“Hubo un tiempo en el pensaba que una película como esta sería imposible…”, fue como empezó el discurso de Barry Jenkins al recoger el Premio Oscar de “Moonlight” en la categoría a Mejor Película. Sus nostálgicas palabras hacían eco a los obstáculos de un Hollywood tradicionalmente inclinado hacia historias cuya temática, además de conservadora, es célebre por su corrección política, su tono acogedor y un estilo popularmente accesible. Es por ello que el viaje espiritual de un afroamericano hacia el descubrimiento de su identidad sexual resultaba para una gran mayoría algo arriesgado, ya no de retratar, sino, y más importante, de rentabilizar.

Felizmente para Jenkins (y el universo), los experimentados ejecutivos Daniel Katz, David Fenkel y John Hodges pensaban todo lo contrario, viendo en “Moonlight” una oportunidad más de irrumpir en la industria y reforzar una idea que desde el 2012 lleva convirtiendo historias sencillas, intimistas y austeras, es decir, imposibles, en arte.

A24 es el vigente sinónimo de calidad en Hollywood ¿La razón? Ser la compañía responsable de que títulos tan originales como “Spring Breakers”, “Enemy”, “The Lobster”, “Under the Skin”, “Swiss Army Man” y las oscarizadas (además de “Moonlight”) “Room”, “Ex-Machina” y “Amy” capitalicen un cada vez más saturado mercado cinematográfico, ganándose la admiración de la crítica, la preferencia del público y el respeto de los festivales y ceremonias de premios más importantes del mundo.

Ahora, la pregunta que ustedes, fieles lectores, se están haciendo: “¿cómo es posible que una distribuidora tan pequeña logre semejante cambio?”. La respuesta se resume en una palabra: respeto.

“[En A24] Toman algo pequeño y delicado para darle el tipo de soporte que otros no pueden”

Por una parte, el que tienen hacia la visión de los realizadores con quienes colaboran, desde aquellos de culto como Sofia Coppola, M. Night Shyamalan, Harmony Korine, Denis Villeneuve, Jonathan Glazer y Yorgos Lanthimos, hasta los primerizos Alex Garland, Roger Eggers, Trey Edward Shults y la nominada a Mejor Director en los próximos Premios Oscar, Greta Gerwig.

Por otro lado está el consumidor, atiborrado de universos cinematográficos, reboots, remakes y secuelas, y ávido de propuestas que ofrezcan algo, en el peor de los casos, diferente. La campaña pro-Oscars 2014 para la aclamada interpretación de James Franco en “Spring Breakers”, distribuida por A24, es un ejemplo de esto. En ella vemos una versión retocada del cartel de la película, con las pistolas que sostiene Alien, personaje de Franco, siendo reemplazadas por dos Premios Oscar, y apuntadas a las sienes de Brit (Ashley Benson) y Candy (Vanessa Hudgens). En la parte inferior un sutil pero rotundo rótulo: Consider this sh*t. Una campaña eficaz y bastante fiel a la esencia del personaje.

Ante semejante desfachatez, el público se rindió ante la cinta de Harmony Korine, recaudando un total de 31.7 millones de dólares, nada mal para los 5 millones de dólares invertidos. “Tienen pelotas”, dijo el director y guionista californiano, en una entrevista a la revista GQ, en referencia a A24. “Toman algo pequeño y delicado para darle el tipo de soporte que otros no pueden”, agregó James Franco a la misma fuente.

“A24 promete ser la válvula de escape hacia historias y conflictos que regresen al cine estadounidense sus virtudes más extintas.”

Poco más de un año después, en el conocido festival tejano SXSW 2015 (South by Southwest), un joven, que llamaremos Mariano, invertía los últimos porcentajes de batería de su móvil buscando el amor de su vida en tinder. Mariano es así, romántico.

“Tienes un Match”.

Mariano sonrió. Su nombre: Ava. De piel bronceada y mirada inofensiva, Ava transmitía una curiosa rigidez a través de preguntas como “¿Alguna vez te has enamorado?” y “¿Qué te hace humano?”. Luego de haber “pasado su prueba”, Ava invitó a Mariano a seguirla en Instagram. Era el momento. Mariano respondió con un escueto y entusiasta “¡Perfecto!”.

@meetava

La (decepcionante) sorpresa de Mariano no se compara con la que alguno de ustedes se están llevando ahora mientras revisan el nutrido perfil de Ava, una creación de A24 para promocionar “Ex-Machina”, cuya victoria en los Premios Oscar del 2016 en la categoría de Mejores Efectos Especiales frente a brutalidades como “Mad Max: Fury Road”, “The Martian” y “The Force Awakens” dejó por sentado que la mirada de la academia está, lentamente, girando hacia historias de mayor riqueza creativa.

Pero el canal de A24 no se limita a las salas de cine. Su alianza con la cadena de televisión satelital DirecTV le permite, además de una fuerte inyección de liquidez para la financiación, adquisición y distribución de sus películas, una presencia en el cada vez más interesante mercado del VOD (Video On Demand), liderado hasta el momento por Netflix. El acuerdo rige que cualquier película adquirida por A24 o DirecTV, debe pasar al catálogo de la segunda como máximo 30 días después de su estreno en salas comerciales. Esto permite a ambas exprimir lo justo de su canal de distribución, además de representar para DirecTV una ventaja al disponer de títulos, a esas alturas, ya dueños de cierta preferencia popular.

«Lady Bird», dirigida por Greta Gerwing, es una de las candidatas a los Oscar 2018.

Como pueden ver, A24 promete ser la válvula de escape hacia historias y conflictos que regresen al cine estadounidense sus virtudes más extintas. Películas relacionadas con la simplicidad de una historia bien contada, honesta y en busca de emociones que no se queden en las butacas y nos acompañen por el resto de nuestras vidas. Emociones como las de una adolescente que busca su lugar en el mundo mientras sobrevive al último año de instituto, algo con lo que todos podemos identificarnos y que resume la premisa de “Lady Bird”, la cinta más premiada de la temporada pasada y que goza de un increíble 99% en la escala de Rotten Tomatoes.

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