Entrevistamos a: Álvaro y Ovidi Tormo
Redactor: Quique Medina
Género: Rock/Blues/Power-rock
País: España

Imaginen a la totalidad de los pesos pesados del rock español en un mismo garito, en la misma noche. Carlos Tarque (M-Clan), Fito Cabrales (Fito & Fitipaldis), Quique González, Carlos Raya (productor), Josu R. García (guitarra de Tequila), o Xavier Artexe ‘Polaco’ (Last Tour International)… todos expectantes en la madrileña sala Moby Dick , aguardando a que comience el show. Alguien bromea: ¿explota una bomba aquí y se acaba el rock en España?

No es un guión de ficción. Sucedió el pasado 6 de mayo y se presentaban en sociedad Los Zigarros. No se sabe a ciencia cierta qué vieron los allí presentes pero, al parecer, quedaron flasheados. El contubernio corría a cargo de Last Tour Internacional y Universal , agencia de management y discográfica, respectivamente, que ya habían puesto el ojo en la banda valenciana meses atrás. Ahora ya no hay duda: Los Zigarros, la nueva formación de los hermanos Ovidi y Álvaro Tormo (ex-Perros del Boogie), apunta a gran grupo de rock antes casi de la salida de su primer álbum homónimo, que verá la luz el 18 de junio. Pero para llegar hasta aquí ha pasado año y medio, y muchas cosas…

Álvaro y Ovidi aparecen en mi casa dispuestos para la entrevista. Altos y delgados como blancos pinos, desaliñada melena rubia, ojeras y resaca. Como dos cigarros que han saltado de la cajetilla para diferenciarse del resto, exhalan entusiasmo y rock and roll por los cuatro costados.

Para amenizar la charla me han traído (en secreto y en exclusiva) una copia masterizada del disco. Al frescor de unas cervezas escuchamos, de uno en uno, todos los cortes. “Necesitábamos compartirlas con alguien. Aunque tampoco me gusta escucharlo después de grabado. De hecho no lo habíamos escuchado desde hace mogollón y ahora nos ha dado subidón”, comenta Ovidi mientras, excitadísimos, vamos comentando cada una de las canciones y sus referencias, que son muchas. “Escuchamos mucha música. Somos consumidores de vinilos a muerte”, aseguran. Y no cabe duda de que en este trabajo han amasado el proceloso mar de influencias que atesoran: blues, bluegrass, rockabilly, fronterizo, power-pop, country, pop, surf, punk, grunge, garage y, por supuesto, rock and roll subyacen en este electrizante disco que con once temas alcanza, a duras penas, los 40 minutos. Tequila, Nirvana, Señor Mostaza, Supergrass, Jet, Paul Collins, Beach Boys, Calexico, Smashing Pumpkins, Dinosaur Jr, Sonic Youth, AC/DC, ZZ Top, Beatles, Jack White, los Stones, Brendan Benson, Oasis, Black Keys, Guadalupe Plata… son algunas de las formaciones que hacen acto de aparición en la conversación mientras suena la música a todo volumen. Antes estaban más encorsetados en el rock, pero en esta nueva etapa como Los Zigarros va todo por el aire, y se demuestra con el abierto bagaje cultural que barajan estos melónanos. Estaríamos hablando de grupos toda la tarde, pero hay cosas que preguntar.

ROCK AND ROLL IS A FULL TIME JOB
Ahora vuelan solos, pero hace menos de 2 años todavía eran la columna vertebral de Los Perros del Boogie. El grupo valenciano (que sigue su camino sin los hermanos Tormo) editaba en 2009, Con desprecio y entrega, un disco rotundo que de primeras les situaba entre las mejores bandas de rock de España. Carlos Tarque (M-Clan) ya había quedado obnubilado con Ovidi y Álvaro y, por la cara, decidió colaborar en el tema principal del álbum, “De nada sirve hacerse mayor”; una relación que se revelaría fundamental para el alumbramiento, tiempo después de Los Zigarros.

