Aportar elementos innovadores a una saga como Jurassic Park es una empresa altamente complicada, esta nueva iteración podía morir de éxito. Una espada de Damocles que ya ha ajusticiado a otras sagas cinematográficas, como el reciente fracaso en taquilla del nuevo film de Star Wars. Pero Juan Antonio Bayona no sólo ha conseguido ofrecernos un nuevo punto de vista a la franquicia, sino que ha añadido su punto de vista personal para ofrecernos una regeneración visual y argumental. Pero antes que nada debemos focalizarnos sobre el origen de todo, y remontarnos 25 años atrás.

La novela de Michael Chricton fue adaptada con gran maestría por Steven Spielberg, referente principal de Juan Antonio Bayona. Esta situación propició que el mundo entrara en contacto de manera directa con el universo de los dinosaurios. Esta fórmula novedosa en su contexto, pero repetida en la actualidad, ha conseguido que espacios desconocidos para el gran público como el caso del contexto Marciano en The Martian, el mundo bélico en Senderos de Gloria o la iconografía del casino en la ya mítica Casablanca y su Rick’s Café Américain, formen parte de nuestro subconsciente popular.

Jurassic Park provocó un gran impacto en la industria audiovisual, sobre todo por la utilización magistral de los efectos especiales, abriendo nuevas posibilidades visuales y dando el pistoletazo de salida a una saga que tenía serios indicios de una pervivencia prolongada. Y así ha sido. Tras la de 1993, hemos podido disfrutar de tres películas más. Algunas con más inspiración que otras, pero ninguna verdaderamente a la altura de la primera. Una empresa casi imposible. Jurassic World: Fallen Kingdom, es la continuación directa de una nueva trilogía que finalizará el año 2021. Tras el éxito de la obra dirigida por Colin Trevorrow había que explorar nuevos horizontes con la finalidad de prolongar el argumento expuesto. Y el director elegido fue Juan Antonio Bayona, un creador muy particular que siempre había tenido como referente a Steven Spielberg. A pesar de que en algunos elementos es excesivamente continuista -como por ejemplo en la elección de los personajes protagonistas- Bayona nos ofrece un nuevo punto de vista a la saga, donde juega un papel fundamental la preservación de los dinosaurios y la moralidad de las personas que los han traído a la vida. Jugar con este sentimentalismo es un elemento revolucionario dentro de la saga y que trasladado al mundo real goza de absoluta vigencia. Este eje argumental sirve como antesala de la erupción inminente de la isla donde residen, con la dicotomía inherente de salvarlos o optar por su extinción. Es en este punto donde visualizamos al Bayona más auténtico, con una erupción volcánica que recuerda indisociablemente a «Lo imposible»; un elemento que ya hemos podido disfrutar los trailers promocionales de la obra.

Uno de los otros puntos fuertes de la obra es la cinematografía (Óscar Faura), la película es agradable de ver, sobre todo con la presentación de varios planos espectaculares que quedan grabados en nuestra retina. Bayona juega con el terror, nos ofrece elementos clásicos del cine de este género. Un nuevo camino inexplorado donde predomina la tonalidad oscura y gótica. Este es otro de los elementos que hace suyos y que otorga un aire iconoclasta a la saga en relación a lo que hemos visto hasta ahora.

Obviamente, la película no está exenta de sorpresas, y destacamos muy positivamente la inclusión de un gran número de especies de dinosaurios. Muchos de ellas inéditas hasta el momento. La inclusión de animatrónicos a la hora de representarlos también es otro de los puntos fuertes. Se trata de un acto que ejemplifica el cuidado con el que se ha querido realizar la obra, una actividad que era muy utilizada en los años 80 y 90 y que ha ido perdiendo fuerza en pro de la creación digital. Sin embargo, la película está lejos de la excelencia, y cumple con los tristes estándares que han definido hasta ahora los grandes blockbusters de nuestra era: explosiones, espectacularidad, poco diálogo y agujeros de guión notables. La inclusión de un humor a veces descontextualizado también frena el ritmo de la obra.

Los detractores de esta nueva obra pueden exponer que las líneas que se han traspasado a esta nueva edición no casan demasiado con las ideas que se plantearon en la ya lejana Jurassic Park, pero como mínimo, hay que alabar su atrevimiento. Y no debemos olvidarnos de que se trata de la segunda parte de una nueva trilogía, donde muchos elementos quedan abiertos de manera intencionada, habrá visualizar el epílogo para ubicarla en el ecosistema global de la saga.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.