonido convincente, el efecto de karaoke en la voz de la chica o todo junto. La fiesta inglesa parecía divertida, pero M.I.A. defraudó. Tampoco me emocionó Paolo Nutini. En primer lugar, es inconcebible que un artista como él sea cabeza de cartel en el día de clausura de un FIB, y partiendo de esa base, su música quizá no está hecha para festivales. Paolo tiene una voz prodigiosa, y su incursión en el soul resulta convincente, pero no debe caer en lo más comercial y el domingo demostró que lo había hecho. Quizá una actuación en el Trident Senses a las ocho de la tarde hubiera sido más adecuada.

Y así se nos va otro FIB, el vigésimo. El año que viene, más y, por favor, mejor.

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