Los Perros del Boogie ofrecieron multitud de conciertos por toda España granjeándose un buen puñado de seguidores, llegando a telonear a AC/DC en su gira española. Pero un día se dieron cuenta de que ese ciclo había terminado. “Era el momento de tomar nuestro camino por separado. El rock ha ganado porque ahora existen dos bandas. Les deseamos lo mejor“, afirman los hermanos Tormo.

Fue en ese momento, cuando tuvieron más claro que nunca que dedicarían todo su tiempo y esfuerzo a l rock: nosotros sabemos que este es nuestro curro, esta es nuestra empresa”, afirman. “Yo fui a mi jefe y le dije, despídeme. Y con el paro decidí dedicarme plenamente a la música”, cuenta Álvaro.

Y ahora, en este año y medio, hemos aprendido un montón. Quieras que no, en los Perros éramos seis y ahora somos nosotros dos. Bueno, nosotros dos más Raya”. Y ahora es cuando entra en escena el productor Carlos Raya, parte fundamental del nuevo proyecto que amplificó todo lo que los Tormo llevaban en la cabeza.

CARLOS RAYA, EL TERCER HOMBRE
Su dulce relación con Carlos Tarque les llevó, de manera natural, a Carlos Raya. “Piensa que Raya le entra mucha peña para grabar, solo hace lo que le mola. Así que antes de la aparición de Last Tour, sin manager ni nada, cuando ni siquiera teníamos grupo, Tarque que le pasó el CD de Los Perros a Raya. Quiso conocernos, le gustó lo que vio y nos grabó amor al arte”.

Era el momento de preparar el material para grabar. “Al separarnos de los Perros del Boogie, teníamos 10 temas pensados para grabar con ellos que pensamos en aprovechar. Se los llevamos y no le convencieron, nos los tumbó”. Cuentan que el productor les dijo: “esto no está mal pero os he visto tocrar, y hay algo del directo que no se transmite aquí. Esto está muy bien para los Perros pero no es lo nuevo. Empezamos a componer de otra manera para este nuevo grupo. Él vio un principio de una carrera y el fin de otra”. De repente, tenían que componer material totalmente nuevo para Los Zigarros.

A partir de aquí, comenzó un emocionante proceso no exento de presión que fue todo un Master para Ovidi y Álvaro. “Raya nos enseñó a quitarnos los egos; a saber utilizar lo que tienes alrededor. No solo se ceñía a grabar el sonido, aportaba muchísimo, es un genio y nosotros nos aprovechamos de eso“. De hecho en la música lo han registrado como autor en todas las canciones. “Aunque el 90% de los temas llegaba con música nuestra, él nos ayudó y redondeó todas las composiciones. Nos pedía rapidez y más rock. Ibas viendo los resultados y decías, ¡hostia qué razón tiene! Es el mínimo de agradecimiento que podíamos tener. Más después de sobrepasamos, con creces, el tiempo que teníamos presupuestado para el estudio”. Cuentan que, durante el más de año y medio que duró el proceso, pasaron M-Clan y Señor Mostaza, y acabaron sus discos.

EL PROCESO
Cuando acabamos la primera canción, flipamos y supimos que esto iba a ser la hostia”, dicen ahora con jolgorio mientras recuerdan el largo proceso de creación y grabación. Pero bien saben que no fue fácil. Que Last Tour y Carlos Raya creyeran el proyecto les otorgaba, por supuesto, seguridad pero, por otra parte, también cargaban con la enorme presión que ello conlleva.

Sabíamos que el material que teníamos entre las manos era bueno, pero en el estudio, cuando llevas un año y medio metido, acabas perdiendo la percepción de las cosas. Llega un momento que no sabes si lo que tienes entre manos es bueno o malo. Yo hubo un momento de crisis que pensé: esta mierda quién se le va a tragar”, afirma Ovidi. Llegaron a aparecer incluso las tensiones entre ellos. “Aunque vamos en el mismo carril, a veces alguno cambia de dirección y hay choques porque hay diferentes maneras de pensar y gustos heterogéneos. Pero la mentalidad siempre es que el choque acabe bien”.

