En todo proyecto cinematográfico siempre hay dos relaciones técnicas que tienen una mayor relevancia que todas las demás. La primera es la del director y montador (editor) y la segunda que es la que en este momento nos atañe, es la relación que se produce entre el director y el director de fotografía.

«Pozos de ambición» (2007).

El mundo del cine no has dado grandes tándems cinematográficos en este sentido, por los cuales el espectador ha podido disfrutar de grandes uniones como: Steven SpielbergJanusz Kaminski, Quentin TarantinoRobert Richardson o los hermanos CoenRoger Deakins.

En los últimos veinte años ha surgido un director perfeccionista al más puro estilo Stanley Kubrick, llamado Paul Thomas Anderson, que junto a su colaborador habitual Robert Elswitt ha cambiado por completo la visión y la forma de hacer e interpretar el uso de la dirección fotográfica en una obra fílmica. Para explicar mis palabras me centrare en dos de sus ultimas películas: «Pozos de ambición» y «The master».

«The Master» (2012).

Estas dos obras a pesar de tratar temas e historias totalmente diferentes, guardan una similitud casi exacta como si de la misma obra se tratase, tanto en sus texturas como en su planteamiento técnico a través del uso de grandes planos generales que juegan al todo y la nada, aprovechándose de perfectas direcciones artísticas y envidiables diseños de producción, como en el uso de planos cortos que muestran la psicología de sus personajes encajados en encuadres perfectos donde ni sobra ni falta nada. Todo ello con una textura realista que roza lo enfermizo e incluso lo onírico para retratar personajes abominables en contextos e historias distintas.

Tanto en «Pozos de ambición» como en «The Master», las imágenes hablan por si solas con planos fijos sostenidos donde los actores no necesitan hacer ni decir nada porque ya todo esta descrito, su soledad, su locura, su odio o incluso su misantropía como monstruos de su propia historia que son. Y todo ello lo consigue a través del uso de la imagen en un planteamiento perfecto que convierte a ambas películas en las obras de arte que son.

«El hilo invisible» (2018).

Paul Thomas Anderson estrena el próximo 2 de febrero su última película: «El hilo invisible». Y viendo su trailer cualquiera diría que su director de fotografía es Robert Elswitt, debido a la similitud plástica que mantiene con las dos obras mencionadas anteriormente, pero he aquí la gran curiosidad y es que en este caso, la relación entre director y director de fotografía esta ejercida por la misma persona. P.T. Anderson asume el rol de la fotografía rompiendo de nuevo esta vertiente técnica y haciendo que uno mismo se pregunte tras ver sus imágenes, sobre la importancia de la fotografía en la filmografía de su director o incluso en la relevancia que llegaba a tener el director fotografía en sus anteriores trabajos, siendo él mismo, capaz de calcar a la perfección el mismo tipo de imágenes en su ultima obra.

¿Supondrá este esfuerzo el reconocimiento a Paul Thomas Anderson como uno de los mejores directores vigentes? La respuesta la obtendremos el próximo 4 de marzo, en la gala de los Oscar

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