Y así pasaron ese frenético año y medio entre Valencia y Madrid. “Quedábamos con las acústicas en nuestra casa de Valencia y, cuando teníamos dos o tres canciones, las llevábamos al estudio para enseñárselas a Carlos. Al día siguiente venía Toni, el batería del estudio, y la montábamos en eléctrico. Era lo más parecido a una disciplina de horario de trabajo”. Al final hubo mucha tensión, hasta tal punto que “Dispárame”, el último pildorazo del álbum, no tenía letra de estribillo y se acababa la grabación y casi no entra. Menos mal que sí lo hizo, es la que más le ha gustado a su madre.

OCUPAR EL HUECO DE EN MEDIO
Partiendo de donde parten y con las expectativas que se cierne sobre sus cabezas, surge el tema: ¿Comercial o no comercial? That is the question. “No puedes hacer con el propósito de que sea comercial. Eso es erróneo y no funciona. Yo no sabría hacer una canción para los 40. Tú haces lo tuyo y luego que vaya donde quiera”, señala Ovidi. “El rollo es el pulso ese inexplicable del corazón, del rock & roll que te hace bailar y de guitarras. La guitarra eléctrica ha desaparecido de las radios mayoritarias”, sentencia Álvaro.

Entre el indie y el pop hortera, hay un hueco que no está llenando nadie. Ahí estamos nosotros”. Su objetivo lo tienen claro: “es la cruzada del rock and roll. En este país se ha hecho rock&roll en castellano y a la gente le ha gustado. Joder, este es el país de Héroes del Silencio. Ahora todo es más aburrido, pero aquí estamos nosotros”.

La idea que tenemos es un poco el rollo Jack White: hacer lo que nos da la gana.¿Quién iba a pensar que Jack White iba a pegar el pelotazo que pegó?”, apunta Ovidi. “La idea es llegar a cuanta más gente posible. El rock debe ser universal. Para amas de casa y para gente joven. El rock es muy básico, no tienes que entender nada, te mueve y punto”, puntualiza el valenciano.

VIVIENDO UN SUEÑO
Cuando llegamos a Univesal, sentimos que se estaba cumpliendo el sueño de nuestra vida”. La historia vale la pena: “Nos tomamos una birra frente a edificio de doce pisos para atenuar los nervios. Subimos en el ascensor y de repente vimos las letras de Universal en la pared. Al atravesar el pasillo comenzamos a ver fotos de Alejandro Sanz, Joaquín Sabina, Malú, Merche… ¡No había ninguna banda rock!. Somos el primer grupo de rock de verdad que coge Universal. Supimos que se nos había encomendado una misión, la misión del rock”.

Lo que va a suceder de aquí en adelante es imposible de saber. Pero qué duda cabe que los pasos son firmes y que se está cumpliendo ese sueño que engendraron a base de consumir, a lo largo de sus días cientos de biografías, documentales, discos en todos los formatos, vídeos grabados en VHS… todo el material rock que les han permitido sus treinta primaveras. Eso también es importante, la oportunidad les llega ya con cierto grado de madurez. “Ya no pasa como a los 18 que todo va por aire…bueno, qué coño, ahora también”, bromean.

Adrián Ribes (batería y coros) y Nacho Tamarit (bajo y coros) completan la formación que, por fin, anuncia fechas de concierto. Ahora toca rodarlo en directo y estarán presentes en algunas de las citas más importantes de este verano. Eso sí, en su casa, Valencia, hacen parada antes de lanzarse a los grandes escenarios. “Va a ser a tope. Sonará tal cual el disco, en formato banda de cuatro. La idea es hacer conciertos de una huracanada hora”. Pues nada, que prenda el espectáculo y el humo empiece a brotar.

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